Lisandro Aristimuño es uno de los artistas más destacado de las nuevas generaciones. Si bien tiene una extensa trayectoria con 10 discos en su haber, con 41 años domina la escena nacional desde lo independiente, lo cual no es fácil. El rionegrino, radicado en Buenos Aires hace muchos años, tiene su propio sello discográfico y es el encargado de marcar el camino de su carrera.
Lisandro Aristimuño descifra su disco "Criptograma"
Su último disco se llama "Criptograma" y es el primero grabado y producido íntegramente en Viento Azul, su propio sello artístico, independiente y de auto gestión. Este disco recorre a lo largo de 10 canciones ese mensaje secreto escrito en clave que recorre su vida dialogando con su interior y con la observación de la actual forma que llevamos de comunicarnos en estos tiempos: vía celular, por mensajes, emoticones y símbolos.
Todas las canciones son escritas por Aristimuño y en una de ellas se suma la colaboración del rapero Wos y en otra participa Lito Vitale. De los 10 tracks, en 3 de ellos se encuentra el número 1 (Sombra 1, Señal 1 y Baguala 1) haciendo alusión al comienzo de lo nuevo, al renacer de un sentimiento y nueva etapa.
Como suele reflejar el artista cada uno de sus discos relata una historia de principio a fin con una conexión en cada una de las letras y ritmos. Como hizo en "Mundo Anfibio" o en "Constelaciones", sus dos discos anteriores, en Criptograma cuenta su introspección y su descubrimiento en una nueva etapa de su vida. Incluso dos de las creaciones (Nido y Baguala 1) fueron creadas durante la cuarentena y se sumaron a esta historia que relata, estrofa a estrofa, en Criptograma.
Lisandro Aristimuño dialogó con Presente Simple, por radio Nihuil, y repasó cómo se fue gestando este disco y esas canciones descifrando este criptograma.
¿Este disco es más introspectivo, sale más de adentro tuyo?
Considero que todos mis discos tienen algo de adentro, de algo que haya sentido o vivido. Cuando uno vive la música y la tiene, gracias a Dios, como forma de expresarse y trabajar, siempre saco cosas de adentro, no hago nada de afuera o algo pensado para pegarla. En el sentido artístico quizás uno va madurando y buscando caminos diferentes en la vida y en la profesión. Criptograma llegó en un momento que me ayudó un montón para poder expresarme y después pasa lo que pasa con la música que la gente la escucha y la siente o no.
¿Cómo nacen los conceptos de tus discos?
Casi siempre mis discos los preparo con un concepto, siempre quiero dar un mensaje general, me resulta más genuino y natural hacer un disco para hablar de algo en general como si fuera una película. No pienso un disco distinto para cada tema, lo pienso en general. Por ejemplo para Criptograma me faltaba la canción final y me propuse grabarla con el celular y entendí que ese era el final del disco (Baguala 1). Me siento más cómodo con lo conceptual en mi trabajo, a comparación de tener canciones sueltas de otros discos para poner. Cuando alguien pone mis discos desde el track 1 al 10 me gusta que haya una historia o una poesía que tenga que ver con lo anterior.
¿Qué querés decir con esa idea general de "Criptograma"?
La palabra criptograma me surgió después. Yo estaba buscando una palabra que pueda sintetizar todas esas canciones. El título es muy difícil para mí, pero tenía un concepto para decir que era que estaba un poco podrido de hablar todo el tiempo con emojis y con caritas. Me sentía muy raro haciendo eso de mandar un corazoncito, una carita de enojado, carita llorando y pensaba por qué no podes venir a charlar conmigo como se hacía antes. Me surgió esta palabra "criptograma" porque empecé a indagar por internet sobre esto y me di cuenta que esta palabra es un juego de símbolos muy viejos, similar al crucigrama, y cada símbolo es un número y hay que dar el resultado viendo los símbolos. Pensé y dije "qué bueno" porque era eso lo que quería transmitir: la falta de comunicación que estamos teniendo. No es lo mismo mandarle un corazón a mi madre que uno a mi hija, no entendía el significado de cada corazón y necesitaba verlas y sentirlo. Estábamos muy ficticios en el grado que todo es un corazoncito y no nos vemos.
Cuando le mostraste "Comen", la canción con Wos, a tu hija ella entendió que cantabas con "su superhéroe"... ¿Vos sos consciente que podes ser el superhéroe para otras personas?
Yo tuve superhéroes en la música de chico. Adoro a los grosos en la música argentina y del mundo, siempre se tiene a alguien al que se idolatra. Creo que nadie tiene a alguien que admire o que le guste lo que hace. El que diga que no, creo que está mintiendo un poco porque siempre se tienen referentes. Yo no trabajo para ser un referente, me gusta lo que hago pero no busco ser un superhéroe. Trato de ser lo más sincero que puedo para poder mostrar lo que hago.
¿Cómo han surgido tus colaboraciones con otros artistas?
Siempre escucho la música, lo que hacen. De algún modo los investigo, no es que busco a cualquiera. Me llegan muchas ofertas, pero hay muchísimas que rechazo porque no siento afinidad con el artista. Tengo la suerte de poder decidir y si no me siento cómodo digo que no. Pero eso pasa en todas las profesiones se me ocurre, si soy periodista y me ofrecen un programa con Lanata le voy a decir que no. Con (Lito) Vitale y Wos son dos laburantes. Wos es muy chico, pero está laburando todo el tiempo. Tiene una ideología súper parecida a la mía, en esta canción hablamos de los derechos humanos, las cosas que suceden en el mundo, el poder y ahí nos conectamos. Si fuese un trapero que habla de otra cosa no lo hubiera llamado porque no comparto lo que quiero decir.



