Hoy miércoles, los 133 cardenales electores se encierran en la Capilla Sixtina para participar del cónclave que elegirá al próximo pontífice. En sus mesas tendrán dos documentos clave: un ejemplar de la Constitución Apostólica de 1996, firmada por Juan Pablo II, y el Ordo rituum conclavis, que establece las normas del proceso.
Todo listo para el cónclave: 133 cardenales se preparan para elegir al nuevo pontífice
El cónclave comienza hoy en la Capilla Sixtina, los 133 cardenales votarán para elegir al nuevo pontífice, tras el fallecimiento del papa Francisco
Todo listo para el cónclave
Un video difundido por la Santa Sede mostró cómo fue preparada la Capilla Sixtina para este solemne cónclave. El lugar, cerrado al público desde el 28 de abril, fue acondicionado para las votaciones que definirán al nuevo líder de la Iglesia.
Los cardenales se ubicarán en dos filas laterales de bancos y en tres filas más cortas al fondo, justo frente al famoso fresco de El Juicio Final, pintado por Miguel Ángel entre 1508 y 1512.
El orden de los asientos responde al rango dentro del Colegio Cardenalicio: primero los cinco cardenales obispos, luego los 108 presbíteros y, finalmente, los 20 diáconos. Esta misma división se respeta en las papeletas de voto.
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Cada banco está identificado con el apellido del cardenal, lo que marca su lugar asignado. Frente a cada puesto hay una carpeta con el símbolo del Vaticano, un bolígrafo, un ejemplar de la Constitución vaticana y el reglamento específico del cónclave.
Cómo es la votación
En un lateral de la sala se encuentra una mesa clave para el proceso: sobre ella, un tablero con bolas numeradas del 1 al 133 que se usan para llevar la cuenta de los votos.
También están listas las papeletas de escrutinio y una madeja de hilo rojo con una aguja, utilizada para ensartar los votos emitidos. Una vez finalizado cada escrutinio, esas papeletas serán quemadas. El humo que se libera por la chimenea de la Capilla anunciará al mundo si hay un nuevo pontífice o no.
El actual cónclave se desarrolla tras el funeral y entierro del papa Francisco, marcando el inicio de una nueva etapa para la Iglesia. Bajo estrictas normas de confidencialidad y tradición, los cardenales tendrán la responsabilidad de elegir al sucesor en una ceremonia secreta.


