Este martes finalizó el juicio contra una decena de personas acusada de integrar una banda que se dedicaba al contrabando de cigarrillos de Mendoza hacia Chile y que logró pasar mercadería valuada en al menos 10 millones de pesos.

Hace una semana se realizó la etapa de alegatos en el juicio donde la fiscal María Gloria André había solicitado penas de 2 a 6 años para 9 de los sospechosos -uno zafó porque el delito prescribió en su caso-, entre los cuales hay financistas, choferes, receptores y hasta agentes aduaneros.

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Finalmente, el Tribunal Oral Federal dictó penas condenatorias en todos los casos que había pedido la magistrada:

  • Rubén Riveros (60), comerciante. 4 años y 6 meses.
  • Marcelo Escudero (43), chofer. 2 años y 3 meses en suspenso.
  • Carlos Ávila (44), chofer. 2 años en suspenso.
  • Leandro Aballay (38), chofer. 2 años en suspenso.
  • Rosa Fernández (54), receptora en Chile. 2 años en suspenso.
  • Sergio Riquelme (42), mecánico chileno. 4 años.
  • Juan Iñiguez (62), maestro mayor de obra. 5 años.
  • Roberto Tito Flores (66), aduanero. 5 años.
  • Gonzalo Chalo Ramírez (47), aduanero. 5 años y 6 meses.
  • Jorge Vargas (59), comerciante y dueño del galpón. Absolución por prescripción.

Contrabando de cigarrillos

El 12 de noviembre de 2013 un denunciante anónimo advirtió que un hombre acopiaba estupefacientes para luego trasladarlos hasta Chile. Los efectivos policiales comenzaron a seguir los pasos de la banda. No sólo los observaban, sino que también pincharon sus teléfonos. Y las escuchas se convirtieron en un arma fundamental en el juicio por contrabando de cigarrillos.

El 28 de noviembre siguiente,en Uspallata, un camión que se dirigía a Chile y presentaba ciertas irregularidades fue revisado. En su interior tenía 257 mil atados de cigarrillos, valuados en 3 millones de pesos en ese entonces. Claro, al pasarlos al país trasandino sin pagar impuestos aumentan considerablemente la ganancia de los contrabandistas.

La banda intentó hacer otro contrabando de cigarrillos el 21 de febrero siguiente pero las autoridades incautaron el cargamento valuado en $3 millones y medio. Tras el hallazgo se realizó un allanamiento en un galpón ubicado en Rodeo del Medio donde se incautaron más cartones de cigarrillos, totalizando otro millón y medio de pesos más.

Para la acusación en el juicio, las escuchas telefónicas fueron claves. “El chofer es despierto y tiene lugar como para 600, compadre”. “Se llevaron 60 lucas así que yo al camión lo quiero afuera, que no tenga problemas ni el chofer y menos perder la mercadería”. Estas eran algunas de las frases que constan como prueba en el expediente.

Hasta se secuestró una computadora donde existe un archivo de Excel bajo el nombre “Cigarrillos Chile” y varias notas periodísticas sobre contrabandos frustrados.