Por Ramiro [email protected]
El talento del español Ángel Corella y de su compañía de ballet se verá hoy en el teatro Independencia. Presentarán dos estrenos mundiales
Llega a Mendoza un bailarín consagrado en el mundo
Entre las definiciones propias y ajenas se puede ir dibujando el perfil. Al madrileño Ángel Corella le dicen “el bailarín de la eterna sonrisa” y él, por su lado, se considera “familiero, hipocondríaco y autocrítico”. Para ir directo al grano, hay que decir que este artista ha bailado para reyes y presidentes, fue primer bailarín del American Ballet Theatre de Nueva York durante 17 años en los que también obtuvo altísimos premios en el mundo. El año pasado se despidió de su puesto en una gala con su alma gemela, Paloma Herrera, como partenaire y se abocó a la misión de hacer renacer la danza clásica en España y frenar el continuo éxodo de bailarines que atraviesa la república ibérica desde hace décadas.
La primera fase fue crear una compañía de nivel, algo que concretó con el Corella Ballet, el cual se trasladó a Barcelonay cambió su nombre por el de esa ciudad catalana. Ahora el reto es la creación de una escuela. Mientras tanto, Ángel quiere mostrar el trabajo que a los 37 años está haciendo como director, coreógrafo y bailarín principal de su compañía con la que hoy debuta en nuestro país.
El espectáculo, que tendrá una única función en Mendoza hoy a las 21.30, en el teatro Independencia, es acorde a las tendencias artísticas actuales. A través del tamiz de la danza clásica fusiona otros lenguajes como el flamenco, el contemporáneo, el rock y el pop. Esa tendencia cosmopolita y abierta se hermana con su intención de demostrar que la danza clásica puede eludir con presteza esa obsolescencia que se le achaca. Y parte de ese trabajo se logra gracias a un grupo diverso integrado por bailarines de Japón, Rusia, Inglaterra y Cuba, además de España, claro.
Apenas llegó a Mendoza y presto a comenzar los ensayos, el simpático y talentoso Ángel Corella se hizo un tiempo para despejar dudas acerca de las coreografías de la prestigiosa gala de ballet que Mendoza tendrá el placer de disfrutar.
“Estamos muy contentos de poder venir con la compañía. Después de haber estado aquí en cuatro ocasiones con otras compañías (con el American Ballet, con Paloma Herrera en el Luna Park, en el Colón y con el Grupo Ars) la verdad es que la respuesta del público hacia mi hermana Carmen y hacia mí nos motivó a hablar con la gente de la producción para ver si podíamos traer a mi compañía. Nos pusimos manos a la obra y aquí estamos”, comenzó.
–¿Cómo definís tu compañía?–Realmente es una extensión de lo que soy yo como bailarín. Es una compañía muy joven (y no es que yo sea muy joven, pero bueno...), que tiene muy poco tiempo pero muchísima energía, compuesta por
bailarines principales en grandes compañías del mundo. Los he recolectado a todos y lo que se ve en el escenario es espectacular.–¿Y cómo es el espectáculo?–Hemos tratado de hacer un programa variado y para todos los gustos. Para la gente a la que le gusta el clásico y a la que le gusta más el contemporáneo o el neoclásico. Comienza con String sextet, una pieza muy clásica bailada con tutús, en un ambiente de técnica clásica en donde los giros, los saltos y la capacidad de los bailarines se pone a prueba en el escenario.
–¿También habrá dos estrenos? –Claro. El espectáculo continúa con dos piezas nuevas. El primero es un paso a dos que se llama Built to fall apart, “creado para destruirlo”, con música de David Kannack y coreografía de Russell Ducker, un chico inglés con mucho talento. Es una pieza bastante transgresora porque la música es similar a la de Stomp, una música muy y inusual y ver a la bailarina con esa fuerza en el escenario realmente impacta. Es una chica japonesa con una fuerza técnica abrumadora y lanza al chico de un lado a otro siendo ella la que controla realmente el pas de deux. Luego viene un paso a tres con tres hombres, creado por uno de nuestros coreógrafos, Kirill Radev, un chico ruso que ha hecho una pieza en la que le da la importancia al hombre, porque mucha gente piensa que la danza clásica está relacionada sólo con la mujer. En este caso ha utilizado a tres chicos de la compañía y se ve la evolución de la danza en el hombre, cómo ha cambiado a lo largo de los tiempos. Algunos piensan que el hombre sólo está detrás de la mujer para levantarla de un sitio a otro y aquí se puede ver que el hombre ha tomado mucha importancia, más en la neoclásica contemporánea.
– ¿ T ambién hay algo de flamenco?–Claro, está el Soleá, que lo bailamos mi hermana Carmen y yo. Es un paso a dos flamenco que deja ver la relación que hemos tenido con mi hermana durante estos años. Ella fue bailarina solista del American Ballet conmigo durante muchos años. Hemos pasado momentos muy felices y también a veces duros y los dos nos hemos apoyado el uno al otro.
–¿Cómo pasan de eso al rock-pop? –La última pieza, que se llama Suspended in time (suspendido en el tiempo), es una pieza que va dedicada a la gente ochentera, a la gente joven y que le gusta mucho esa música pop rock. Al tener música de la ELO (Electric Light Orchestra) es una pieza muchísimo más desenfadada porque hay diferentes entradas y salidas, y siempre que la hemos hecho en distintas partes del mundo ha terminado con el público aplaudiendo de pie y cantando al ritmo de Xanadú. Es un espectáculo muy variado donde hay desde clásico, neoclásico, contemporáneo, flamenco y moderno, para todos los públicos y gustos, y bailado por bailarines de grandísima calidad
–¿La fusión es el lenguaje de hoy?–Hay que evolucionar y hacer cosas nuevas para poder atraer un público nuevo, un público que a lo mejor desconoce la danza pero se siente más identificado con la música y lo atrapas de esa forma. Creo que hoy hay que hacer espectáculos de muy buena calidad y que puedan llegar a públicos distintos. A pesar de que vamos a tener dos piezas que son estreno mundial, las partes como Soleá o el final lo hemos hecho en todas partes del mundo y siempre ha tenido muy buena acogida sencillamente por eso, porque hay muy buena variedad. Entonces se llega a un público muy entendido como al que no suele ir a un espectáculo de danza. El mayor desafío que tenemos es poder atraer al teatro a la gente que normalmente no iría.
Hay vida después del American Ballet de Nueva York
Después de 17 años, casi todos como primer bailarín del American Ballet de Nueva York, Ángel Corella decidió tomar un nuevo camino enfocado en su propia compañía.
–¿Cómo ha sido todo desde ese momento bisagra?–Fue una decisión bastante dura de tomar porque el American Ballet no quería que me fuera y los compañeros tampoco. Gente con la que he bailado durante muchos años como Paloma Herrera no se lo tomaron muy bien porque tenía una relación muy estrecha y positiva. En un principio no se lo creían, pero se dieron cuenta de que era muy difícil compaginar las dos cosas, de ser director y bailarín de mi compañía y bailarín estable del American Ballet.
–¿Fue difícil tomar la decisión?–Creo que era lo más lógico y aunque las cosas están bastante difíciles en España por la crisis, uno no puede arrepentirse de las decisiones que toma. Hay que seguir luchando. Al mismo tiempo me quedo en mi vida con todos esos momentos tan fantásticos que me dio el American Ballet y el haber estado bailando en grandes compañías como el ballet de Londres, la Scala de Milán o tantos otros. Acabo de regresar de la Ópera de París como artista invitado, ahora estoy aquí en Argentina y luego me voy a China. Gracias a Dios no tengo falta de ofertas, sigo bailando incluso más porque como saben que no estoy
más con el American Ballet pues me invitan a bailar a más sitios. Parece que no me quieren dejar ir. No me puedo quejar, pero sí hecho de menos a gente como Paloma Herrera que ha formado parte de mi vida y mi carrera.Programa:
- String sextet. Coreografía: Ángel Corella. Música: P. Chaikovsky, sexteto de cuerdas de Souvenir de Florencia.
- Built to fall apart (estreno mundial). Coreografía: Russell Ducker. Música: David Kanaack.
- Sombras ajenas (estreno mundial). Coreografía: Kirill Radev. Musica: Autumn prayers, de Yuri Abdokov.
- Soleá. Coreografía: María Pagés. Música: Rubén Lebaniegos.
- Suspended in time. Coreografía: Ángel Corella, Kirill Radev y Russell Ducker. Música: siete canciones de la Electric Light Orchestra.
Ángel Corella y el Barcelona Ballet
- Función: hoy, a las 21.30, en el teatro Independencia (Chile y Espejo, Ciudad).
- Dirección: Ángel Corella.
- Entradas: $70, $100, $120 y $140.


