Por Fernando G. [email protected]
El ex integrante de Serú Girán presentará su show "A la carta" en donde el público eligió a principios de año las canciones que forman el repertorio musical del recital.
Pedro Aznar: “Este show pasa por muchos lugares emocionales”
A veces las cosas más placenteras suelen resultar las más difíciles. Imaginemos esta dificultad: cómo elegir, en un restorán lleno de delicias, el plato que vamos a degustar. Preferir uno por sobre otro sabemos nos dejará un sabor en el paladar que renunciará a otro que, sabemos, sería igualmente placentero.
Una dificultad así ha de haber representado la convocatoria que propuso este año Pedro Aznar: que el público votara las canciones suyas que prefería para conformar el set list de su próximo espectáculo.
Aznar –su trayectoria lo ha llevado a conformar Serú Girán, a integrar la banda de Pat Metheny y llevar adelante una personalísima carrera solista– tiene canciones de sobra y entonces elegir una sola o proponer sólo un puñado no resulta tan sencillo cuando la belleza se presenta en tan diversas formas.
La propuesta dio como resultado, en definitiva, una lista con algunos clásicos y también algunas sorpresas, y con ese repertorio llega a Mendoza el autor de No dejes que los otros lo hagan por vos. El bajista, guitarrista, cantante, pianista, compositor, poeta y fotógrafo cantará este viernes a las 21.30, en la Nave Cultural. Antes de ello se prestó a este diálogo, en el que reflexiona sobre las canciones elegidas y adelanta que está preparando un nuevo libro.
–Comencemos con el espectáculo que te trae nuevamente a Mendoza y que se titula “A la carta”. ¿Qué características tiene?–La idea fue que la gente eligiera el repertorio que quiere escuchar. Hicimos una convocatoria a que las personas votaran sus 25 canciones favoritas de mi discografía. Lo hicimos on line, durante tres meses, de enero a marzo de este año, y votaron miles de personas de toda Argentina y Latinoamérica. Así que el show es muy potente y pasa por muchos lugares emocionales, desde la euforia de Mientes a la reflexiva contemplación de Romance de la luna tucumana, que compuse sobre un poema inédito del maestro Atahualpa Yupanqui. El formato es con mi banda: Julián Semprini, en batería; Alejandro Oliva, en percusión; Coqui Rodríguez, en guitarra y Tomás Fares, en teclados. Para los bises... ¡les tenemos reservadas varias sorpresas!
–¿Te sorprendiste con las canciones que el público te pidió que interpretés? –Como era de esperarse, hay muchos clásicos en este repertorio, pero también me sorprendieron con canciones menos conocidas, tal vez, pero muy profundas, como Viernes 3AM (de Serú Girán) y Amar y dejar partir (del álbum Quebrado).
–¿Qué reflexión te merece el ver la “lista de temas” que se arma con un show así, en lo que tiene que ver con esas huellas que has dejado en los oyentes durante generaciones?–Es muy lindo ver la variedad de música que han elegido. Lo hicieron con muy buen criterio, y me pone muy contento ver que mi trabajo ha venido siendo apreciado desde hace tantos años hasta hoy con tanto cariño.
–Hace 20 años terminaba tu trabajo junto con Pat Metheny y recomenzaba tu etapa solista, que había iniciado en 1982. Con la excusa de los números redondos me gustaría saber qué tan importante fue para vos esa etapa y qué te dejó esa experiencia.–Fue un período de un gran aprendizaje. Pat y Lyle Mays, su pianista y cocompositor en aquellos tiempos, son músicos de un nivel impresionante, y compartir escenarios, grabaciones y viajes con ellos, verlos trabajar, conversar sobre música y la labor del artista fue una escuela incomparable. Fui muy afortunado de vivir esa experiencia, me transformó por completo y me preparó para encarar mi trabajo solista, que, como bien decís, se lanzó al 100% en 1993.
–Cuando uno lee tu historia advierte que la relación con la música es una relación “de toda la vida”. ¿Jamás te has visto agobiado por ella o has sentido que has sacrificado algo que te hubiera gustado hacer o ser?–En algún momento me pregunté eso, pero después me di cuenta de que la música es una parte indivisible de quien soy, que ha sido mi maestra no sólo en el arte sino también en la vida. Por eso la abracé por completo. Lo que en algún tiempo me hacía sentir dividido entre el hombre y el músico hoy me doy cuenta de que son uno y lo mismo.
–Hace cinco años apareció tu segundo libro de poemas (Dos pasajes a la noche). El trabajo lírico también parece ser una preocupación tuya, pero me interesa saber cómo se da en vos la escritura de un poema. ¿Está patente la tentación de acompañarlo con música, o esos textos son paridos de una manera diferente que los haga ser poemas desde el principio? –Generalmente siento como una intuición muy fuerte que me dice cuándo un poema nace para permanecer como tal, y cuándo un texto tiene potencial para ser la letra de una canción. Y una vez que se han escrito, difícilmente les cambio el destino. Una excepción a esa regla fue Quebrado; empecé a escribirla como un poema y a las pocas líneas me di cuenta de que era una canción, por lo que escribí dos partes con la misma métrica, para después ponerles música. Casi nunca había trabajado así, un antecedente fue Asimetría, escrita un par de años antes, y me gustó muchísimo el resultado. Desde ese momento volví varias veces a escribir de esa forma: la letra primero y la música después.
–¿Estás escribiendo textos que vayan a conformar un nuevo libro?–Lo que he estado escribiendo últimamente es un ensayo sobre creatividad, titulado Habitar el silencio, que no sólo va a tener textos, sino también fotos mías. Espero lanzarlo en 2015.
–Si tu relación musical con Mendoza es muy estrecha, sobre todo por cuantos hay aquí que te admiran, esa relación se fortaleció, al parecer, con tu incursión en el mundo del vino. ¿Cómo sigue esa experiencia y qué satisfacciones te ha dado?–¡Muchas! ¡Ya casi me siento un mendocino honorario! (risas). Nos hemos hecho grandes amigos con mi socio Marcelo Pelleriti, y el trabajo con él me está haciendo conocer gente hermosa, que vive lo que hace con una pasión comparable a la que sentimos los músicos por lo nuestro. El vino es poesía, y quienes lo hacen ven su vida transformada por eso, como poetas que son. El proyecto “Abremundos” va viento en popa. Hemos lanzado cuatro vinos tintos hace algunos meses (los pueden ver en www.abremundos.net) y muy pronto saldrán a la venta un blanco, un aceite de oliva virgen extra y una grapa de orujos de Chardonnay.
–Quien vaya a Mar de las Pampas y haya escuchado tu disco Ahora seguramente se preguntará si has vuelto a trabajar allí en pos de un futuro disco…–Planeo hacerlo pronto. Es un lugar que me inspira mucho, donde encuentro paz y un silencio lleno de posibilidades. Pero no me olvido nunca de que el paisaje más importante es el que está adentro. De ahí es, en definitiva, de donde viene todo.




