Hay un verso metafísico que dice que ningún hombre es una isla y significa que ningún hombre puede vivir y funcionar en soledad. Sin embargo, el humorista porteño Agustín Aristarán, Radagast, desafía tal proverbio y demuestra que él solo puede entretener y mucho.
A fuerza de una rutina original con la que no sólo hace reír, sino que además, combina instrumentos exóticos, clown, danza, canciones que él mismo interpreta, dramatizaciones y anécdotas, la de Radagast es una experiencia teatral única.
El suyo es un show desopilante que une el absurdo, lo contingente y el desparpajo. Si bien él es comediante, no cuenta chistes en el sentido clásico de la palabra y lo cierto es que su uso indiscriminado de diversos lenguajes, vuelve sus eventos artísticos inclasificables.
En su sitio web, este showman se define a sí mismo como un "payaso desfachatado, idealista y creador de mundos".
Tras recibir excelentes críticas en Buenos Aires y en el exterior, el joven llega a Mendoza en el marco de una gira nacional para presentarse esta noche, en el teatro Selectro.
La función será a las 21 y las entradas ya están a la venta en la boletería de esa sala.
Dialogamos con Radagast para conocer más de su peculiar visión del arte y adentrarnos en el mundo de este payaso 2.0, que usa las redes sociales para darse a conocer.
-¿Cómo definirías el espectáculo que traés a Mendoza?
-Es un espectáculo multidisciplinario que incluye comedia, stand up, magia, clown y en el que bailo, canto y hago música en vivo. Podés decir que es un show multidisciplinario o antidisciplinario, porque tiene todo a la vez. Todo está apuntado a que la gente se divierta, pero también que se sorprenda mientras ve lo que hago. Es un unipersonal porque hago todo solo arriba del escenario.
-¿Qué instrumento tocás?
-Son unas campanas con las que hago melodías, pero con las que también la gente se ríe. Canto yo también durante el show.
-¿A dónde has llevado este espectáculo?
-En Buenos Aires lo he presentado varias veces y ya lo he llevado por gran parte del país. Estuve en Colombia, donde la recepción fue muy buena, lo mismo que en Venezuela. En setiembre me voy de gira por Chile y España.
-¿Por qué creés que resonó tan bien con el público extranjero?
-Creo que tiene que ver con el hecho de combinar tantos elementos y no hacer solamente chistes. Es verdaderamente un espectáculo multidisciplinario. No te da tiempo a pensar o a aburrirte porque está todo unido y una cosa está unida a la otra. Por otro lado, no hablo de actualidad ni de política, entonces la gente del exterior no queda afuera o sin entender.
-¿Cómo empezaste en esto?
-Jugando. Cuando era chico, siempre jugaba a ser mago y a tratar de hacer reír a quien sea que estuviera de visita en mi casa. Empecé a trabajar como animador a los 12 años y no tuve tiempo de pensar a qué me quería dedicar: simplemente lo hice. Se fue dando solo, creo que toda mi vida hice esto.
-El humor en la Argentina, sobre todo el independiente, está atravesando un muy buen momento...
-El stand up le ha dado mucha prensa a la comedia. Si bien yo no me considero standapero, uso mucho los recursos del stand up para mi show. A mí como espectador, me gusta que el stand up me deje algo más y no quiero ver solo una persona monologando y eso es lo que busco con mis espectáculos.
-¿A qué atribuís que los comediantes se hayan convertido en personalidades?
-Las redes sociales permitieron que con mucha facilidad, la gente se pudiera conectar con comediantes que no conocían y conocer qué tipo de trabajo hacen, cuál es su estilo. Además, la gente empezó a consumir mucha comedia norteamericana, también gracias a las redes sociales y a los canales de televisión de afuera, y eso los empujó a ver cosas locales. Digamos que la gente también se empezó a convertir en un público un poco más exquisito, que buscaba y sabía qué tipo de humor quería ver.
-¿Quiénes son tus referentes?
-Alfredo Casero, sin duda. También los Monty Python, Buster Keaton y los hermanos Marx. Me gustan los tipos que han mezclado el texto con el cuerpo y el absurdo, que es lo que a mí más me copa del humor.
-¿Dirías que todos los públicos son iguales?
-No. En cada zona, cambian las personas, por ende, ningún show es igual a otro; pero en el fondo, todos nos reímos de lo mismo. Con más efusividad o menos efusividad, pero ahí está justamente la tarea del comediante: entender por qué lado va ese público y cómo podés ser más efectivo.
-¿Qué planes tenés para el resto del año?
-Me voy a Europa y a Chile. Después, haré dos shows grandes en el Paseo La Plaza, de Buenos Aires, y a fin de año despediré el año en el ND Ateneo. Además, estoy haciendo un programa para Telefé, que se verá por las redes sociales.




