El grupo mendocino Lutherieces está festejando su primera década en los escenarios con lo que más disfrutan hacer: actuar. En este momento están en Santiago de Chile, donde desde este miércoles y hasta el sábado van a presentar su espectáculo Lutherieces Pop y antes estuvieron en Uruguay, donde la semana pasada concluyeron sus shows en Colonia, Carmelo y Montevideo.
Marcelo Hernández, uno de sus integrantes y manager del grupo y también uno de los jurados del Premio UNO Escenario, habló desde el país vecino del muy buen momento que está atravesando la agrupación.
"Este show ya tiene tres años y lo hemos presentado anteriormente en Córdoba, Mendoza y luego en una gira por Costa Rica, Panamá y ahora en Chile". Y agrega el trabajo previo que hacen antes de desembarcar en otro país.
"Previo a hacer esta gira decidí viajar a Chile para ver teatro, conocer gente, hacer contactos y comprender de cerca cómo es el público local y así poder hacer las modificaciones que sean necesarias en la obras", explica.
Y por eso, luego de estudiar al público, Marcelo ensaya algunas de las diferencias con el los espectadores mendocinos. "Como contaba hace unos días en una entrevista que me hicieron en una radio de Bio Bio, con el efecto del Festival de Viña del Mar, queda claro que este es un público sumamente exigente. El mendocino también lo es, pero quizá no lo expresa tanto. En las salas chilenas, por ejemplo si se aburren con la obra, sacan sus celulares y se ponen a chatear. Es una forma de manifestar que no están conformes y eso es enteramente responsabilidad del artista", cuenta Marcelo.
"Nosotros tenemos claro que la persona que paga una entrada lo que quiere es entretenimiento", y esa es la apuesta con la cual ahora están listos a presentarse en Chile.
El despegue de Les Luthiers
Si bien Lutherieces se hizo famoso por llevar a escena las obras del mítico grupo que hacía humor y música que creaban a partir de sus insólitos instrumentos, poco a poco han ido abandonando la modalidad del recital con un presentador -estilo paradigmático de Les Luthiers- por obras escritas por ellos que no sólo incluyen canciones del grupo al que han rendido tributo.
"En este show tenemos canciones de Hugo Varela, los Monty Phyton -humoristas británicos- y Los Palmeras, que ya son parte de nuestra historia musical", explica Marcelo para mostrar la amplitud musical de un show que tiene como premisa indagar en esos 15 minutos de fama -como decía el artista plástico Andy Warhol- que todos estamos llamados a alcanzar.
Pero Chile no sólo los tendrá por esta semana, ya que han confirmado su presencia en festivales para el mes de enero.
La zamba que cantó con el panameño Rubén Blades
En los días en que Marcelo Hernández estuvo en Chile para hacer prensa semanas antes de las presentaciones que arrancan este miércoles, coincidió en una entrevista radial con el cantante panameño Rubén Blades.
Y a partir de ese encuentro se dio un momento increíble, ya que Blades manifestó que le gustaba mucho el grupo Les Luthiers y terminó cantando junto a Marcelo el tema que según el pañameno es su preferido, Añoralgias (zamba catástrofe).
Para Marcelo era un momento esperado. Cuando estuvo en Panamá con Lutherieces, lo que más quería era conocer a los dos panameños más famosos: Rubén Blades y el boxeador Roberto Mano de Piedra Durán. Con este último el encuentro fue posible, porque retirado hace años del boxeo ahora es el propietario de un restorán al cual asistió el grupo y en el cual decidieron homenajearlo haciéndole un pequeño show. El otrora temible boxeador estaba feliz y no los quería dejar ir.
Blades en ese momento no estaba en el país, así que Marcelo tuvo que esperar para completar su sueño. Y para reafirmar la humildad del cantante cuenta una anécdota que, según dice, lo pinta de cuerpo entero. "A la nota de la radio llegó con su productor y con un chico de unos 14 años. Al terminar la nota me invitó a almorzar y allí me enteré que el jovencito era un admirador, que había viajado de Talca a Santiago de Chile par pedirle un autógrafo. El no sólo se lo dio, sino que le propuso pasar todo el día con él. Lo llevó a la biblioteca, le compró libros y en el almuerzo le preguntaba cómo le iba en el colegio. Ese chico no se va a olvidar jamás de ese día con su ídolo".



