Ramiro Ortiz[email protected]
Luis Salinas cierra sus ojos y abre su alma para dejar fluir la música que lleva en lo más profundo de su ser. Sus dedos y su Gibson Les Paul son el vehículo para cantar las bellas melodías que espontáneamente nacen de su interior. Ese sonido suave de su guitarra reposa en los ritmos y arreglos de latin jazz que tejen los músicos que los acompañan, a saber: Waldo Madera en batería, el bajista Alejandro Herrera –ha sabido tocar con leyendas como Scott Henderson y Al Di Meola– y su compadre Javier Lozano en teclados. En otras palabras, un derroche de virtuosismo y musicalidad.
El año pasado, el talentoso instrumentista presentó en la Nave Cultural su último trabajo, el disco triple Sin tiempo. Esta noche, Salinas regresa para cerrar el festival Jazz del Lago, en la rotonda de la villa de Potrerillos (Luján de Cuyo). El concierto de Luis, que será gratuito, tendrá como preámbulo las presentaciones de los grupos mendocinos Oscar Puebla Trío, Gustavo Bruno Cuarteto y Vudú Funk, a partir de las 20.
De esta manera, con jazz del mejor y el renovador aire de la cordillera concluirá este encuentro que comenzó con la frescura del parque General San Martín en las Playas Serranas y continuó en San Martín y San Rafael, dándole una entidad más federal a la iniciativa además de espacio para que bandas locales del género puedan hacerse oír con más fuerza.
Luis Salinas, con su tono tranquilo, humilde y bonachón, vuelve a confirmar en esta entrevista que esos tres adjetivos no son una apariencia, que el éxito y el reconocimiento no tienen por qué hacer desaparecer la modestia. Por eso habló del concierto de hoy y sus proyectos, de sus sueños y sus logros, del jazz en Argentina y nuestra música ante los oídos del mundo, de Spinetta, el recuerdo y el dolor.
–¿Qué repertorio vamos a escuchar? ¿De tu faceta más folclórica y tanguera o de la eléctrica?–Tengo entendido que es un festival de jazz, así que vamos a recorrer temas de mis distintos discos de ese estilo que a mí me gusta tanto que es el latin jazz.
–Siempre decís que te gusta tocar en Mendoza, pero ahora además es gratis y en la montaña ¿qué te parece esa posibilidad?–Me parece fantástico. No hay que olvidarse de dónde viene uno. Cuando yo era pibe si los recitales no eran gratis no podía ir a escuchar a nadie. Así que me parece buenísimo que pueda ir gente que otras veces no puede porque no tiene guita. Además no conozco Potrerillos, eso es otra cosa que me gusta, la idea de tocar en la montaña y conocer, porque siempre que voy a Mendoza la ciudad me atrapa, resulta difícil salir.
–¿Cómo ha seguido y qué otras alegrías ha dado el disco triple Sin tiempo?–Tuvo muchas nominaciones a premios importantes como los Atahualpa y al Grammy. Eso fue muy fuerte para mí porque es mi primer disco hecho con mi sello propio, y que haya tenido esa nominación a una distinción tan reconocida como son los Grammy Latinos fue una alegría grandísima.
–¿Qué tenés ganas de grabar ahora?–Hay varios proyectos para meterse al estudio con la banda. Y también, entre todos esos planes, está la idea de hacer un Solo guitarra 2. Nunca más hice un disco así, ahí hice lo que quise, y metí 22 temas. Hay muchas ideas que ya están por tomar la forma definitiva.
–¿Qué se viene para este año en cuanto a discos, giras y proyectos?–Este año tengo varias fechas en distintos lugares de Latinoamérica, muchos a los que voy seguido. Y también es muy posible que vuelva a tocar en España y Francia allá por julio. Todo eso además de lo que vaya saliendo en el camino.
–¿Cómo sentís que reciben a la música argentina en el mundo?–Cada vez mejor. En otros lugares no se escucha más que lo reconocido, los músicos populares que trascendieron fronteras como Mercedes Sosa o Atahualpa, entre otros. Pero cuando se encuentran con grandes músicos como el Negro Aguirre, por ejemplo, les encanta. El público de afuera está ávido de conocer cosas nuevas y de calidad, por eso sería bueno que existieran más facilidades para que los grandes músicos de Argentina puedan salir y darse a conocer.
–¿Cómo ves el jazz en nuestro país hoy? ¿Hay ganas de hacer cosas nuevas?–Sí, hay mucha gente haciendo cosas muy buenas. Acá tenemos mucha música y muchas influencias, entonces, como siempre van a salir buenos futbolistas, también siempre van a salir grandes músicos. El tema es que los medios no reflejan eso. En la televisión no te enterás de los talentos verdaderos que están pisando los escenarios, por eso es muy difícil que los músicos jóvenes puedan desarrollarse. Porque uno aprende tocando, de la experiencia, de estar sobre el escenario, frente a la gente, de tocar con otros músicos. Así se forma el artista. Y acá muchas veces los músicos terminan pagando ellos para poder tocar. Siempre se aprende de tocar con otra gente: de tocar con los que son mejores que uno, de los que no tienen tanta técnica pero sí buenas ideas, y también de los que no son buenos músicos para aprender lo que no hay que hacer.
–En tu caso, después de tantos años de trayectoria ¿con quién o quiénes te gustaría compartir el escenario o un proyecto?–No podría nombrar a alguien. La verdad es que sería injusto pedir algo a esta altura de mi vida. Todo lo que me ha pasado gracias a la música, la gente que he conocido y los artistas con los que he tenido la suerte de compartir algo, como Mercedes Sosa por ejemplo, es mucho más que cualquier sueño, supera todo lo que me imaginé cuando era pibe.
Jazz-El festival Jazz del Lago concluirá esta noche con un recital al aire libre, a partir de las 20, en la rotonda de la villa de Potrerillos (Luján de Cuyo). La entrada será libre y gratuita.
-Antes de Luis Salinas tocarán los siguientes conjuntos mendocinos: Gustavo Bruno Cuarteto, Oscar Puebla Trío y Vudú Funk.
-Puebla y Bruno son dos de los mejores guitarristas de jazz que tiene la provincia.
-Salinas estará acompañado por Javier Lozano en teclados, Waldo Madera en batería y Alejandro Herrera en bajo.
Aprender desde abajo y mirar hacia atrásAl momento de nombrar referentes, Luis Salinas suele tener una lista sagrada casi inamovible en la que es difícil que aparezca una nueva figura. Hace tiempo que no surgen ídolos para su oído exigente , el cual suele aventurarse a redescubrir las infinitas maravillas que atesoran los clásicos.
¿Por qué se mantiene sólida esa postura? Salinas saca las dudas: “Últimamente miro mucho para atrás. Me gustan los músicos que tenían una relación muy pura con la música. Lo que pasa es que si nos ponemos a hablar la nota va a durar 10 horas, por la cantidad de artistas de diferentes géneros que me gustan, que son referentes y me gusta ir a ellos para aprender y colocarme en la pureza de su música. Desde Amstrong, Coltrane, Parker, Bill Evans, João Gilberto, Mercedes Sosa, Oscar Alemán, Dino Saluzzi, Atahualpa; por suerte es muy larga la lista y mucho lo que dejaron en sus composiciones. Así se aprende de ellos y desde ahí está bueno intentar algo nuevo. Los edificios se construyen desde abajo, lo único que se construye desde arriba son los pozos. Por eso es importante ir a la raíz de las cosas”.
“Que los jóvenes sepan que hubo un Spinetta”“Gracias por hacerme escuchar un sueño”, le dijo Luis Salinas a Luis Alberto Spinetta una vez que el Flaco terminó de grabar la voz para el tema Y aparece tu piel, de la última placa del guitarrista, Sin tiempo. Salinas admira sensiblemente a Spinetta y su obra, por eso ahora, a dos semanas de la muerte del poeta que lloró el país, el músico recuerda cómo vivió el duro golpe de la noticia de su fallecimiento.
Qué significa la imagen, la luz, el legado como ser artístico y como persona que ha dejado Spinetta en esta tierra, Salinas, quien tuvo la suerte de conocerlo personalmente, lo expresa de este modo.
“Es un capítulo aparte, es algo muy reciente. Fue muy doloroso. Es muy enorme lo que nos brindó. A los que lo conocíamos y a los que no. En Buenos Aires, por lo menos, pocas veces vi tanta tristeza como en su partida”, expresó.
“Esas personas –añadió Salinas– son como referentes que quedan y el legado que dejan es que hacer lo de uno es lo mejor que se puede. Luis Alberto Spinetta es uno de los artistas más originales que escuché en mi vida, en cualquier género. Él tenía una manera de cantar única, una manera de armonizar única, una manera de componer única. Él era el rock nacional, realmente. Y después lo que era como persona, con su familia, sus amigos. Yo tengo muchos recuerdos personales relacionados a lo que vivimos cuando grabamos en su casa y desde que nos conocimos. El día que murió no quise salir de casa, me quedé mirando la televisión y tratando de vivir el duelo”.
Luego del período de incertidumbre y desconcierto, el versátil músico decidió enfrentarse al hecho con optimismo. “Hay que acordarse de las cosas buenas y tomar el legado que deja un artista tan grande. Luis no vivió ningún personaje, él era un personaje. No se hacía el artista, era un gran artista. Entrar a su casa era como entrar a la casa de Miguel Ángel. Me agarré de una frase de mi hijo, de cuando falleció Rubén (Juárez), que me dijo, con su inocencia, ‘por ahí para nosotros no es bueno, pero para ellos sí’, por el sufrimiento que estaba viviendo. Entonces me agarré de esa frase para sentir que el Flaco llegó a otro lado para estar mejor. Ahora lo mejor que podemos hacer con este tipo de artistas es continuar su legado, pasar su música, hablar de ellos con los jóvenes y que sepan que hubo un Luis Alberto Spinetta. Lo conocí hace años. Me acuerdo que me fue a ver y me gritaba: ‘¡Vos sos un manantial!’. Y me fue a saludar al camarín con esa sencillez y grandeza que tenía. Fue maravilloso”, dijo.


