Por Fernando G. Toledo
También el arte puede ser un camino. Para expresar, por ejemplo, la desazón ante la conciencia del mundo del que somos parte, del que somos mutuamente dependientes. Un camino para decir y gritar con ese alarido tan humano de las formas y los colores. Y si en algunos artistas la expresión se diluye en la técnica, “si el arte por el arte” basta, de ese grupo hay que sacar, definitivamente, a Nora Correas.
La artista mendocina, radicada desde hace décadas en Buenos Aires, habla con la lengua de sus obras. Y reflexiona, impreca, opina e involucra con sus obras al espectador. Una prueba acabada de tal manera de hacer arte podrá verse desde este jueves a las 20.30, en la Nave Cultural (España y Maza, Ciudad), en la que representa la tercera exposición de Nora en su tierra y, sin dudas, la más importante de las que haya presentado jamás en Mendoza.
“Recuerdos del futuro” se llama la muestra, y en ella se conjuga la colección de obras que reunió en 2009 y 2010 bajo ese rótulo, más “Modelos para un mundo sumergido” (2008) y piezas de diversas series recientes.
La exposición representa, entonces, una buena excusa para sumergirse (apropiado vocablo para la propuesta) en la cosmovisión de Nora Correas, y oírla declarar su utópica propuesta planetaria desde estas esculturas.
“Sí, lo que propongo es una utopía, pero para eso está el arte, para expresar un deseo”, reconoce la plástica, formada en la Escuela de Bellas Artes de la UNCuyo. “Lo que propongo es imaginar lo que pasaría si algunas cosas fueran posibles, con formas y con colores, aunque en otro plano fuera irrealizable”, acota.
Esta utopía, esta versión corregida del presente, no aparece en esta muestra como quien presenta un mapa o una maqueta de lo que debería ser, sino a través de lo que estamos condenados a ser (según Nora Correas) si seguimos, como raza humana, por los senderos actuales. “Todas las obras de esta muestra hablan de lo mismo: de la incapacidad de los humanos para transformar este mundo en un mundo vivible para todos. Hablo del poder, de la codicia, de la imbecilidad humana”, dice con elocuencia la mendocina.
A la hora de detallar las características de la muestra, Nora Correas cuenta que está dominada “por 27 trajes, de los cuales cuatro son figuras grandes y el resto, más pequeñas. En la mayoría no hay rostros, y en los de mayor tamaño los hay, pero están tapados”.
La instalación de los trajes más grandes (“Modelos para un mundo sumergido”), es una alegoría “del calentamiento global, una idea de lo que nos puede suceder si terminamos siendo invadidos por el agua. Esos personajes expresan un mundo que ya se ha perdido”.
La serie de pequeños trajes, en cambio, incluye vitrinas. “Allí retrocedo en la transformación del ser humano: vuelvo al comienzo, a la ameba”, describe Nora. Es en este segmento donde aparecen algunas de las más impactantes propuestas de la artista. “En ese trabajo hay cosas reales y otras que no lo son”, explica. “Hay pieles de animales y escamas de pescado que forman parte de esos trajes y que se transforman en pájaros, en anfibios, en reptiles y vuelven a lo último que presento: un embrión humano real, que implica un fin y un comienzo”.
“Yo me comprometo con lo que me rodea, y lo que vemos no es agradable. Así que utilizo la belleza. Creo que el Diablo debe de ser bello pues ha de ser la única forma de atrapar a la gente”, reflexiona, para terminar Nora Correas, y para dejar abierta la invitación a esta muestra que, sin duda, no nos dejará indiferentes.
IlustreEl intendente Víctor Fayad distinguirá como ciudadana ilustre a la artista plástica Nora Correas. El acto será este viernes a las 20 en la Nave. A Nora Correas se la reconocerá “por su destacada obra artística y por su generosa y ejemplificadora actitud de servicio en bien de la comunidad”.
La muestra podrá verse hasta el 14 de diciembre, y visitarse de martes a sábados de 10 a 13 y de 18 a 22 y domingos de 18 a 22.



