Selva Florencia Manzurmanzur.florencia@diariouno.net.ar
El periodista argentino Pablo Galfré nos cuenta cómo fue entrevistar a quienes cazaron al “hombre más peligroso del mundo”. El programa se verá hoy a las 22, por Infinito
Una pregunta que sigue viva: ¿quién mató a Pablo Escobar?

“Supimos que el cartel de Cali había pagado 10 millones de dólares por la baja de Pablo Escobar”, vocifera Hugo Martínez Póveda, ex comandante del Bloque de Búsqueda del hombre apodado en vida como “el más peligroso del mundo”. La frase sorprende al espectador no bien inicia el documental ¿Quién mató a Pablo Escobar?, que se estrena esta noche, a las 22, por el canal Infinito (señal 71 de Supercanal).
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Revelaciones como esas, teorías y reconstrucciones de los hechos acompañan todo el programa, de una hora de duración. El director periodístico de esta realización fue el argentino Pablo Galfré, quien trabaja para Anima Films, productora de Buenos Aires que se especializa en la realización de documentales.
En su carrera como investigador y entrevistador se destacan la idea original, producción e investigación periodística de El Rati Horror Show, película que dirigió Enrique Piñeyro, y ser productor y coguionista de Antes que nos olviden, documental sobre la guerra narco en México, que también llegará este año a la televisión.
Pero en su más reciente producción, que se verá hoy por la pantalla de Infinito, el público podrá ver entrevistas, testimonios y documentos que cuestionan si Escobar pudo haber sido asesinado por Los Pepes, un grupo ilegal que reunía a narcotraficantes, políticos y miembros de las fuerzas armadas y de seguridad.
Escenario entrevistó a Galfré para conocer los detalles de esta producción y entender mejor el boom que se vive en Argentina y el continente por la figura de Pablo Escobar, quien fue asesinado a fines de 1993. De hecho, en Canal 9 de Buenos Aires se emite con buen rating la tira Escobar, el patrón del mal.
–¿Cómo surge el documental y cómo fue la investigación?–Surgió luego de que el argentino Nicolás Entel hiciera el documental Pecados de mi padre, en el que el hijo de Pablo Escobar, Juan Pablo, narra la historia que tuvo con su padre. Allí él les pide perdón a distintas víctimas de Escobar. Luego Nicolás nos cuenta que distintas personas le transmitieron que a Pablo Escobar no lo mató el Bloque de Búsqueda sino que lo mataron Los Pepes. Él nos trajo esta inquietud y nosotros nos pusimos a investigar. En marzo de 2013 empezamos a trabajar, vimos documentales e informes oficiales. Notamos, de inmediato, que toda la información está presentada de forma poco clara, no hay pruebas fácticas ni declaraciones completas. Hay muchas contradicciones.
–El testimonio del ex narcotraficante Carlos Ramón Zapata es vital y es quien aporta detalles íntimos de Los Pepe. ¿Fue difícil dar con él?–Hubo una persona que nos recomendó hablar con él. Yo viajé a Miami, lo llamé, le dije quién era y que quería entrevistarlo. Nos juntamos en un restorán y él me dijo sí. Fue muy importante su testimonio porque él no oculta su identidad, no aparece con la cara cubierta o de espaldas a la cámara. Zapata aporta su versión de quién mató a Escobar y lo fundamenta. Nosotros no afirmamos en el documental que Los Pepes mataron a Escobar porque esa información no la encontramos, sino que ahondamos en la pregunta.
–¿Hubo alguien que no accedió a ser entrevistado?–Sí. Hubo quienes se negaron, pero prefiero no decir quiénes. Otros sí querían, pero estaban detenidos y los tiempos no nos dieron. Ellos son, por ejemplo, Don Berna y Hugo Aguilar; este último es quien supuestamente mató a Escobar.
–¿Cómo te explicás la explosión de la figura de Pablo Escobar en los últimos tiempos? Hay novelas y especiales sobre su vida en TV...–Escobar es un personaje muy atrapante, muy carismático. Alguien que podría haber sido presidente de Colombia. Fue el primer capo de capos en hacerse público, en ser mediático. Antes hubo otros, pero él fue el primero que se mostró. En sus inicios fue una especie de Robin Hood, aunque siempre estuvo involucrado en asesinatos, pero construyó viviendas para los más pobres e iluminó canchas de fútbol. Hay que entender también que por eso hay gente que lo idolatra en Medellín (Colombia). Incluso hizo un documental donde muestra su hacienda, sus campos y hasta su avión. Hay mucho material sobre él.
–Dado lo que pasó tras el asesinato de Escobar, la proliferación del narcotráfico y la violencia en Colombia no cesan, ¿fue peor el remedio que la enfermedad?–Eso lo deben responder los colombianos. Sí puedo decir que la mayoría de la gente con la que hablé estando allá me dijo que Escobar era un monstruo que había que detener. A Escobar había que matarlo porque ya había estado detenido y de igual manera desde adentro seguía manejando su maquinaria. Ahora, los colombianos y el mundo deben analizar los resultados de estas alianzas que se dan entre el Estado y fuerzas parapoliciales. En Estados Unidos también pasó: financiaron a los talibanes para que lucharan contra los rusos y los talibanes se terminaron transformando en Al Qaeda, uno de los grupos terroristas más importantes del mundo.