"Fue en una época mía de mucha malaria. Todo lo que me puse ese día era prestado", recordó.
Ambas mujeres se conocieron de chicas en Paraná y la amistad perduró en el tiempo. En el momento de la boda, Maju se ganaba el pan cómo podía.
"Trabajaba de camarera en un club y en un boliche a la noche, tenía dos laburos. La verdad que lo que yo había podido conseguir para ir al casamiento era un remise, un 504 marrón destrozado, marrón". "Trabajaba de camarera en un club y en un boliche a la noche, tenía dos laburos. La verdad que lo que yo había podido conseguir para ir al casamiento era un remise, un 504 marrón destrozado, marrón".
"No tenía guita y Valeria se casó re lejos, en un club de golf. Ella llegó en helicóptero y yo en un 504. Había mucha diferencia económica. No me dejaban entrar porque llegué en ese auto y fue como: 'Uy, la testigo trucha'", indicó la íntima amiga de la top model.
Ante este inconveniente, Lozano se contactó con Mazza para solucionar el inconveniente. "Me comuniqué con ella y le dije: 'Rusa, no me quieren dejar entrar'. Mostraba el documento, todo. Al final me dejaron pasar".
Hoy, Maju está preparando su propia boda junto a su novio. "Anoche pusimos fecha con Juan. ¡Estoy con taquicardia desde ayer! Pero la verdad es que pienso: 'Tengo 47, ¿cuánto más puedo vivir?'", había revelado a principio de año.
Fuente: La Nación