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La compañía se presentó por primera vez en Mendoza con dos estrenos mundiales. El programa compuesto por cinco propuestas coreográficas -ninguna del repertorio clásico- abrazó las líneas sublimes de lo técnico clásico y el rock de los años 70 -80.

Mucho más que éxitos: Ángel Corella y el Barcelona Ballet

Por UNO

Por Cristina Alfonso

Mucho más que éxitos. Internacionalidad, interculturalidad e interdisciplinariedad se conjugaron en esta y otras propuestas del Teatro Independencia, donde diversas compañías internacionales vienen mostrando sus producciones a lo largo de la presente temporada. De la misma manera que el año pasado, sus organizadores, detectan las nuevas tendencias y valores que se observan en el terreno teatral en general y en particular en el de la danza, para destinarlos a un público con intereses variados.

Dirigido por Ángel Corella y codirigido por su hermana Carmen, el Barcelona Ballet se presentó por primera vez en Mendoza con dos estrenos mundiales. El programa compuesto por cinco propuestas coreográficas -ninguna del repertorio clásico- abrazó las líneas sublimes de lo técnico clásico y el rock de los años 70 -80, sin dejar de lado lo neoclásico y lo contemporáneo. Dentro de la unidad dada por la “estética Corella”, hubo variedad.

Al Sexteto de Cuerdas “Souvenir de Florencia” op. 70, de Tchaikovsky, con coreografía del propio Corella le siguió el primero de los estrenos: Built to Fall Apart (Construido para desmoronarse), un dúo de pura energía cinética y vitalidad, coreografiado por el bailarín británico Russell Ducker, miembro de la compañía y con música de David Kanaack.

A continuación, tres sombras danzantes y ajenas,  que por momentos se tornaban en una sola, fue la base coreográfica dada por el ruso Kirill Radev a su creación para tres jóvenes varones, también en calidad de estreno mundial. La partitura de Sombras ajenas fue compuesta por Yuri Abdokov y grabada con el conjunto de cámara “Autumn Prayers” (Plegaria Otoñal) dirigido por Nikolay Khodzinskiy. Hubo aquí un verdadero estudio coreográfico y lumínico. El adagio, íntimo y bello, coronado con la intensidad de las cuerdas mostró movimientos inusuales de gran valor. Ambos estrenos fueron premiados por el público.

El clímax de la noche llegó con el dúo Soleá de los hermanos Corella, concebido como juego poético. El trabajo coreográfico de María Pagés estuvo pensado en dos planos que transcurrían paralelos, con música de Rubén Lebaniegos. En ellos coexistió la poesía lírica y la apasionada, junto al zapateado flamenco con la punta clásica y la línea melódica con la rítmica por excelencia.

A modo de cierre se puso en escena la obra completa Suspended in Time (Suspendido en el tiempo), con música de la banda pop británica The Electric Light Orchestra, temas de los años 70 y 80 y coreografía de Corella, Radev y Ducker. A los hermanos Corella, Ángel y Carmen, se sumó  el Barcelona Ballet integrado por Dayron Vera, Kasuko Omori, Natalia Tapia, Kirill Radev y Rusell Ducker.

La riqueza coreográfica y musical adquirió protagonismo a la par de los artistas. La estética de Corella parte de un uso particular de los lenguajes expresivos y de la fotografía escénica en general. La dirección del movimiento no es común, tampoco los ángulos utilizados, la gracia de los brazos y manos, la ligereza y liviandad. El cierre fue vibrante y la respuesta del público inmediata. La soltura, simpatía y capacidad para atraer al público que tuvo Ángel, por momentos, nos trajo la imagen del gran Barishnikov, Por unanimidad y de manera sostenida, la sala en pleno ovacionó de pie con alegría y emoción al increíble Ángel Corella y su virtuoso elenco.

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