Son cuatro los puntos claves de la reforma previsional impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, cuyos ejes generaron fuertes críticas por parte de gremios y opositores.
Movilidad: cambia la fórmula de movilidad de jubilados, pensionados, pensiones no contributivas, beneficiarios de asignaciones familiares y asignación universal por hijo (AUH).
En lugar del ajuste que tiene en cuenta el 50 por ciento a la evolución de los salarios y el 50% de la recaudación, se pasará a utilizar el 70% de la variación del índice de precios al consumidor (IPC) que publica mensualmente el Indec y el 30% de la suba de los sueldos formales.
Frecuencia: el ajuste de los haberes pasará a ser trimestral y no semestral, como ocurre con el método vigente.
En marzo de 2018, en lugar de otorgarse el aumento semestral de julio a diciembre, ubicado en torno a un 12 por ciento, se brindará una suba que arroja un 5,7%.
82% móvil: cuando aumente el salario mínimo, si la jubilación mínima es inferior al 82 por ciento, la Ansés ajustará los haberes de los alcanzados por esa garantía. Esto se aplicará a aquellos que al momento de la jubilación hayan reunido 30 años de aportes efectivos.
Jubilación voluntaria: con la reforma, los empleados que se encuentren en relación de dependencia en el sector privado podrán elegir la posibilidad de jubilarse a los 70 años.
Para compensar a los jubilados que ganan menos de 10 mil pesos, se emitirá un bono que rondaría los 700 pesos.
Estará destinado a compensar a jubilados y pensionados con haberes inferiores a los 10 mil pesos y beneficiarios de la AUH por el desfase entre la fórmula actual y la nueva que propone el gobierno. Es decir: por los meses que no son tenidos en cuenta en el proyecto de ley.
Se prevé, según sus impulsores, que el bono alcance al 70 por ciento de los jubilados y pensionados, incluidos los de la moratoria, y al 100% de los beneficiarios de la AUH.


