Vuelven al ruedo

Por UNO

Guillermo Francella y Adrián Suar posan para las fotos, y resulta difícil no asociar los gestos y la estética de los afiches promocionales de la obra con aquellos compartidos por ambos actores en la pieza La cena de los tontos, cuya primera versión superó los 100.000 espectadores en el 2000 y realizó una exitosa temporada en Mar del Plata.

Los actores Michael Caine y Steve Martin fueron la dupla actoral de la versión fílmica estadoundiense de esta historia ambientada en la Riviera Francesa, que narra las andanzas de unos pillos estafadores obstinados en embaucar a millonarias.

Dos pícaros sinvergüenzas se estrena mañana, en el teatro Metropolitan de Buenos Aires, y tendrá funciones de miércoles a domingos.

La taquillera dupla actoral charló –sentados uno al lado del otro– sobre el inminente estreno que los colma de expectativas, y en el cual la complicidad y la conexión entre ambas figuras resulta vital para el desarrollo narrativo.

“La química se produce, acá tenemos el plus de que en la vida somos amigos, pero podría haber química sin tanta relación, acá se dan simultáneamente. Estamos amparados por el texto, hay algo innato en los dos que es la gracia, y nos permite manejarnos con verdad”, cuenta el premiado actor de El secreto de sus ojos.

La dinámica de trabajo de la dupla sobre las tablas y durante las ocho semanas de ensayo incluye “saber esperarnos, ceder, respetarnos, decirnos todo y, entonces, cuando sale algo, surge limpio y verosímil”, dice Francella.

En relación con la picardía, cualidad cercana a los cómicos, Suar afirma: “(Marcos) Carnevale (el director de la pieza) la adaptó; es una película cuya primera versión, con Marlon Brando y David Niven, es de 1964, pero si en algún país puede funcionar y guardar empatía es acá. Son dos pícaros en una comedia blanca y muy graciosa”.

“Hice picardías pero a cierto nivel, nada que ver con estafar”, dice el protagonista de Corazón de león, donde trabaja con Carnevale, y su mirada apunta a Suar para que se haga cargo de la respuesta, quien afirma “la picardía está entre nosotros, decir una cosa por otra, sí”.

Los ojos de Francella se tornan traviesos al describir a su criatura, un embaucador –profesional– de mujeres multimillonarias, quien llega a simular ser de la realeza. “Él (señala a Suar) va por el sánguche y la gaseosa. Cuando decubre a semejante estafador (mi personaje), dueño de una fortuna, de una casa en la Costa Azul, lo presiona de tal manera hasta que logra que él le enseñe el oficio”, agrega Francella.

A partir de entonces en la trama se produce “un duelo campal entre ambos tratando de doblegarse, y los dos son rápidos, vivos, yo le enseño modales o a detectar si hay cerca una presa disponible”, detalla quien protagonizó en TV El hombre de tu vida.

En esta puesta ambos se reencuentran sobre tablas con el actor y gerente de noticias de El Trece Pablo Codevilla, en la piel del jefe de policía de la ciudad francesa Boulogne Sur Mer, donde transcurre la pieza, con quien ya trabajaron en teatro antes y al que Francella califica –sonriendo– de ser un “hallazgo”.

Las dos figuras de la pantalla chica coinciden en su devoción por las tablas porque “todas las funciones son distintas”.