Leonardo DiCaprio tiene unas cuantas anécdotas para contar sobre sus verdaderos roces con la Parca

Leonardo Di Caprio y sus tres roces con la muerte

Por UNO

Dejando de lado sus encontronazos con un oso durante el rodaje de El Renacido (The Revenant, 2015), Leonardo DiCaprio tiene unas cuantas anécdotas para contar sobre sus verdaderos roces con la Parca.En una entrevista con la revista Wired, el actor confesó que estuvo a punto de irse para el otro lado en más de una ocasión.

Acá sus tres historias de supervivencia:

- El ataque de un tiburón: “Un gran tiburón blanco saltó dentro de mi jaula mientras buceaba en Sudáfrica. La mitad de su cuerpo estaba dentro y no paraba de tirarme tarascones. Dejan abierta la parte de arriba y uno tiene una soga reguladora que llega hasta la superficie. Luego cubren el agua con atún. Una ola provocó que el pescado se esparciera por la superficie, un tiburón saltó para agarrarlo y la mitad de su cuerpo terminó dentro de la jaula junto al mío. Caí hasta el fondo y traté de mantenerme en posición horizontal lo más que pude. El escualo tiró cinco o seis tarascones a un brazo de distancia de mi cabeza. Los muchachos me dijeron que algo así nunca había pasado en los 30 años que llevaban haciendo esto”.

- La explosión del motor de un avión: “Durante un vuelo de Delta Airlines rumbo a Rusia, estaba en clase ejecutiva y uno de los motores explotó en frente de mis ojos. Fue algo que ocurrió justo después de que ‘Sully’ Sullenberger lograra aterrizar en el río Hudson. Estaba ahí sentado viendo el ala y de repente todo se convirtió en una bola de fuego. Era el único que lo estaba viendo en ese momento. Fue una locura. Apagaron los motores por un par de minutos, no se escuchaba ningún sonido, y nadie en el avión decía absolutamente nada. Fue una experiencia muy surrealista. Volvieron aprender los motores y aterrizamos de emergencia en el JFK”.

- Un accidente de paracaidismo: “Fue un salto en tándem. Tiramos del primer paracaídas y estaba enredado, así que el caballero con el que estaba lo cortó para liberarlo. Caímos por otros cinco o diez segundos, ni se me ocurrió pensar acerca del paracaídas de repuesto, así que creí que estábamos cayendo hacia una muerte segura. Tiró del segundo aparato y también estaba enredado. Empezó a sacudirlo y sacudirlo en la mitad del vacío. Todos mis amigos estaban a media milla sobre mi cabeza y yo en picada hacia la tierra. (Risas) Finalmente logró desenredarlo y la parte más graciosa fue cuando me dijo ‘probablemente te rompas las piernas por el camino porque vamos demasiado rápido’. Así que después de ver toda tu vida pasar frente a tus ojos –dos veces-, también te vas a romper las piernas”.