El dúo de "folclore étnico electrónico" tocará el viernes en un formato acústico con una banda de ocho músicos. Para vibrar en el Independencia.

Tonolec: "Somos brote aún"

Por UNO

Ramiro Ortiz

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El año pasado vinieron por primera vez en su formato original, como dúo. Algo tímidos, no esperaban que se agotaran las entradas y tuvieran que añadir otra función en el teatro Universidad. La ceremonia se consumó y Tonolec vio en Mendoza un sitio nuevo que los abrazaba, por eso volvieron pronto. Primero en la degustación de Santa Julia y luego con una propuesta más grande: un show gratuito en el Le Parc en formato trío, con una percusionista, ante miles de personas.

Así, paso a paso, el ritual va atrapando cada vez más devotos que se preguntan “¿qué es Tonolec?” o “¿en qué reside su magia?” o “¿cuál es el secreto de su canto ancestral?”.

Los músicos, atentos a sus fieles ocales, llegarán esta vez con el formato que faltaba, Tonolec Acústico: un octeto que traslada a instrumentos “orgánicos” el repertorio con componentes electrónicos incluido en sus tres discos de estudio. Discos en los que fusionan beats y sonidos contemporáneos con elementos folclóricos para crear o recrear canciones vinculadas con la etnia qom, del Chaco.

El show será en el teatro Independencia este viernes, donde Tonolec sonará con: Emiliano Khayat en piano y acordeón, Lucas Helguero en percusión, Pablo Belmes en semillas, Nuria Martínez en vientos andinos y flauta traversa, en coros y accesorios Lorena Rojas, en contrabajo Claudio Solino y sus líderes –el dúo originario– Diego

Pérez en piano, guitarra y moxeño, y Charo Bogarín en voz, bombo legüero, charango y accesorios.

Cerca de las tres de la madrugada, sentada frente a su computadora, la cantante, compositora, multiinstrumentista e investigadora Charo Bogarín se sentó a responder las preguntas que le enviamos desde aquí, acatando su preferencia. Y de allí surgieron un montón de historias que aquí se leen.

“Esta es la primera vez que desembarcaremos en Mendoza con el formato de octeto, suplantando la máquina por músicos talentosísimos. Con Diego decidimos empezar a mover esta nueva propuesta, que en Capital ya cumple su segundo año consecutivo, por las provincias. Mendoza fue uno de los lugares que primero se plantearon por el acompañamiento del público que hemos tenido siempre allí. Haremos un recorrido por los tres discos, interpretando nuestras canciones en lengua qom y las canciones en castellano con aires folclóricos despojados de lo electrónico. Será un show totalmente visceral, traccionado a sangre con mucho poder de la tierra”, introdujo con entusiasmo.

–¿Cómo alcanzaron esa instancia?

–Fue una decisión… casi te diría un empecinamiento por parte nuestra, esto de llevar a todos los rincones del país la música que hacemos y en sus formatos más complicados. La gente lo agradece y uno luego cosecha lo que siembra. Somos 8 músicos sobre el escenario, pero 14 en total los que viajamos. Y está bueno que sepan que es una producción independiente a puro pulmón, así también ven el esfuerzo y las ganas que le ponemos al proyecto. Hacer música es lo que amamos y darla a conocer, nuestra misión.

–¿Qué te atrae del formato acústico?

–Y… ¿qué puedo decir sin que suene vanidoso? Este show no tiene desperdicio. La calidad de los músicos que integran Tonolec es de excelencia y escuchar de dónde proviene cada sonido y ver cómo es ejecutado no tiene precio. Vibrás, te hacés carne y te emocionás hasta en la última fibra escondida de tu cuerpo mientras la bola de tu ojo no se detiene. Lo que se genera a nivel musical es superior y tiene que ver con el ensamble humano.

–¿Y qué considerás especial del Tonolec electrónico?

–Escuchar nuestro formato electrónico es vivir la génesis misma de Tonolec. Así funcionamos y componemos desde el principio. El yin y el yang; Diego y Charo; hombre y mujer, energías complementarias. Diego con su laptop, sampler, guitarra y “sintes”, y yo ahí plantada con la voz y los instrumentos que voy desenfundando a medida que el show transcurre.

–¿Con qué elementos arman el ritual de cada concierto?

–Tratamos de ser interdisciplinarios. La impronta teatral se impone y contamos con un equipo para sustentarlo. Siempre tuvimos claro que queríamos hacer una linda puesta en escena con escenografía acorde a nuestra temática nativa, con luces acompañando cada momento, con vestuarios diseñados cada año y una performance corporal espontánea que cierre el clima ceremonial que buscamos. Es un verdadero desafío convertir un show de músicos en una propuesta estética definida.

–¿Cómo sigue el tema composición?

–Estamos componiendo a todo trapo. Esta es una linda época en la que si fuéramos árboles, estaríamos reverdecidos y llenos de hojas verdes de todos los tamaños, porque estamos creando y disfrutamos plenamente de este momento los dos. Hicimos un viaje este verano ambos a Misiones, donde visitamos cuatro aldeas mbya guaraní: una parcialidad de esta etnia que vive en Argentina, Brasil y Paraguay. La particularidad de los guaraníes es que la música es casi privativa de los niños; en contraposición a los qom, donde son los adultos quienes pasan los cantos antiguos y nuevos de generación en generación. Nos pusimos a trabajar versionando temas tradicionales de ellos y escribiendo de puño y letra canciones nuestras en guaraní (idioma que vengo estudiando para tener herramientas para la traducción, escritura y pronunciación del idioma). Tres cantos del cuarto disco serán estrenados en Mendoza.

–¿El folclore étnico electrónico todavía tiene cosas para ofrecer?

–Somos brote aún. Por ofrecer hay mucho y cuanto más se hinche nuestro tronco para convertirnos en árbol poderoso y tomar una estatura considerable dentro del folclore argentino, veremos si este género tuvo cosas por ofrecer o marcó el inicio de algo. Como buenos artistas siempre poseídos por esa curiosidad sana, te diré que hay mundos por explorar o nuevas formas de entender el sonido en cuanto al universo electrónico.

–¿Qué búsqueda artística los nutre?

–Ampliar horizontes es siempre nuestro objetivo. Ser fieles a lo que creemos y crear lo que sentimos es uno de los pilares de nuestro pensamiento musical. Yo exploro dentro del canto lírico y del canto tribal sin abandonar las investigaciones sobre otros pueblos originarios además de los ya abordados. Ahora viajaré a África, para estar en tribus de Angola y Etiopía. Podré establecer comparaciones entre nuestras comunidades y aquellas. Con Diego tenemos las antenas paradas a todo lo que nos pueda movilizar y sensibilizar. Ser artistas es estar a flor de piel en todo momento, dejándose atravesar por los momentos, por los espacios, por las personas. Y que la vida nos atraviese.