Dean Norris hizo un laburo fantástico con su personaje en Breaking Bad, quizás el más complejo después de Walter White. El agente de la DEA es, a primera vista, un payaso que se toma todo con gracia, pero cuando llega el momento, es un gran policía y los tiene mejor puestos que los espartanos contra los persas.Pero eso no siempre fue así. Vince Giligan había pensado a Hank como alguien más oscuro, hasta que vio la audición de Norris, quien le agregó chistes a su interpretación. El tema es que cuando leyó el guión Dean entendió que la serie era una comedia, todas las situaciones le hacían reír por su humor negro.



