BUENOS AIRES, 20 enero (NA) - Cautivador, algo más sobrio a decir de sus palabras, pero con la
presencia y la poesía intactas, el español Joaquín Sabina demostró esta noche que a los 60 años
sigue estando más vivo que nunca y deleitó a una multitud en el estadio de Boca Juniors.
El catalán irrumpió en la noche de La Boca con un saco negro, pantalón marrón y su
característico "bombín", para recibir la primera ovación del show de parte de un público que dejó
en evidencia su enamoramiento.
Incluso ese amor se hace recíproco y en un momento, a modo de queja burlona, Sabina le dijo
a todos: "Me firmarían el papel para tramitar la nacionalidad argentina de una puta vez." Lo hizo
luego de una versión "remixada" de "Y sin embargo" que duró 8 minutos y que emocionó a todos, y
cuando ya habían pasado "Tiramisú de limón" y el aporte que como grupo soporte dio "Pereza", unos
"chavales" amigos del gran Joaquín.
La expectativa por ver a Sabina otra vez en la Bombonera -había estado en el 2007 junto a
Joan Manuel Serrat con el espectáculo "Dos pájaros de un tiro"-, fue tanta que más de 30 mil
personas estuvieron pendientes de sus versos, su sonrisa y su sarcarmo en una noche cómplice como
pocas.
A las 21:53, algo más de 20 minutos después de lo previsto, el español apareció en el
escenario y se paró con toda su fama ante los amigos de siempre.
"Empezamos toda la gira esperando venir aquí", le dijo Sabina a sus fanáticos, que corearon
cada una de las canciones que ejecutó, como "La Magdalena", "Ganas de", "Medias negras", "Ave de
paso", "Peor para el sol".
Una de las mayores emociones de la noche llegó cuando mencionó a sus amigos ya fallecidos: el
"Negro" Roberto Fontanarrosa, Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg y la "Negra" Mercedes Sosa, además
de "El Gitano" Sandro, a quien si bien no conoció, le dedicó un momento.
"No es probable que nos vuelva a tocar una noche así", sostuvo Sabina, y posteriormente
saludó en el escenario a su amigo y colega, el cubano Pablo Milanés, quien también fue ovacionado.
Los "clásicos" estuvieron a la orden del día y temas como "Llueve sobre mojado", "Y nos
dieron las diez", como así también "La del pirata cojo", sirvieron para afianzar la comunión entre
el público y el cantautor.
También tuvo tiempo de seguir las alternativas del superclásico que se disputaba en Mar del
Plata y le dijo al público que "Palermo ha marcado, el partido está 1-1".
Sobre el final llegaron más clásicos como "19 y 500 noches" y "Princesa", que desataron el
coro de toda la cancha: "Sabina es argentino".
"No quería morirme sin que mis hijas conocieran la Bombonera" y saludó a sus hijas Carmela y
Rocío, para tocar "Y nos dieron las diez" y en los segundos bises deleitó a la gente con "Contigo"
y "Pastillas para no soñar", luego de dos horas y media de show.


