Jimena Monteoliva es directora y productora cinematográfica y, a pesar de haber nacido en Mendoza, su acento “a la española” lo desmiente en parte.Mientras avanza la charla telefónica con quien estuvo a cargo de la producción de Kryptonita (película que se transformó en una interesante “rareza” de nuestro cine y que hasta hace unos días estuvo en nuestras carteleras) se puede inferir que a pesar de que vivió más como española que como argentina, el regreso al país le ha hecho incorporar mucho de nuestra cultura y no pocos giros verbales.
“Kryptonita no es exactamente una película de superhéroes. Y no es de humor, como está Diego Capusotto lo piensan. Él hace un personaje serio de manera increíble” dice Jimena Monteoliva, directora de la peli.
Sin miedo al terror, a la violencia o al erotismo
Igual hay que decir que se fue de aquí cuando tenía sólo un año y vivió hasta los 27 en Galicia, lugar donde no sólo se dejaba llevar de pequeña al cine, sino donde armó su colección de revistas del séptimo arte, estampas que predecían su futura profesión y pasión.Cuestión de género
Hace más de una década Jimena produce, escribe y dirige en su propia productora, Crudo Films, junto con Tamae Garateguy y si bien con cierto pudor no sabe si definirse como “pionera”, en gran medida ese traje le sienta a la perfección.–¿Cómo surgió Crudo Films? –Hace 12 años que estoy haciendo producción de cine y en un momento de mi vida me dieron ganas de hacer solamente películas de género, que son las que yo quería ver. Esto engloba muchos subgéneros pero yo quería hacer terror, thriller, suspenso, algo que fuera medio bizarro, aunque fueran producciones chiquititas, porque hasta hace poco tiempo no teníamos mucho apoyo. Por suerte eso se está revirtiendo y hay más cineastas que están haciendo películas de este estilo y un mayor interés del público por verlas.–En el caso del público argentino, pongo como ejemplo el cine de terror, ¿no se inclina más por películas extranjeras, sobre todo estadounidenses, con el plus de la enorme publicidad que tienen? –Con otros colegas que empezamos más o menos al mismo tiempo creo que conseguimos demostrar que las películas de género se pueden hacer y que además se pueden hacer bien. Para mí, Kryptonita, si bien es una película que tuvo un presupuesto acotado, está muy bien hecha y creo que eso es lo que asombra a la gente, que estamos haciendo un cine distinto, que es de género. Incluso hubo un par de personas en el Festival de Cine de Mar del Plata que nos dijeron: “Chicos, inventaron un nuevo cine en Argentina!”. Parte de los actores que aparecen en Kryptonita. –¿Y lo sentís así, como un nuevo cine? – Creo que Kryptonita va a servir de puntapié para que se expanda aún más la producción de género en Argentina. Creo que va a ser un gran referente, que va a quedar en la historia del cine argentino, sin ser pretenciosa, pero de verdad lo creo.–Plantearlo como una especie de bisagra serviría para superar los prejuicios que hay en torno al cine de género… –Sí, por un lado creen que las producciones yanquis o coreanas son los únicas de este tipo de cine y no es así.–Pero incluso, dentro del cine estadounidense, el terror es visto como un género menor... –La gente se olvida de que hay películas de terror que son peliculones, como El resplandor de Stanley Kubrick o El exorcista de William Friedkin, por citar sólo algunos.–Sí, pero en los Oscar a “El exorcista” sólo se lo reconoció por el guión adaptado y el sonido, no en las categorías mayores, a pesar de estar nominada... –Exacto. Siempre los dramas se llevan la gloria, es un proceso que vino lento, pero va progresando. Creo que también es generacional. Yo tengo 41 años y la gente de nuestra edad creció viendo películas así, no sólo de terror, sino también thriller o de acción. Son las películas que nos gustan, entonces por qué no vamos a hacerlas. Para eso surgió Crudo Films, para hacer las películas que queríamos ver.–Pareciera que los sentimientos surgidos del drama son los más puros, como si exorcizar el terror, los miedos de la gente no fuera poderoso... –Una persona me preguntó si no me daba miedo ver películas de terror y yo le dije que sí, muchísimo miedo, no duermo esa noche, pero me encanta. Creo que antes había más rechazo a este género y que ahora la gente lo va descubriendo y entendiendo de a poco que el cine de género no tiene por qué ser de clase B, sino que también puede ser “intelectual” –por decirlo de alguna manera, no me gusta mucho esa palabra–. Un tipo más de cine y que puede estar bien hecho. En Argentina se está redescubriendo y eso está buenísimo.–¿El presupuesto es una limitación insalvable en Argentina? –Y sí, sobre todo cuando hacés este tipo de cine que no es tan comercial. Si bien con Kryptonita nos fue bien, no se trata de un cine comercial y nadie quiere apostar dinero en una película que después nadie vaya a ver. Desde que solicitamos la preclasificación en el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) hasta que pudimos hacer la película, pasaron un par de años, no fue muy rápido, hay un proceso burocrático que cumplir, hay que pedir un subsidio, te lo tienen que acreditar, etcétera. Pero hay una cosa muy mágica alrededor de Kryptonita y es que todo el mundo tuvo muy buena predisposición para todo: los actores en cuanto leyeron el guión decían que lo querían hacer, sin importar cómo y se prendieron todos esos genios.–¿Todavía es una rareza encontrar mujeres que produzcan y dirijan películas de género? –En Crudo Films, con Tamae intercambiamos roles: ella dirige y yo produzco, ella produce y yo dirijo. Entre las dos lo llevamos así. Por un lado es más complicado que seamos mujeres porque la gente se fía menos por eso, porque considera que es un mundo más de hombres. Por ahí tenemos que demostrar que lo podemos hacer mejor que un hombre, porque estamos bajo la lupa, pero por otro lado creo que tenemos más libertad de hacer cosas. Con Mujer lobo, que es una película de terror que tiene también bastante de erótico, no sé si un hombre la hubiera hecho así, porque debería haber pasado por otras lupas que nosotras ya sorteamos al ser mujeres. A pesar de llevar muchos años en esto y varias películas, seguimos empujando hacia ese lado. No sé si somos pioneras, pero un poquito siento que sí y nos sentimos responsables de seguir haciéndolo.–¿El cine de género ha explorado lo suficiente la violencia de las mujeres? Porque siempre están en la vereda opuesta, son las víctimas, las que terminan “despanzurradas”... –(Risas) No, y hay que revertir eso. Podemos llorar, reír y matar, igual que cualquier otro. No podían faltar las artes marciales Entre los proyectos de Crudo Films, el próximo se refiere a una creciente pasión en el mundo y que cada año suma más adeptos en la Argentina: las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés).“A mediados de año vamos a hacer una película sobre las MMA, con una mujer como protagonista”, cuenta Jimena Monteoliva del inmediato proyecto que estará a cargo de su productora.–Después de lo de Ronda Rousey (Nota de la Redacción: la luchadora de UFC más famosa, que perdió su título hace poco por un demoledor KO) los fanáticos hemos quedado un poco tristes...–(Risas) Sí, estamos muy tristes con lo de Ronda... Yo no tenía idea de esto antes, pero desde el año pasado nos juntamos con Paloma Fabrykant (que es luchadora de MMA) para escribir el guión, que va a dirigir Nicanor Loreti (director de Kryptonita) y Tamae Garateguy, que ya reescribió Diego Fleischer, y es el guionista con el que nosotros trabajamos en crudo. Está bastante cerradito el proyecto: ya pedimos el subsidio al Incaa y con suerte a mediados del 2016 podríamos arrancar el rodaje.


