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Mario Pergolini analiza el futuro de la radio y se sorprende por la variedad de algunos programas de TV. Dice que el público está cambiando  

“En algunos programas se puede opinar de todo”

Cuando se sacó el saco negro de CQC, muchos apostaban a que Mario Pergolini no podía vivir sin hacer televisión. Cuando muchos desafiaban a que se iba a quedar con Rock & Pop, Mario pegó un portazo y decidió poner en marcha su última creación: Vorterix Rock. Aquel joven rebelde que cambió el rumbo de la televisión con La TV ataca es uno de los pocos que mantienen su palabra y que decidió poner en marcha una innovación en el mundo audiovisual, que incluye una costosa plataforma virtual que soporta a 400 mil usuarios únicos y transmisiones en alta definición en streaming con más de 500 mil visitas. El concepto es el que viene manteniendo Pergolini desde sus comienzos: difusión al género del rock.

Tras cumplirse el primer aniversario de la emisora que sale por aire en FM 103.1 y por internet en www.vorterix. com, con un megashow al aire libre y dentro del teatro Vorterix (Buenos Aires), el animador charló largo y tendido con Primiciasya.com. Gentilmente se permitió tocar varios temas.

–¿Cómo te sentís personal y profesionalmente? Se te nota cómodo fuera tele hace ya un tiempo. Contame tus sensaciones.

–La verdad estoy bien. Haberme ido de la tele fue mi decisión y con este año de Vorterix estamos contentos, nos fue bien, la radio ya es una de las 3 o 4 de mayor repercusión. No ponemos medición, pero lo sabemos de alguna forma por mediciones privadas que hacemos. En internet, lejos somos el stream más escuchado del país. Es casi como tener un canal.

–Me imagino también la responsabilidad, ¿no?

–Sí, lo que pasa es que al no tener códigos televisivos, es mucho más relajado. Hemos crecido mucho al desarrollar nosotros mismos tecnologías para celulares. Dentro de poco vamos a estar saliendo en

Smart TV con la aplicación y ya ni siquiera vas a necesitar una computadora. Van a poder verlos en HD, sin satélite, sin cable, sin TDA, sin nada.

–¿Por qué no está dentro de las mediciones de Ibope?

–Porque nuestra mirada está en explicarles a nuestros clientes que somos aplicaciones, que estamos en nuevas pantallas. Cuando tenemos un concierto, cuando tenemos programación, le mostramos a la gente cuánta gente está viendo, cuánta gente está escuchando, cuánto tiempo está escuchando, en qué resolución lo ven… De alguna forma, estoy evangelizando para los próximos años. Algunos me dicen: “Sigamos con la vieja usanza”. Yo les digo que no, que para mí la radio es como un commocommodity (NdeR: producto comercial). Además de todo esto, tenés la radio que es una bocha de gente. Pero nuestra puesta está acá. De seguir así, dentro de unos años no va a tener sentido tener radios con antenas, transmisores, que salen fortunas. Ya nadie se compra una Spika o una radio chiquita para escuchar. Un alto porcentaje en Capital y Gran Buenos Aires, tanto el 1º como el 2º cordón urbano, aunque parezca mentira, escuchan radio a través de computadoras o de celulares. Ibope eso no lo pondera.

–¿Pensás que es creíble Ibope como empresa de mediciones?

–Yo creo que Ibope, en televisión, ha mejorado muchísimo, por lo menos desde las épocas que yo mismo le presentaba las batallas que más podía. Y en radio, creo que si bien estuve 19 años primero en radio y no me voy a poner a llorar, no están teniendo en cuenta algo tan importante como son los números en internet.

–¿Cómo viviste el aniversario de Vorterix? Cuando arrancaste, ¿te imaginabas algo de esta envergadura?

–La verdad que no, sobre todo porque no hay comparaciones para hacer. Los canales de televisión siguen teniendo su pata más fuerte en sus transmisiones, más allá de que digan “mirá tal partido por nuestra página”. La verdad que nos sorprendió haber hecho esta combinación de un teatro, con una radio, con un sistema digital de streaming como es Vorterix, donde podés ver conciertos en vivo de lo que sucedió en el teatro. Y, a pesar de ello, la gente sigue yendo al teatro, más allá que tengan la transmisión en alta calidad. Yo creí que me iba a costar mucho olvidarme de dónde estaba y, hoy en día, me da la impresión de que hace años estoy acá.

–¿Cuánta diferencia hay entre este año en Vorterix y tu anterior etapa en Rock & Pop?

–Antes me tenía que poner las pilas para hacer nada más que 4 horas de radio diariamente. Hoy en día, tengo que tomar decisiones que sean para todos. Ahora es 24 x 7, insoportable, ja. Es todo el día.

–¿Tenés tiempo para descansar la cabeza?

–Sí, tengo casi un convenio familiar en donde yo a las 6 o 7 de la tarde estoy en casa, no atiendo más el teléfono por trabajo, a menos que sea algo urgente, por supuesto. Y sábados y domingos estoy con mi familia. Eso lo aprendí hace mucho tiempo, confío mucho en las segundas líneas y en las decisiones que toman otros.

–¿Te gusta la radio de hoy en día? ¿Qué escuchás?

–No, no estoy escuchando tanto radio como escuchaba antes. Voy cambiando un poco, nada más, para divertirme cómo escuchar una noticia en cuatro versiones diferentes. Y me parece que las FM se estancaron un poco. Me parece que están todas muy parecidas.

–¿Ves televisión? 

–Sí. Todos los mediodías veo Intrusos, por más que diciéndolo acá parezca chupamedias. Realmente me divierte. Son los que instalan la agenda de la televisión, que hoy en día no genera tanto. A la noche, a veces veo a Adrián (Suar), pero no me convencen mucho las tiras que hay. Después, un cachito de Intratables, pero los programas donde hablan de tantas cosas...pueden pasar de hablar de política, después a Fantino, después el precio del azúcar, de ahí a macroeconomía internacional. Y ahí vos decís “pueden opinar de todo, es increíble”.

–¿CQC con Pettinato lo viste alguna vez? 

–No, jamás lo vi.

–¿Por algo en especial o no te interesó?

–No me llamó la atención, para mí cumplió un ciclo. Por lo que escucho, no ha cambiado mucho su estructura.

–¿Creés que Roberto era para otro momento del programa?

–La verdad que no sabría decirte eso porque no lo vi en este momento. Pero veo los números de rating, no más que eso. Yo pensé que él estaba bien para hace cinco años atrás. Si no le gana Animales sueltos, me parece que indudablemente no está cumpliendo las expectativas

–Desde tu lugar de conductor radial y televisivo, ¿te gusta la nueva camada de conductores?

–Y, ¿pero quiénes son los nuevos?

–Santiago Del Moro, Mariano Iúdica, Sebastián Wainraich…

–Del Moro me gusta en tele. Me parece que encontró un lugar que nadie ocupaba o que nadie tan joven estaba ocupando. Iúdica tiene la escuela Tinelli muy arriba y hay que estar siempre feliz o muy emocionado. Me cae bien y lo conozco, pero no es mi tipo de conductores. Y el Pelado creo que es un gran conductor. Se merece algo con más estructura y ahí va a haber un gran conductor.

–¿Qué relación tenés con las redes sociales y cómo creés que influyen en los medios?

–No tengo Twitter, no tengo Facebook… Pero si quiero decir algo lo tuiteo desde la cuenta de Vorterix (@ Vorterix) pongo MP y ahí saben que soy yo. Pasa que también le escapo. Un Twitter en mis manos sería un peligro, me metería en quilombos todo el tiempo. El periodismo ahora está observando el Twitter y hace notitas. Después tiene esa porquería de la soledad, que lo escribís en tu soledad como un chiste y no te das cuenta la amplificación. Como es tan estomacal Twitter, por más que después lo borres, una persona como yo estaría todo el tiempo en problemas.

–¿Sos muy impulsivo?

–Sí, para un leche hervida como yo, con el humor que tengo, estaría en problemas todo el tiempo. No podría parar.

–¿Por qué no siguen a nadie en Twitter desde la cuenta de Vorterix?

–Porque, insisto, no es tal la cantidad que tengas en Twitter. Seguir a otro si bien es parte de la función de una red social, en nuestro caso la usamos unilateralmente. Contamos lo que hablamos y nuestro Facebook, nada más. Es más para la gente que quiere sociabilizar.

Sobre Lanata, Susana y la vuelta de Tinelli 

–¿Creés que hay una farandulización de algunos temas que tienen más que ver con la política?

–Yo creo que la primer lectura es decir que sí. Bueno, a lo mejor si no involucraba a estos, no entraba. Para mí, Fariña no es farándula. La prensa lo termina utilizando. En el caso de Fantino, no es por farandulización sino de haber boqueado de más de parte de Lanata. Eso es lo que yo veo. No hay duda de que sería ridículo no ver los programas periodísticos como programas de entretenimiento. Todo es entretenimiento. Creo que Lanata le encontró una pólvora y una forma. Pero hay que ver cuánto dura con un discurso tan unilateral.

–¿Viste el programa alguna vez?

–Sí, claro.

–¿Qué te parece?

–Y yo qué sé. Es donde se va a tirar “el tema de la semana”. A mí no me va esa parte de humor. Yo le sacaría toda esa parte de humor e imitadores. No sé si ahí encuentra una forma. Creo que se deberían abocar más a la parte que él sabe. Pero indudablemente se encontró un conductor que tiene un histrionismo y que está dispuesto a aguantar. Hay que observarlo, ¿no?

–¿Viste la vuelta de Susana? ¿Vas a pisar su living alguna vez? 

–No, no creo. Vi los primeros 5, 10 minutos del primer programa y después una vez el juego de los dos millones. No más. 

–¿Te ha invitado Susana?

–Fui cuando estaba en Canal 9 con el pelo largo. Después no recuerdo haber vuelto.

–¿Por qué no fuiste más?

–Porque durante una época yo le hacía muchos chistes y ella estaba enojada, con razón. Le decíamos de todo. Hacer chistes sobre gente muy conocida es sencillo.

–¿Cómo sufrirá la tele la ausencia de Tinelli? Si es que va a sufrir…

–No, la tele se va adaptando, pudo vivir sin Tinelli, vivió muy bien con Tinelli… En la tele puede faltar cualquiera de todos nosotros, siempre va a venir otro. Esa televisión avasalladora va cayendo. El usuario

va cambiando. A la gente por debajo de los 25 o 30 años, es difícil que le digas “mirame el martes a las 10 de la noche”. Te voy a mirar cuando se me antoja, lo veo grabado. Mi mamá ve con horarios. Yo no espero que salga la serie o la película en algún lado.

–Ese cambio, ¿lo puede llegar a sufrir Tinelli cuando vuelva?

–La verdad que me es difícil analizarlo. Hay cosas que a veces exceden la lógica. Uno cuando ve a Nicolás Repetto con tanto éxito, que volvió y nunca más pudo levantar un resultado, decís “Dios mío. ¿Quién iba a pensar algo así?”. A Susana mismo. ¿Quién iba a decir que ella iba a pelear 18 o 20 puntos?

Fuente: Primicias Ya.

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