Espectaculos Sábado, 6 de febrero de 2016

Nicolás Cabré en "El quilombero"

El actor protagoniza la obra dirigida por Arturo Puig, con un elenco de formidable comunicación y notorias virtudes de escenografía.

El estreno de "El quilombero", de Francis Veber, protagonizada por Nicolás Cabré y dirigida por Arturo Puig, con un elenco de formidable comunicación y notorias virtudes de escenografía, asegura la diversión durante algo más de una hora a pesar de su pasatismo argumental, en el teatro Lola Membrives. Con un diseño de escena simétrica y ejemplar -como casi todos los de Alberto Negrín-, observa dos cuartos de un hotel parisino, uno ocupado por un hombre angustiado que intentará suicidarse por el abandono de su mujer, Francisco Piñón (Cabré), y el otro por un francotirador (Luis Ziembrowski) que deberá asesinar desde su ventana a un personaje determinado. Pese a los cuidados y disimulos del segundo, las realidades de ambos personajes se verán mezcladas, porque Piñón es el quilombero del título, un inoportuno capaz de molestar a cualquiera con sus penas de amor, incluso a ese sicario tallado a la medida del cine negro de Hollywood, puntillosamente caricaturizado. Por allí también anda un botones -el inefable Alejandro Müller- que con sus irrupciones influye la acción y la modifica, un médico petulante y actual pareja de la esposa de Piñón (Marcelo De Bellis), la esposa intolerante (Mercedes Oviedo) y un guardia de seguridad (Mauricio Macu) que en sus pocas intervenciones recibe más de una paliza. Cabré sale airoso con su personificación de Piñón, pese a que da demasiado joven para el papel, pero se lleva los mejores aplausos a telón abierto de sus seguidoras y seguidores de la pantalla chica, a cargo de una suerte de "alter ego" del comediógrafo Veber de nombre original François Pignon. Con variantes de ubicación social y circunstancias, Piñón transitó por obras como "La cena de los tontos" o "El placard", en su versión original encarnados por Jacques Villeret o Daniel Auteuil y en estas playas por Guillermo Francella o Diego Peretti, y lo que logra Cabré es una criatura hiperquinética, de voz chillona e innegablemente simpática. Eso le permite enfrentar al poderoso trío que forman Müller, desatado, intencionado, sexualmente oportunista, con algunos mutis memorables; el siempre efectivo Ziembrowski, capaz de disimular su ira de modo hilarante y con gran despliegue físico, sobre todo en las escenas posteriores al sedante, y De Bellis, que maneja con gracia su petulancia y aun su esquizofrenia. El gran triunfador sin embargo es Puig, quien sorprendió con su debut como director en la exitosa "Le prénom" (2013) y aquí muestra, ayudado por un texto típicamente galo, una buena comprensión de los mecanismos de la comedia y un manejo cronometrado de los "gags", algo que no es demasiado corriente en nuestros directores. "El quilombero" se ve en el teatro Lola Membrives, Corrientes 1280, de miércoles a viernes a las 20.30, sábados y domingos a las 20.30 y 22.30 y lunes a las 20.30.

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