Por Julio Olaciregui - NA
PARÍS, - El actor argentino Ricardo Darín, de paso por París para presentar Un cuento chino, la exitosa comedia de Sebastián Borensztein, dice que lo que más le gusta de su oficio es "poder ayudar a que los seres humanos abran sus corazones y comprendan que no todo lo diferente nos es hostil".
Darín, con su aspecto juvenil, sus intensos ojos azules, su calidez y su sencillez, reconoció que se sentía un "privilegiado" por poder vivir de su trabajo de actor.
Su interpretación en El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, contribuyó a que esta película ganara en 2010 el Oscar al mejor filme extranjero.
Hace pocos días terminó de rodar en Buenos Aires Elefante blanco, de su célebre compatriota Pablo Trapero.
"En el caso mío, alguien que vive de su propio oficio, que vive bien además, y encima recibe la amabilidad y el cariño de la gente, el aplauso, es una exageración", afirma con una gran sonrisa.
En una entrevista con la AFP habló apasionadamente de Un cuento chino, seleccionada como mejor película Iberoamericana por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España para competir en los Premios Goya, cuya entrega se llevará a cabo en Madrid el próximo 19 de febrero.
"Uno se siente contento como actor cuando está apoyando un trabajo en el que confía, como esta comedia extraña cuyo mensaje sería que no sólo hay que aprender de los jóvenes, que son los que nos muestran como va a ser el mundo de mañana sino que no hay que temerle a lo desconocido ni a lo distinto, antes por el contrario", recalca.
Darín dijo que el director Sebastián Borensztein "puso en palabras una serie de sensaciones y creencias con respecto a la vida. Él sostiene que muchas veces nuestra vida está determinada y delineada por cosas aparentemente azarosas pero que tienen conexiones entre sí".
El actor expresó su admiración por la cultura china. "Es una cultura que me llena de respeto y admiración, por su sabiduría, por la profundidad de su sencillez, por su paciencia ancestral para lograr sus cometidos", dijo.
En "Un cuento chino" Darín interpreta el papel de un hombre solitario, dueño de una ferretería, que combatió cuando joven en la guerra por las islas Malvinas (1982).
"Esa guerra absurda es el epicentro de la lista de absurdos que se tratan en la película. Lamentablemente el tema está hoy muy de moda porque el señor (David) Cameron (Primer Ministro británico) en Londres acaba de decidir, vaya uno a saber por qué cosas internas, que la Argentina ha sido hostil y que ha tenido actitudes beligerantes para con el Reino Unido, cosa que no es cierto", dice.
"Eso es en el mejor estilo anglasajón: hay que generar movimiento, quizás para distraer a la opinión interna, y automáticamente inventan una guerra. Espero que esta vez los argentinos no sean tan estúpidos como en aquella otra oportunidad y no muerdan el anzuelo, pero nunca se sabe, eso es lo que me da un poco de temor con las administraciones", confesó.
Darín se refirió con entusiasmo a su trabajo en la película Elefante blanco.
"La terminamos la semana pasada. Está en pleno proceso de postproducción. Va a ser una película rarísima. Hago un sacredote, digamos tercermundista, desaliñado de las jerarquías", explicó.
"Fue muy interesante, muy fuerte, entrar en contacto con la verdadera realidad de las personas que están sumergidas, con la gente que realmente tiene necesidades, es algo muy chocante y hace que uno tome conciencia una vez más del privilegio que se tiene con una ducha caliente y dos platos de comida al día", dijo.
Darín, quien posee también la nacionalidad española, rodará a mediados de febrero en Barcelona en una película del catalán Cesc Gay, con el actor Luis Tosar.



