La cárcel de mujeres de Mendoza recibió a lo largo de su historia a todo tipo de criminales. Hoy, en el traslado de 91 reclusas hacia el penal Almafuerte II, fueron llevadas presas de los casos más resonantes de los últimos años.

Una de ellas es Jaquelina Vargas, más conocida como La Yaqui, quien cuando estaba en libertad fue la líder de una banda narco en la zona Oeste de Godoy Cruz. El negocio comenzó con su marido, Cristian Gelvez. Mientras él estaba preso y organizaba todo desde el penal, ella ejecutaba en la calle.

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En el 2014, cuando Gelvez tenía salidas transitorias, fue baleado en medio de un enfrentamiento y murió días después en el Hospital Central. A los dos meses de su muerte, La Yaqui fue capturada en San Luis, donde secuestraron vehículos y dinero, pero nunca le encontraron droga.

La Yaqui

Fue reconocida también por sus soldaditos, chicos menores de edad que estaban armados y se encargaban de la “seguridad” de los compradores para que pudieran entrar y salir de los quiosquitos de droga del Oeste de Godoy Cruz, en especial en el Campo Pappa, sin problemas.

Fue condenada a 15 años por la Justicia Federal, quien la consideró líder de una banda dedicada al narcotráfico y lavado de dinero.

Otra historia es la de Rita Evelyn Rodríguez, mamá de Luciana Rodríguez, quien murió en enero de 2014, cuando tenía 3 años, como consecuencia de los tremendos golpes que recibió de su padrastro Jorge Orellano. Su madre fue imputada por homicidio agravado por el vínculo en comisión por omisión.

Rita Rodriguez

Los dos fueron condenados en septiembre de 2015 a prisión perpetua. Desde que Luciana nació vivió todo tipo de vulneraciones, abandono y sobre todo golpes.

En los traslados de este viernes también estaba Andrea Geroli, condenada en 2012 a perpetua por asesinar junto a su amante a su marido, Aroldo Domínguez, y luego tirar el cuerpo en un canal de riego de Gutiérrez, Maipú en febrero de 2011. Al parecer, la pareja quería quedarse con dinero del hombre, pero el crimen fue descubierto.

En la casa secuestraron elementos de prueba del crimen, como el colchón de la víctima que tenía manchas de sangre. A Aroldo Domínguez le golpearon la cabeza y le provocaron una fractura expuesta, luego lo subieron a una camioneta y tiraron el cuerpo al agua. El vehículo lo quemaron para borrar todo rastro.

Adriana Geroli