Oscar Alejandro Trapé[email protected]
Estamos terminando la entrevista con Julio Chávez y hasta el último concepto de discurso –tan solemne como jugoso– lleva impreso el espíritu aventurero que empuja permanentemente al gran artista. “El que no arriesga, no gana”, repite el multipremiado actor y director sin perder un instante la humildad.
Sólo con detenerse un momento en el repaso de la carrera del artista se puede advertir que todas sus labores están signadas por el reto y la aventura. Ejemplos puntuales y recientes: creó un personaje para el unitario El puntero por el que le llovieron elogios; ahora en televisión se encuentra filmando otra tira para El Trece que pronto se verá en directo por Canal 7 Mendoza (Farsantes), donde encarna a un abogado enamorado de otro joven letrado. Mientras tanto, esta noche en el escenario del Plaza protagonizará y dirigirá la última función en Mendoza de La cabra, obra tan transgresora como exitosa, que se transformó en el suceso teatral de la temporada veraniega pasada.
Y como si esto fuera poco, luego de esta gira con la pieza teatral dramática, encarará otra obra, llamada Rojo, que trata sobre la vida de un artista plástico. Además, ya sabe cuándo volverá al cine: a fines de 2014.
Desde un comienzo Chávez elige un ritmo vertiginoso para describir La cabra, el rama que lo trae a Mendoza. “Edward Albee, el autor de la obra, lo plantea acertadamente como el boceto de una tragedia. La cabra es la historia de un hombre profundamente feliz, de manera plena y verdadera. Hasta diría que en ese momento está a punto de comer con los dioses, pero se le aparece este objeto llamado cabra y es allí donde establece un vínculo milagroso, extraño, afectivo y sexual. La obra plantea el estado de Charlie (el personaje que él interpreta) de contar esta situación en la que se ven involucrados su esposa, su hijo y su mejor amigo. También digamos que la cuota de humor que le imprimimos durante este relato es para que el espectador se meta y que las preguntas que plantea la obra sean sin opiniones”, explica Chávez.
Pero también tiene tiempo para analizar un poco más en profundidad el por qué del éxito de La cabra, galardonada con cinco estatuillas Estrella de Mar, incluida la de oro y otras tantas más. “Tiene que ver un poco el gesto simpático que tiene la obra, pero creo que la pareja que formamos con Viviana (Saccone, la otra protagonista de La cabra) también incide mucho porque atraemos al público de otra manera”. Y amplía: “Ella tiene una personalidad más televisiva que la mía, entonces es como que se armó algo para que las respuestas estuvieran en el público y no la obra para comprender la propuesta. Ese sí que es un atractivo muy interesante y otro es que mucha gente se acercó a ver a El puntero, pero de repente se ve involucrada en un cuento que los ubica en un lugar que no se esperaban”. Por, eso, asegura “como actor y director presento esta situación de una manera sencilla para que sea sumamente digerible”.
Sus retos
Al momento de explicar por qué aceptó ser el director y protagonista de La cabra, Chávez se entusiasma porque está en su salsa, ya que es todo un desafío para él. “Me lo ofrecieron y lo acepté a este desafío de actuar y dirigir al mismo tiempo.
Siempre tuve el presentimiento de que tenía elementos no sé si para dominar al dragón, pero sí para no permitir que desde un simple fuego me haga cenizas. Siempre sentí que tenía elementos para lidiar entre los dos roles y a su vez tuve la inteligencia de rodearme de un equipo infalible. Entonces la actividades de actuar y dirigir estuvieron siempre muy bien protegidas”, subraya sobre su aventura de actuar y dirigir al mismo tiempo.
La vuelta a la tele
Aunque al instante el actor deja descansar la experiencia que ha representado en su carrera La cabra para hablar sobre su otro desafío, ese que es televisivo y que pronto estará en el aire mendocino: Farsantes. “Para mí es un placer trabajar en un plantel tan ecléctico como lo es el de Farsantes. En realidad todos tenemos personalidades actorales muy diferentes (haciendo referencia a Benjamín Vicuña, Facundo Arana, Griselda Siciliani y Alfredo Casero). Incluso creo que tenemos públicos diferentes, pero eso también es lo que hace atractivo el material”, sostiene sobre la tira televisiva que ya tiene grabados sus primeros capítulos.
Y antes de dar a conocer el dato más interesante sobre Farsantes, hace una pausa, respira y larga: “Benjamín y yo vamos a protagonizar la primera pareja gay en esta clase de novelas diarias y eso para mí es muy seductor. Tiene un riesgo porque a partir de esa historia se dispara toda la trama en torno a este buffet de abogados. Ahora nos espera que esté en el aire, porque eso completa el trabajo que venís haciendo: comenzar a percibir cómo va tomando contacto el público con lo que estás haciendo en un horario prime time”.
“La verdad, este es otro desafío que asumo en mi carrera y la verdad que me encanta encontrarme en estas situaciones”, puntualiza Chávez y para que no queden dudas sobre ello da a conocer cómo es volver a grabar para televisión luego del éxito obtenido con El puntero: “Para mí hay que tomar los riesgos. Es como cuando una persona va al casino, gana mucho dinero y se comienza a preguntar: ¿Qué hago? ¿Sigo jugando o me voy a casa? Entonces yo decido seguir apostando, seguir arriesgando. En el riesgo podés sumar a lo que ya tenés o podés restar.
Pero para mí ya el hecho de asumir el riesgo es ganar. Mientras siga jugando y arriesgando de esta manera creo que estaré feliz, como lo estoy ahora. Ya tengo bastante sobre mis espaldas para hacer hasta de los problemas una experiencia gozosa. Apelo siempre a la frase que dice: No hay tragedias, sólo buenas aventuras”.
Este es el verdadero Julio Chávez, un apostador empedernido, pero en su plano vocacional: la actuación, a la que siempre le pone todas las fichas.


