Magdalena Tsanis.
Cuando Tim Burton eligió a Michael Keaton para ser Batman a finales de los 80, miles de fans del héroe de DC Comics enviaron cartas a la distribuidora Warner para expresar su rechazo, y sin embargo la película recaudó más de 250 millones de dólares sólo en Estados Unidos.
Claro que entonces no existían las redes sociales, que han propiciado la insólita oleada de rechazo a la decisión de que Ben Affleck sea el octavo hombre murciélago en Man of Steel 2, de Zach Snyder, en la que se verá la cara con Superman.
Un 71% de tuiteos en contra y una popular iniciativa en la red de recogida de firmas de Change.org pidiendo que Warner retire a Affleck del proyecto han generado un gran revuelo en internet y los medios en
general, pero no es la primera vez que un candidato a Batman desata el rechazo entre seguidores del héroe.
Keaton al final convenció, a pesar de sus peleas con el traje, que le daba claustrofobia, según confesó en alguna entrevista, y la película de Burton dio al personaje un aire oscuro.
Pero antes de llegar al cine, el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger en 1939 tuvo otra vida la TV. Lewis Wilson fue, en 1943, el primer actor en ponerse la capa para una serie de 15 capítulos en la que se enfrentaba a un villano japonés que convertía a la gente en zombis. Debido al éxito de audiencia, Columbia Pictures produjo una segunda parte, Batman y Robin, en la que Robert Lowery hizo el papel principal, esta vez con menor impacto.
Más popularidad alcanzó Adam West en otra serie que la cadena ABC tuvo al aire entre 1966 y 1968, con un tono cómico que pasó a la adaptación al cine que dirigió Leslie H. Martinson con el mismo reparto. Ninguna de esas series ligeras fue tenida en cuenta por Tim Burton ni en su primera entrega cinematográfica ni en la secuela que aceptó dirigir en 1992.
Batman vuelve, a la que Keaton se sumó tras un buen aumento de salario, logró unos nada despreciables 162 millones de dólares en taquilla. Pero tenía un tono pesimista, así que ni Burton ni Keaton siguieron en el barco y Warner fichó a Joel Schumacher para ponerse detrás de la cámara en 1995 y a Val Kilmer como héroe, en una secuela más luminosa que fue bien en taquilla, aunque no puede decirse lo mismo de las relaciones entre director y protagonista (aunque luego el director dijo que fue “el mejor Batman”).
Luego Schumacher reclutó a George Clooney para su Batman & Robin (1997), una decisión que el actor acabaría lamentando.
“Ha sido fácil interpretar a Batman porque ahora ya está establecido que no importa quien esté bajo la máscara del murciélago: lo importante es la máscara”, decía un Clooney en plena promoción de la cinta, antes de reconocer el error.
Schumacher, por su parte, explicaba que entonces también rodaron bajo una presión fuerte. “Había grandes segmentos del público que querían que nos fuera mal y nos empezaron a criticar incluso antes de que finalizáramos el rodaje”, aseguraba.
Tras el batacazo, Warner tardó ocho años en volver a poner en acción al superhéroe sin superpoderes. El encargado fue Christopher Nolan, que con Christian Bale como protagonista regresó a la oscuridad en un proyecto que acabó en trilogía, con éxito de público y crítica notables.
Esa buena acogida también ha pesado en la presión a la que se está enfrentando Ben Affleck, que empezará a rodar el año que viene, con vistas a estrenar en 2015. Tal vez entre tantas descalificaciones el director de Argo haya leído algún tuit de aliento, como el del propio Val Kilmer: “Denle una oportunidad a Ben”.

