Joaquín Sabina interpretó en Mendoza temas de su nuevo disco y recorrió parte de sus clásicos, ante 7.000 personas.

Una sinfonía con “vinagre y rosas”

Por UNO

El músico español Joaquín Sabina brindó anoche su esperado recital en Mendoza, en el mismoescenario que había pisado en esta provincia la última vez: el estadio Malvinas Argentinas.

Pero si en aquella ocasión tuvo como compañero de escena nada menos que a Joan Manuel Serrat,

esta vez el poeta y cantante traía una compañía diferente: sus nuevas canciones, las que conforman

el disco Vinagre y rosas, que lo ha traído a la gira más grande que haya realizado por la

Argentina.

Mendoza recibió al trovador como merecía: con un estadio poblado por unas 7 mil personas que

corearon prácticamente todas las canciones del músico, quien no se privó de ofrecer algunos de sus

clásicos más aclamados.

Clásicos que, por cierto, estremecieron emocionalmente al auditorio, a juzgar por la manera

en que el público respondió coreando cada verso, y también con aplausos, vítores y hasta lágrimas.

Y es que Sabina no sólo cantó temas como Tiramisú de limón (primer corte de su reciente CD,

Vinagre y rosas) -canción con que abrió el concierto a las 21.45 del sábado- o Cristales de

Bohemia. También comenzó a repasar ese puñado de canciones clásicas que son la mejor prueba para

demostrar lo que opina su amigo Benjamín Prado: que es el autor de algunas de las mejores canciones

en español de los últimos años.

Pasaron, entonces, por el Malvinas Argentinas verdaderos himnos, como Con la frente marchita,

Sin embargo, Por el bulevar de los sueños rotos, Calle Melancolía, y 19 días y 500 noches.

Sabina estuvo secundado por una banda de lujo, liderada por sus eternos acompañantes: Antonio

García de Diego y Pancho Varona, más la vocalista Marita Barros, quien suplanta a la inolvidable

Olga Román.

Fue un concierto tal como se esperaba: lleno de poesía, de canciones de desamor y de versos

cantados con la garganta hecha un temblor. Como lo merece Sabina, por supuesto.

A las 21.43 las luces del estadio cedió su protagonismo al cielo iluminado de estrellas y

desde el escenario montado en el estadio Malvinas Argentinas comenzó a sonar la música de Joaquín

Sabina, en lo que hace al concierto más esperado en Mendoza en lo que hace a este 2010.

Ante una buena concurrencia de público, aunque con varias butacas vacías en algunos sectores

previstos para el público en el estadio mundialista, el concierto -en el que el español presenta el

disco Vinagre y Rosas- arrancó casi 15 minutos después de lo previsto, ante una concurrencia pareja

entre hombres y mujeres, que comenzó a vivir a pleno la noche más soñada desde que empezó el año.