Espectaculos Sábado, 27 de enero de 2018

Un mundo pintado de sangre, amor y miedos

Protagonistas. Alex Lawther y Jessica Barden. La serie no sería la misma sin sus excelentes actuaciones.

Una pareja de adolescentes emprenden un viaje que les deparará un cambio radical en sus vidas. Puede que uno piense que es una road movie más, pero la serie The end of the f...ing world tiene de todo, menos lugares comunes.

Producida por Canal 4 y All 4 en el Reino Unido -también la BBC participó en la producción- se estrenó en Netflix el 5 de enero.

En los primeros minutos del primer capítulo (son ocho en total, con una duración de 20 minutos cada uno) James (Alex Lawther), de 17 años, se define a sí mismo como un psicópata. Ya ha matado a animales y quiere ir "por una presa mayor". Y elige a una compañera de colegio, Alyssa (Jessica Barden), sin saber que la joven es una bomba a punto a explotar.

Así la singular pareja emprende un viaje que les deparará una experiencia sangrienta y la generación de un vínculo amoroso, que surge a pesar de todos los contratiempos, o quizá a partir de ellos.

Mezcla de Bonnie and Clyde y de Asesinos por naturaleza, estos adolescentes desencantados con la vida, con su familia y con su entorno, se tienen el uno al otro, a pesar de que James se quiera convencer de su primigenio propósito de asesinar a Alyssa.

Basada en cómic The end of the f...ing world, del norteamericano Charles Forsman, es imposible no empatizar con estos chicos desencantandos, con su carga de angustia existencial y, sin embargo, con una pulsión vital inmensa que los lleva a unirse cada vez más y alejarse del resto del mundo, que no los comprende, que los desengaña y no los acepta.

Los adultos representan un mundo al que no quieren pertenecer: padres que nos los comprenden, un pedófilo, un perverso con las mujeres, un padre idealizado que no está a la altura de los sueños de su hija.

Más allá del nihilismo extremo de los personajes, la serie -que resulta muy difícil no ver de un solo tirón- funciona a partir de la magistral interpretación de sus protagonistas, gigantes actores a pesar de su edad y que ya tienen papeles destacados. En el caso de Alan Lawther, fue el joven Alan Turing en El código enigma y el protagonista de un capítulo, Shut Up and Dance, de la tercera temporada de Black Mirror y Jessica Barden fue Justine en la serie Penny Dreadful.

Ellos se embarcan en este viaje donde el humor, el sarcasmo, la decepción y el amor estarán presentes. Imposible no querer acompañarlos. Imposible no quererlos.

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