En los minutos finales de su cuarto capítulo, True detective transformó a su primera temporada oficialmente en un fenómeno.El extenso plano secuencia del detective Rust Cohle (Matthew McConaughey) escapando el caos de una pelea de pandillas, mientras a punta de pistola intentaba llevar a un criminal, fue el momento definitivo para el éxito de la serie de HBO. Magistralmente dirigidos, fueron seis minutos en los que el espectador estuvo pegado a su silla, con el corazón acelerado.
HBO estrena este domingo, a las 22 horas, la segunda temporada de la historia creada por Nic Pizzolatto.
Regresa True Detective
En el papel, la primera temporada de la serie de HBO venía a repetir varias tendencias de los grandes dramas modernos de la televisión: anti héroes de moralidad ambigua como protagonistas, una trama oscura, a ratos angustiante, y un guión que reflexiona sobre la misma naturaleza humana. Bajo esa premisa, Mad men o Breaking bad podrían venir fácilmente a la cabeza.En la práctica, True detective fue algo incluso más ambicioso. Ver la serie era el equivalente a leer la novela más atrapante, una en la que cada vuelta a la página era recibida tanto con emoción como con temor.
La serie de HBO de dos policías tras la pista de un asesino durante 17 años, fue alabada tanto por la crítica como por la audiencia, y consolidó el mejor año en la carrera de Matthew McConaughey. Su papel se transformó en un clásico (y en infinitos memes), lo que, sumado altriunfo en los Oscar, lo transformó en uno de los actores más respetados de Hollywood.En cosa de un año, Nic Pizzolatto, creador de la serie, pasó de ser un escritor de cuentos y novelas, a uno de los nombres más respetados de la industria televisiva. Eso explica que True detective se haya sentido casi como un trabajo de literatura. De hecho, el guionista concibió la historia inicialmente como un libro y semi secuela de su trabajo anterior, Galveston (2010).Este domingo a las 22.00 la serie estrena su segunda temporada por HBO (34 VTR, 524 DirecTV), un año y medio después del fin de la primera. Partiendo de ceroLuego de escribir dos episodios de la aclamada The killing, Pizzolatto (39) ofició brevemente como guionista de la cancelada serie Magic city. Cuando finalmente dio el salto y HBO compró True detective, el guionista decidió que el libreto tendría la misma lógica que un libro: la historia estaría más cohesionada si había sólo una cabeza detrás.Así, desde el comienzo, True detective fue concebida como una “serie de antología”; todas las temporadas tendrían historias, personajes y lugares distintos. El único hilo conductor es la pluma de Pizzolatto, quien escribe todos los capítulos.“Crimen, detectives, intimidad, ideas...al final todo eso soy yo. Eso es lo que hace que siga siendo la misma serie”, dijo el creador en un extenso perfil de la revista Vanity Fair.Luego de la exitosa primera temporada, Pizzolatto comenzó a escribir los guiones del segundo ciclo, proceso que fue particularmente lento considerando el ritmo de la industria televisiva, pero el libretista insistió en, una vez más, realizar todo el trabajo solo.La nueva temporada cambia la dinámica de la primera, con tres detectives en vez de dos, y un criminal entre los personajes principales. Luego de que el primer ciclo tuviera a nombres como McConaughey y Woody Harrelson en los créditos, la especulación sobre qué estrellas de Hollywood protagonizarían esta temporada no tardó en llegar. Desde Brad Pitt hasta Jessica Chastain aparecieron como rumores. Finalmente, son Colin Farrell, Taylor Kitsch y Rachel McAdams los que interpretan a los policías Ray Velcoro, Paul Woodrugh y Ani Bezzerides, respectivamente. La inclusión de esta última viene a enfrentar una de las pocas críticas que se repitieron en el primer ciclo: lo débil de las historias de los personajes femeninos.Sin duda, la adición más sorpresiva es la de Vince Vaughn como Frank Semyon, un ex criminal cuyo pasado lo persigue. El actor, conocido por películas cómicas como Los rompebodas, puede parecer una opción atípica para una historia tan oscura, pero Pizzolatto lo pidió específicamente para el rol.Sin importar su lado de la ley, todos los personajes se verán conectados por la investigación de un asesinato. Esta vez, los lúgubres pantanos de Louisiana donde se desarrolló la primera historia son reemplazados por las calles de Vernon, un pequeño condado al sur de Los Angeles, en su mayoría industrial, cuya población no supera las 150 personas. Nuevamente, la ciudad es un personaje más. Si antes estaba marcado por la desolación y lo siniestro, acá prima la corrupción y la suciedad. Todo gira en torno a un crimen, lo que es una mera excusa para estudiar a los personajes. “Los policías son grandes motores de historias. Siempre parten con el final: alguien muerto. Lo interesante es volver y saber qué llevó a eso”, aseguró Pizzolatto a Vanity Fair. Con la presión de repetir el éxito, la novela comienza una vez más.


