Cos complejos comerciales de cine de Mendoza estrenan sólo dos películas, dado que este jueves las salas permanecían cerradas.Con la llegada de La cabaña del diablo, se cierra un año lleno de gritos, crímenes, sangre y sobre todo posesiones en la pantalla grande. Se trata de un filme de origen estadounidense, dirigido por el español Víctor García, quien es especialista en el género, y que fue nominado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges.
Se estrena La cabaña del diablo en los cines de Mendoza.
Viaje al corazón de un antiguo mal
La trama sigue la historia de David Reynolds, un viudo que viaja a Bogotá para convencer a su hija de que lo acompañe a su nuevo casamiento. De esta manera, él, su prometida y su cuñada salen rumbo a esa ciudad, pero tienen un accidente automovilístico que los obliga a refugiarse en una misteriosa y alejada cabaña, cuyo dueño tiene encerrada a una chica en el sótano. Sin embargo, las cosas no serán tan sencillas ni la solución tan lineal.Cuando los protagonistas liberan a la pequeña no están al tanto de que ella en realidad es un antiguo espíritu que había que contener para salvar a la humanidad.
Según contó el director al blog Cinevista la idea de rodar en Colombia era parte esencial de la trama. Esto porque quiso que el idioma fuese un elemento más para sumar al desamparo del protagonista –a cargo de Peter Facinelli que interpretó al doctor Carlisle Cullen en la saga Crepúsculo– ya que no habla español.“Vivo en Barcelona y mientras estaba allá, me llegó el guión por parte del productor David Higgins. Él me explicó que tenía este proyecto, que quería filmarlo en Colombia y que quería utilizar el idioma como un elemento más de la historia, para que apoyara esa sensación de desnudez del protagonista que no habla español, lo cual me pareció muy interesante también y original. Higgins me mandó el guión para que yo lo revisara y le dijera qué me parecía visualmente y qué tipo de cambios podía proponerle a la historia”, indicó García.El cineasta señaló que en aquel primer guión aportó algunas ideas muy claras sobre el tipo de terror que quería reflejar. “El final de la película lo propuse yo, pues algo que me interesaba mucho era el hecho de contar una historia de personajes reales, en una situación sobrenatural, pero que en definitiva fueran personas que se notaran muy reales, reaccionando a situaciones normales. También me gustaba el concepto cíclico de la relación padre e hija, y demás. Por eso me interesaba explorar eso y apoyar el género con personajes que fueran más creíbles de lo que se acostumbran en este tipo de películas”, agregó el realizador.Para García también fue reconfortante rodar en su idioma, y aclaró las diferencias de hacerlo de otra manera. “Supongo que he tenido suerte siempre. Aquí (en Colombia) fue fantástico, no tuve ningún problema. He rodado películas en Bulgaria y ahí sí que el tema del idioma es un poco más complejo porque es una barrera más severa, sin embargo, la gente fue muy amable. Eso de rodar afuera puede ser relativo, a lo mejor te vas a rodar a 20 cuadras de tu casa y te encuentras con la gente más estúpida. Eso a veces no tiene nada que ver con la lejanía o el idioma, sino con su carácter y la idiosincrasia”, relató.Contrariamente a otras películas de terror, el director dijo que prefirió rodar sin necesidad de recurrir a ese recurso por varias razones. Entre las escenas más impactantes hay una en que la actriz aparece en una contorsión que desafía la realidad. “En ese caso, no hay ningún efecto, es ella. Ella dijo que podía hacerlo y la dejamos que lo hiciera. Pusimos la cámara frente a ella y lo hizo. Quedó muy bien”, señaló el español, recordando la experiencia en el set.En ese sentido añadió: “En general, quería trabajar con efectos especiales basados en el maquillaje, que es un poco mi especialidad. Yo me dedicaba a eso antes de empezar a dirigir, y quería mantenerlo como muy sobrio, con muy poquito efecto digital, porque pasa con los efectos digitales que el 95 por ciento se notan, y si no tienes el presupuesto necesario para hacerlos se notan el doble, así que yo quería obviar el tema. Al final, llegamos a un acuerdo de poner unos cuadros aquí y allá, por ejemplo parte de la lluvia, pero fue lo mínimo”.Un año de terror El suspenso y el terror fueron una constante en la cartelera argentina durante los 12 meses que pasaron. Varios estrenos del mismo género se superpusieron en la misma semana y se sumaban a otros que seguían exhibiéndose. Como es el caso –y como su nombre lo indica– de La cabaña del diablo, varios de ellos corrieron el riesgo de parecerse a una especie de saga o de ser variaciones de temas similares. Así se sucedieron, en orden cronológico: Donde se esconde el diablo (mayo), Te sigue (setiembre), Los huéspedes (noviembre, dirigida por M. Night Shyamalan) y Los hijos del diablo (diciembre). Asimismo, el primer día del año que viene (el viernes 1 de enero) uno de los estrenos anunciados es Cuando despierta la bestia, también de terror y dirigida por Jonas Alexander Arnby.


