El Septeto Matamoros llega de Cuba a esta provincia por primera vez. Un adelanto del show que darán el sábado en el Teatro Plaza.

Los príncipes del son, en Mendoza

Por UNO

El Septeto Matamoros es la agrupación formada por Emilio Matamoros, nieto de Miguel Matamoros, ellegendario cantautor cubano que marcó un hito en la historia musical de esa isla caribeña a

principios de siglo y se convirtió en una bisagra para próximas generaciones de músicos.

En su quinta visita a la Argentina, los cubanos pisarán un escenario mendocino por primera

vez. El show será mañana a las 22, en el teatro Plaza, de Godoy Cruz. Las entradas cuestan $60, $80

y $90 y se pueden conseguir en la boletería.

Desde 1996, año en que Emilio fundó el septeto, el conjunto musical se dedicó a recorrer el

mundo manteniendo vivo el legado de Matamoros y acercando sus canciones más conocidas a públicos de

diferentes edades y nacionalidades.

La gira que están realizando continuará hasta febrero por distintos países del continente y

cuando acabe, los músicos se dedicarán a terminar un nuevo álbum con canciones inéditas del

cantante de Lágrimas negras y otras propias de la agrupación.

El septeto está conformado, además, por el primo de Emilio, Rubén Matamoros; Roberto Antonio

Ramos Morales, Gerardo Guerra (cantante), Yoelis Matos Torres, Nicolás Nueva Rodríguez, Dionisio

Herrera Barcelo , Julio González Galup, José Rivero Rojo y Silvio Solano Martínez.

Desde La Rioja, provincia en la que se presentaron el miércoles, Emilio Matamoros –a cargo de

la percusión y de la dirección general– dialogó con Escenario sobre el show que traerán a Mendoza y

de la responsabilidad que implica llevar la obra de su abuelo por todo el planeta.

–¿Cómo es el show que traen a Mendoza?

–El sábado vamos a llevar a Mendoza lo que hacemos en Cuba. El show siempre tiene una amplia

participación del público. Los músicos interactúan mucho con la gente y hasta ahora, el público ha

respondido muy bien.

–Han venido varias veces a la Argentina, ¿cómo los ha recibido el público?

–Esta va ser la quinta vez que tocamos en Argentina y la verdad es que el público, desde

Neuquén hasta Jujuy, siempre ha respondido de maravilla. Siempre son muy activos. La música que

hacemos nosotros, el son, contagia a cualquiera, desde jóvenes hasta gente grande, y esa es la

experiencia que hemos tenido en todos nuestros viajes y que pensamos llevar a su provincia.

–¿Van a tocar sólo ritmos cubanos?

–Sí. Además, ahora está con nosotros un violinista alemán, que grabó con nosotros en el disco

que venimos a presentar y es como un aporte del violín de ese país a la música cubana.

–¿Por qué creés que la gente disfruta tanto de la música de Miguel Matamoros?

–Tiene que ver con que a la gente la música cubana la motiva y la pone de buen humor, sobre

todo, por cómo nos desempeñamos sobre el escenario. Creo que es la forma en la que hacemos la

música.

–Esa personalidad tan activa de los cubanos también debe de influir en esto...

–Esa es la esencia nuestra. Es que a nuestra música la hacemos de manera que la gente se

pueda contagiar con nuestra propia energía y la poesía de la música. Eso creo que nos caracteriza a

nosotros, lo muy carismáticos que somos de por sí.

–¿El principal objetivo de la agrupación es difundir la obra de tu abuelo?

–Sí, nosotros nos hemos dedicado a defender el legado de Matamoros en Cuba y todo el mundo.

Realmente Matamoros fue el creador de la música cubana y a él le debemos cómo suenan los músicos

hoy.

–¿Qué canciones son las que más les pide la gente?

–A veces hasta nos sorprenden porque llevamos un repertorio concebido y alguien del público

nos pide otro tema y automáticamente nos damos cuenta de que nos equivocamos, porque pensamos que

tal vez ese tema no era conocido y resulta que lo terminamos tocando para complacer al público, que

es nuestro objetivo.

– Tu abuelos murió cuando eras muy joven, ¿tenés recuerdos de él?

– Fue mi abuela quien nos transmitió toda la herencia musical de él. Ella se transformó en

una verdadera enciclopedia y nos asesoró para que no sonáramos como ningún grupo actual sino como

el Septeto Matamoros antiguo.