"Quino en el cielo mendocino" es el nombre del homenaje y recuerdo que se le brindará al maestro Joaquín Lavado que murió el pasado 30 de septiembre. El padre de Mafalda será uno de los 3 homenajeados en la Feria del libro de Mendoza, que también homenajeó a Liliana Bodoc y a Juan Giménez (este viernes, a las 17).
Miguel Rep: "Siempre tengo un Quino nuevo del que hablar"
El humorista gráfico Miguel Rep y el guionista Pedro Saborido charlan sobre Quino, el genio mendocino, y se podrá ver este domingo, a las 17, a través de www.feriadellibromendoza.com. En el marco del homenaje se estrena, además, Quinopedia, documental basado en la biografía del maestro en el que familiares, amigos, su editor y diversos artistas lo retratan a través de sus recuerdos y anécdotas.
Rep habló con radio Nihuil y recordó varios momentos vividos junto a Quino, considerado su segunda padre, tal como lo despidió en sus redes al conocer su fallecimiento. Rep no solo fue un gran admirador de la obra sino que fue una persona muy cercana al maestro mendocino.
¿Qué es lo primero que te atrajo de la obra de Quino?
Sabes que no me acuerdo porque era niño y seguramente cayó en mis manos y no creo que me haya llamado la atención como fue después cuando empecé a entender. En las decisiones de ser dibujante más profesional, a partir de que publiqué, ahí sí empecé a asombrarme más con el maestro. No solo de Mafalda, que es algo más clásico, sino también la complejidad que tienen sus páginas, eso es lo que más asombra a los laburantes de esto.
¿Creés que fue un rupturista en lo suyo?
Era una generación rupturista. Aunque él no se lo propusiera, venía de una manera clásica, como Divito o Lino Palacios, hasta que en cierto momento se dio cuenta que venía a romper moldes. Escuchaba Los Beatles y había pasado por la experiencia de ciertos dibujantes y ahí él se volvió lo que fue. Un tipo que tomó al toro por las astas y pensó en empezar a trabajar de manera distinta. No era un sí permanente, podía renunciar a una tira exitosa, eludir periodistas, eludir editoriales. Él fue muy leal a De la Flor que editó todos sus libros y nunca se fue de ahí. Le habían ofrecido fortunas para cambiarse y siempre se negó, en eso lo reconozco a Quino: un tipo cabezón que decía "no, esto no lo hacemos, soolamente hacemos lo que sentimos y pensamos que es lo correcto". Eran eso, eran muy éticos.
¿En qué momento pasaron de tener una relación de admiración a una relación de amistad?
Quinito cambió mucho cuando viajó a Cuba y volvió de otra manera, se dio cuenta que había otro tipo de dibujantes más gozosos. Empecé a ser más próximo a él cuando volví de un viaje y le traje un ron y vino a casa y nos tomamos uno. No lo conocí antes, pero lo que he construido es que ha sido un poco fóbico y difícil de relacionarse. Tenía patrones éticos muy fuertes, también tuvo mucho exilio y por eso no lo conocí en los '80. Me hice amigo por encuentros en ferias del libro y algunos viajes. Me empezó a aceptar como un colega y no como un chaboncito que lo admiraba. En un encuentro con Fontanarrosa me describe como "es un chico" y yo ya tenía más de 30. Él siempre fue muy generoso conmigo, pero siempre fue generoso con muchos nuevos. Ha sido selectivamente generoso y también crítico de muchos. No regalaba palabras, era un muchacho muy difícil de sacarle palabras. Me encontraba en la generosidad de las palabras también con un factor etílico. Cuando tomábamos más vino él se brindaba más a la charla y yo pude disfrutarlo en muchas sobremesas.
¿Qué significó para vos que te describa como "el dibujante más original que ha producido la Argentina en los últimos años"?
Eso fue cuando me prologó un libro llamado "Postales" de editorial Planeta. Ni siquiera me publicaron el libro en algo de humor sino en una producción literaria. Él descubrió que había otra manera de ver el humor y eso que escribió fue de esa extrañeza y como una bienvenida a algo que le pareció novedoso. Esas postales ni siquiera eran de una revista de humor, entonces creo que él estaba esperando que apareciera un pibe distinto. Yo leo e interpreto ahora eso, en su momento cuando lo escribió era como que me habían dado por fin un diploma. Porque en nuestra profesión son los maestros los que aceptan, porque acá nadie te da diplomas.
¿Qué podremos esperar de Quino en la charla del domingo?
Me preguntan mucho por Quino y siempre tengo un Quino nuevo del que hablar. Hemos preparado 3 lives en Instagram y hemos hablado siempre de una manera distinta de Quino. El primero fue el domingo posterior al miércoles que murió y la verdad no quiero volver a verlo porque debe ser muy emotivo. Todo el tiempo me preguntan por él y siempre trato de hablar técnicamente, no de la persona. Tengo como un compromiso, que yo mismo me establecí, que es hablar siempre distinto del Quino, siempre encontrarle una vueltita más. Es como hablar del Quijote, de Cervantes, siempre hay algo nuevo que decir. Creo que a Quino no hay que dejarlo tranquilo en su Mafalda, sino que también hay que meterlos en algunas cosas más complejas que te llevan a admirarlo más. Cuanto más se estudia, más se lo quiere, al igual que a Borges, a Shakespeare, a Picasso o a The Beatles.
¿Qué obra o momento se te viene a la cabeza al pensar en Quino?
Me gustan mucho algunos dibujos de Quino, por ejemplo cuando recreó el Guernica. Hay fotos en donde yo no estoy que tengo en la memoria. Tengo también el recuerdo de Alicia, su mujer, que es muy relevante en su historia. Me parece que es muy rico el personaje, la persona y no hay que quedarse solamente en esa cosa endulzada que es Mafalda, hay que seguir viendo qué es Mafalda. Creo que hay que estudiarlo desde Mendoza mismo, qué le quedó de ese origen en Guaymallén, después en San Rafael, en ese hogar republicano que había política porque en esa historia también está esto que nos dejó, esa mirada crítica de la vida y de la política.





