Así como hay directores que se apegan a cada línea del guión, hay otros que depositan toda su confianza en los actores, permitiéndoles dejar volar su imaginación y su talento -y a veces algún que otro “accidente” fortuito- para lograr la perfección de una escena.Muchos de los grandes momentos del séptimo arte se los debemos a esos talentosos intérpretes que aportaron su granito de arena y cambiaron la historia (en varios sentidos) para siempre.
Algunas de las mejores escenas del séptimo arte son producto de la genialidad de sus intérpretes.
Momentos brillantes del cine que no estaban guionados
Acá unos cuantos ejemplos, desde clásicos como Tiburón (Jaws, 1975) y Taxi Driver (1976), hasta éxito más modernos como Batman: El Caballero de la Noche (The Dark Knight, 2008).Un gran compilado que demuestra el poder de la improvisación y de la magia de las imágenes en movimiento.



