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Tips de la vida de casada

Karina Jelinek parece ser como esa publicidad en la que el conejito nunca se agota: ella aparece, y aparece,m y vuelva a aparecer en los medios. Si no es con una nota con otra, pero la infartante morocha n ofalta en el menú mediático.

Ahora, a pocas horas de la salida de su Relity, la chica es nuevamente comidilla de los chimenteros porque en una nota de la revista Gente posó como nunca y dio detalles de su vida de casada.

"En mi neceser guardo cotonetes, supositorios, vaselina y aceite de Kamasutra con olor a cereza, que también es comestible y se compra en los sex shops o en Victoria's Secret, y sirve para tener más sensibilidad a la hora de la intimidad", lanzó a la revista Gente.

La morocha, de 28 años, tiene una seguidilla de tips para agasajar a su marido: "El perfume afrodisíaco que uso es con feromonas para atraer a mi marido ¿Mis juguetes eróticos? La mariposita y el delfín. Pero también tengo el traje de Batman, el de Gatúbela y un par de esposas que todavía no usé".

Jelinek se instaló con su "maridito", como llama a Fariña, en un piso de 400 metros cuadrados sobre la avenida Libertador. Ahí, la pareja vive a base de delivery (en su heladera sólo hay queso, champán y fruta, dice ella), pero cuando cocina, arde Troya.

"Cuando quiere sus milanesitas caseras con puré, lo espero a cara lavada y muy perfumadita, porque soy maniática de los olores y por eso tengo 100 perfumes. Me visto con un baby doll, portaligas y un mini delantal. El se pone tan fogoso que las milanesas casi siempre se me queman", explicó.

"Amo a mi marido. Aunque a Leo no lo conozco mucho y lo estoy conociendo con el correr de los días, te puedo decir que es un dulce, un tierno y me cumple todos los caprichitos, aunque ahora tengo menos que antes", convino la modelo, que tiene su propia línea de accesorios. Al parecer, conocer el límite de la tarjeta de crédito también es un gran afrodisíaco: "Desde que estoy casada cambié: antes gastaba mucho y ahora me volví más generosa", aseguró.

"Leo me hace comer todo el tiempo, y por eso ya engordé tres kilitos. A mi marido no le gustan las mujeres flacas", explicó la morocha. "A él le gusta darme chirlos en la cola, hasta dejarme los cachetes coloraditos. No es violento, pero le encanta hacerme esos mimitos para después ponerme cremita. También me dice cosas zarpadas y chanchas. Soy tan pudorosa que me cuesta reproducirlas", expresó.

Tal parece que la fantasía máxima de Fariña con Jelinek tiene que ver con el juego de rol: "Mi marido tiene la fantasía de pagarme para hacer el amor, pero aún no le cobré ni un peso. Igual, quiero que sepa que soy muy carita", contó la modelo.

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Karina Jelinek.
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Karina el día que dio el sí.
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La morocha cocinando milanesas.
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Karina en otra de las tomas de la revista.
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La Jelinek tendrá reality propio.
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Karina Jelinek en una de las tomas de Revista Gente.

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