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Murió el reconocido artista José Bermúdez

José Bermúdez fue uno de los artistas plásticos más reconocidos de Mendoza y un maestro de muchos otros referentes de la provincia

Esta madrugada, a sus 97 años, murió el reconocido artista mendocino José Bermúdez. El maestro fue uno de los pintores, dibujante y grabador más destacados de la provincia. Su amor hacia el arte comenzó de muy chico cuando ganó un concurso de la DGE y luego formó parte de la Escuela de Dibujo y Pintura al Aire Libre, liderada por Vicente Lahir Estrella.

Las redes se llenaron de mensajes despidiendo al maestro y enviándole fuerzas a sus hijas Roxana y Liliana. "MAESTRO GRACIAS POR TODO LO QUE NOS OFRECISTE, :Tu sonrisa,TU CORAZÓN INMENSO, TU OBRA EXTRAORDINARIA. MAESTRO ESTARÁS EN MI CORAZÓN SIEMPRE", escribió Raúl Castromán.

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"Adios maestro hermosa persona y gran artista", dijo por su parte Carlos Escoriza en una sentida publicación de la reconocida Pupi Agüero. "Enorme agradecimiento por toda la belleza que aportó a las Artes Visuales de Mendoza , el país y en tantos lejanos lugares. El reconocimiento por enriquecer con pasión nuestras vidas", escribió la gestora cultural.

José Bermúdez, en 1936, ingresó en la Academia Provincial de Bellas Artes. Es aquí donde tomó contacto con quienes serán sus maestros y compañeros: José Alaminos, Roberto Azzoni, Ricardo Tudela y Antonio Bravo, entre otros. Desde 1941 formó parte de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, filial Mendoza. En 1946 egresó con el título de Profesor de Dibujo y Pintura. Se desempeñó como docente hasta su jubilación.

Se inició tradicionalmente con la pintura de paisajes. En los años cincuenta formó parte del “Club del Grabado” liderado por Luis Quesada. En esa misma época, integró también junto con Luis Quesada y Mario Vicente, un grupo muralista mendocino cuyas obras se encuentran en la Galería Tonsa en la ciudad de Mendoza. En 1956 realizó su primera muestra individual, hito que marcó el inicio de su larga carrera artística. Luego, se dedicó a la pintura de caballete.

Su pintura es figurativa. Parte de la realidad y de la figura humana, sobre todo femenina, pero paulatinamente se aleja de ella al agregar elementos abstractos y cubistas que se manifiestan en el uso de las luces marcadas, la simplificación y fragmentación de las figuras y el uso plano del color tanto en figuras como en fondos. Concibe el arte como un medio para llenar el vacío de una necesidad que reclama y se nutre de amor a la vida, a la belleza y a la verdad. Esta manera positiva de ver la existencia humana se plasma en casi todas sus obras, que tienen un sello personal y una constancia lograda por años de producción.

Sus últimas obras se mantienen fieles al estilo. Con algo en la cabeza (2013) es un personaje femenino trabajado con líneas simples, de manera geométrica y su característico uso de la luz que incide en las figura de manera plana que genera líneas precisas entre las luces y las sombras. El fondo está representado en planos de color. La mujer mira al observador y tiene algo en la cabeza: un pensamiento o un pañuelo, una incertidumbre que la obra deja.