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Arranca el juicio contra el excomisario acusado de apropiarse a la nieta 127

Armando Fernández, su esposa y otro expolicía serán juzgados por la apropiación de la nieta 127. Los detalles del cruento expediente

Nuevamente, Armando Fernández (79) protagonizará un juicio por delitos de lesa humanidad. El excomisario, que ya tiene una condena a prisión perpetua, ahora enfrenta la acusación de apropiarse de la nieta 127. Su esposa y un colega suyo también estarán en el banquillo de acusados.

El 19 de diciembre de 2007, el ADN dio positivo. Días después, Abuelas de Plaza de Mayo brindaban una conferencia anunciado que se había logrado recuperar la identidad de la nieta 127. Se trata de la hija de María del Carmen Pichona Moyano y Carlos Poblete, una pareja que desapareció en San Juan -antes habían vivido en Mendoza- durante la última dictadura militar.

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La pareja que fue víctima de delitos de lesa humanidad.

La pareja que fue víctima de delitos de lesa humanidad.

La nieta se había criado bajo el ala de represores. Según sostiene la acusación, el propio Armando Fernández fue quien la apropió un par de días después de nacer en la ESMA, el centro clandestino de detención radicado en Buenos Aires que es considerado el más grande y cruento de ese período oscuro.

La chica fue inscripta el 7 de julio de 1977 en un registro civil de Dorrego. Armando Fernández dijo ser su padre y Iris Yolanda Iuggi (69) su madre. Testigos del acto fueron los expolicías Abelardo Santiago Garay (65) y Eduardo Smaha -este último falleció por eso no llegó a juicio-.

Los acusadores sostienen que el matrimonio no presentó nunca un certificado médico del nacimiento de su supuesta hija e incluso Armando Fernández jamás se tomó licencia por paternidad en su trabajo.

Los tres acusados arriesgan una pena de 5 a 15 años de prisión por los delitos de sustracción de menores, supresión de identidad y falsificación de documento público. Todo en un contexto de delitos de lesa humanidad.

El caso tiene la particularidad de que la nieta 127 mantiene un vínculo afectivo con la familia de los presuntos apropiadores. Si bien aceptó someterse al estudio de ADN en su momento y está en contacto con una de sus tías biológicas, decidió mantener el apellido Fernández hasta el día de hoy.