El gobierno de Estados Unidos aceptó oficialmente un Boeing 747 donado por Qatar para ser usado como nuevo Air Force One. La decisión, confirmada este miércoles, generó fuerte controversia por los posibles riesgos de inteligencia, espionaje y seguridad nacional. La noticia sobre la oferta catarí se filtró a mediados de mayo.
Donald Trump aceptó un Boeing de Qatar como nuevo Air Force One
Estados Unidos aceptó formalmente el Boeing ofrecido por Qatar como nuevo Air Force One. Alarma por posibles riesgos de espionaje e influencia extranjera
Estados Unidos aceptó el Boeing 747
EFE informó que el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, explicó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, aceptó la aeronave “de conformidad con todas las normas y reglamentos federales”. Aclaró además que el Departamento de Defensa trabajará para garantizar que se cumplan todos los requisitos de seguridad y misión necesarios para transportar al presidente de Estados Unidos.
La noticia sobre la oferta catarí se filtró a mediados de mayo y fue recibida con escepticismo, incluso entre legisladores republicanos. Muchos dudan que valga la pena adaptar el avión a los complejos estándares de seguridad requeridos.
Donald Trump intentó calmar las críticas desde su red Truth Social. Aseguró que no se trata de un regalo personal, sino de una donación entre aliados. “Podría parecer un error rechazar un avión gratis y lujoso, pero me pareció un gran gesto”, escribió. Agregó que, tras terminar su segundo mandato en 2029, lo cedería a su biblioteca presidencial.
El primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahmán, respaldó esa versión, diciendo que la oferta es algo “normal entre aliados”, no un “soborno”. Sin embargo, la CNN reveló que fue la propia administración republicana la que contactó primero con el gobierno catarí.
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Estados Unidos enciende las alarmas
El gesto generó reacciones cruzadas, ya que la Constitución de Estados Unidos prohíbe a funcionarios aceptar regalos de gobiernos extranjeros. Varios senadores demócratas denunciaron el hecho como “un claro conflicto de intereses” y “una puerta abierta a la influencia extranjera”.
El trasfondo de la oferta se relaciona con los retrasos acumulados por Boeing en fabricar los nuevos Air Force One encargados durante el primer mandato de Trump. El contrato de 3.900 millones de dólares, adjudicado en 2018, lleva al menos cinco años de demora.
Aun así, transformar el avión donado por Qatar en uno operativo para la presidencia podría costar cientos de millones más y tardar dos años, debido a los sistemas de defensa, comunicación y blindaje necesarios.
El senador republicano Ted Cruz y el demócrata Jack Reed alertaron sobre los riesgos de espionaje y acceso a comunicaciones sensibles que implicaría aceptar una aeronave extranjera.




