RIVADAVIA – Luciano Pereyra demostró en Rivadavia que tiene el espíritu intacto para conmover a su
público. Ante cerca de 30.000 personas, en la anteúltima noche de la 25 edición de Rivadavia Canta
al País, el joven artista repasó sus éxitos y presentó en Mendoza sus últimos temas. También se
lució el Dúo Nuevo Cuyo y el Negro Ferreyra, ex Talento Argentino, le dio un cierre eufórico a la
velada de sábado.
Los años y el susto de la enfermedad que lo tuvo a un paso de la muerte parecen haberle dado
a Luciano Pereyra el aplomo y la madurez que hasta hace poco todavía le faltaba. Ya no es solamente
un pibe fachero que apunta su repertorio hacia el joven público femenino. En la tercera noche del
festival este lujanino de 29 años demostró que puede conmover sin gritar y que puede brillar sin
saltar.
A las 2 de la madrugada del domingo, cuando se puso frente a su público, Rivadavia lo recibió
con enorme cariño, como para que pueda restañar todas sus heridas.
El repaso de sus éxitos y de sus temas nuevos fue solo un diálogo entre él y la gente que lo
mimaba con sus aplausos y sus vítores.
Este año, pese a no tener tanta cantidad de artistas consagrados como otros años, Rivadavia
Canta gozó de las virtudes de buenos músicos que lograron empardar a aquellos de otras ediciones.
Ejemplo de esto fue la presentación en la tercera noche del Dúo Nuevo Cuyo, que con su
repertorio netamente cuyano y su calidad interpretativa, demostró que la cueca y la tonada no
morirán jamás mientras surjan artistas como estos.
Similar virtud demostró el nuevo grupo chamamecero Tupá, compuesto por algunos de los
integrantes de aquel que compuso "Sobredosis de chamamé", quienes lograron hacer bailar a la
audiencia.
Después de Luciano Pereyra faltaba la frutilla del postre: Daniel el negro Ferreyra. Hasta
los organizadores habían imaginado que después de Pereyra mucho público se iría del predio. Sin
embargo el ganador de Talento Argentino 2009, con los primeros acores de su mágica guitarra y su
enorme carisma hizo que las 30.000 personas que habían escuchado a Luciano se quedaran en su lugar
y disfrutaran hasta pasadas las 5 de la madrugada de su virtuosismo musical y su espontaneidad.
Además de lo que ocurría sobre el escenario, las actividades artísticas que se desarrollaron
en el gimnasio cerrado, los numerosos restaurantes ubicados en las carpas del patio de comidas y
los puestos de artesanos y gastronómicos estuvieron abarrotados de gente que, desde las 9 de la
noche y hasta casi las 6 de la mañana, disfrutaron de lo que ya es uno de los festivales mas
importantes del verano argentino.
LO MAS
El festival crece año a año porque Rivadavia sabe como organizarlo. Nuevamente no hubo fallas
en esto.
Constantemente un nutrido grupo de personas recorrió cada rincón para mantener limpio el
predio. Perfecto.
Sonido, luces, escenario, todo permitió que los artistas se lucieran y que el público
disfrutara al máximo.
LO MENOS
Se extrañó a algunos artistas que no actuaron este año: León Gieco, Teresa Parodi, etc..
¿Será porque son K?
Si hizo lo imposible por mantener los baños químicos limpios, pero fue una tarea vana. Habrá
que imaginar alguna alternativa.
Algunos artistas se enojaron por el límite en la cantidad de temas que podían tocar.
¡Muchachos!



