Se estrena el sábado 20 en el teatro Independencia una versión local de la ópera La flauta mágica. Será interpretada por dos elencos diferentes y tendrá un estilo contemporáneo.

Una obra cumbre de Mozart en Mendoza

Por UNO

El propio Amadeus, triplicado en tres actores, dará vueltas por el escenario montado en unosrollers. Habrá tres pantallas gigantes circulares y en ellas, de pronto, escenas de una cinta de

Ingmar Bergman harán avanzar el relato. Además, el vestuario de los personajes será variado:

llevarán ropas medievales unos y actuales otros. Los cantantes aparecerán desde el foso, desde

adelante, desde el fondo del escenario del teatro. Las sorpresas, en suma, serán varias.

Como todo clásico eterno que se precie de tal,

La flauta mágica, la inmortal ópera de Mozart, es un terreno abierto para múltiples

miradas. Y esta vez, como parte de la producción operística anual que viene ofreciendo el teatro

Independencia local, la versión de ella que se ofrecerá será declaradamente contemporánea.

La obra con libreto de Emmanuel Schikaneder viene a cumplir con esa bienvenida costumbre de

que Mendoza tenga al menos una oferta operística anual. Y la elegida este año por el teatro mayor

de los mendocinos es esta obra maestra, que será interpretada íntegramente por artistas locales.

Una obra exigente

Para desentrañar las claves de la partitura misma y de esta versión, que tendrá cuatro

funciones en el Independencia, la puestista Marizul Ibáñez y el director de orquesta Pablo Herrero

Pondal ofrecen su mirada sobre la excepcional producción.

–¿Cuáles son las claves musicales de esta obra maestra?

Pablo Herrero Pondal: –Es una obra de gran exigencia para las voces. Se pueden apreciar

coloraturas en los solistas e intervenciones del coro. La orquesta necesitó más de un mes para

prepararla. Y la estructura es de una ópera que tiene, intercalados, diálogos hablados y

recitativos (éstos, acompañados por música), que necesitan mucho trabajo actoral.

–Se considera a La flauta mágica como la madre de las óperas germanas...

Marizul Ibáñez: –Sí y no sólo eso: es la madre de las óperas románticas. Y tiene una

búsqueda de la espiritualidad y religiosidad del hombre.

–Pero esas búsquedas son en "clave masónica", porque tanto Mozart como Schikaneder eran

masones.

MI: –Sí, sólo que yo he resaltado varios aspectos de religiosidad del hombre, incluso desde

lo profano. Símbolos como los números, los triángulos, los círculos... Pero lo que más he tomado es

lo que me enseñó un maestro en el Colón y es resaltar la aparición de los opuestos.

–La exigencia de Mozart para algunas cantantes es realmente antológica. ¿Qué podemos decir de

eso?

PHP: –Mozart escribe arias con coloraturas, es decir, registros extremos, y se requieren

sopranos muy virtuosas, con mucha potencia y energía. Para que se den una idea, la cantante tiene

que llegar al equivalente del extremo derecho del piano, el fa más agudo, al que sólo pocos pueden

llegar.

Bergman presente

–Esta obra ha tenido puestas de todo estilo: modernistas, posmodernistas. ¿Aquí cómo ha sido

abordada?

MI: –Yo definiría mi puesta como posmoderna. Va a estar primero el cine, con la versión

cinematográfica de la ópera a cargo de Ingmar Bergman, que marcó a toda una generación... Quise que

las partes dialogadas de la ópera sean las que salgan de la película de Bergman, proyectadas en

tres pantallas.

–Es decir que la acción en vivo se interrumpe y queda a cargo de escenas de la película...

MI: –Exacto. Luego, el vestuario combina lo medieval y lo contemporáneo. Después, la

búsqueda espiritual está simbolizada por una escalera que está todo el tiempo en escena. Usamos el

foso para los artistas y, además, está presente como un personaje el mismo autor de la ópera,

Mozart, por triplicado en rollers. Es un ayudante en escena real de la puesta, pero está puesto a

la vez como un personaje.

–Además, se trabaja con dos elencos diferentes, que cambian por función...

MI: –Sí. Cuando hicimos el casting para

La flauta mágica nos llevamos la sorpresa muy agradable de que podíamos armar dos elencos.

Así que tenemos dos Reina de la Noche, dos Sarastro, dos Tamino, dos Pamina. Y, además, tres coros,

o sea, 80 coreutas.

–¿Qué nos queda como beneficio a los mendocinos la persistencia de óperas cada año?

PHP: –Bueno, por ejemplo en los solistas se ve un gran crecimiento profesional. Esta

modalidad de una ópera completa por año, con solistas locales y a lo sumo algún invitado, significa

un gran apoyo para los artistas cuyanos. Lo que viene de afuera no siempre es mejor y casi siempre

es más caro.

MI: –Esta continuidad de óperas creo que es histórica en Mendoza. Lo que noto es que gracias

a esto hemos subido el nivel, nuestro techo artístico.

El espectáculo

Música: W. A. Mozart. Libreto: Emmanuel Schikaneder.

Cantantes: Griselda López, Mariana Rodríguez (Pamina), Mariano Leotta, Iván Guatelli

(Tamino), Leonardo Bertani, Marcelo Da Cortá (Sarastro), Fernando Lázari (Papageno), Jimena Semiz y

María Alejandra Herrera (Reina de la Noche).

Coros: De Cámara de la UNCuyo, de la Universidad del Aconcagua y de la Municipalidad de

Capital.

Orquesta: Filarmónica de Mendoza (dirigida por Pablo Herrero Pondal).

Puesta en escena: Marizul Ibáñez.

Producción: teatro Independencia.

Funciones: 20, 22, 23 y 25 de marzo, a las 21.30, en el teatro Independencia.

Entradas: 20, 40 y $60.

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Una de las ilustraciones más famosas del compositor.
Una de las ilustraciones más famosas del compositor.
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Para esta ópera habrá tres coros, pantallas de cine y la aparición del propio Mozart como un personaje de su propio partitura.
Para esta ópera habrá tres coros, pantallas de cine y la aparición del propio Mozart como un personaje de su propio partitura.
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El personaje de Papageno en uno de los ensayos de La flauta mágica, nueva ópera que ofrece el teatro Independencia.
El personaje de Papageno en uno de los ensayos de La flauta mágica, nueva ópera que ofrece el teatro Independencia.
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Para esta ópera habrá tres coros, pantallas de cine y la aparición del propio Mozart como un personaje de su propio partitura.
Para esta ópera habrá tres coros, pantallas de cine y la aparición del propio Mozart como un personaje de su propio partitura.