La compañía Cibrián-Mahler trae a Mendoza una nueva versión de Las mil y una noches, que tiene a Claudia Lapacó entre sus filas. Pepe Cibrián Campoy confiesa en esta nota que es uno de sus musicales mejor logrados.

Las mil y una noches según por Pepe Cibrián

Por UNO

Una nueva versión del musical Las mil y una noches a cargo de la compañía Cibrián-Mahler llega hoya Mendoza para ofrecer dos funciones, hoy y mañana, en el teatro Plaza.

Se trata de la tercera propuesta que esta dupla –marca registrada de musicales en Argentina–

encara sobre un clásico de la literatura universal. Y que, pasada una década, vuelve a ser

protagonizada por Claudia Lapacó.

La vuelta al género de la afamada actriz, bailarina y cantante también volverá a estar

acompañada por Juan Rodó y Georgina Frere, tal como había resultado en 2001, cuando el trío estrenó

Las mil y una noches en El Nacional bajo la batuta del mismísimo Pepe Cibrián Campoy.

"Quise volver a reunirlos para esta nueva versión, que nada tiene que ver con las anteriores,

porque nosotros cambiamos. Esta vez, el espectáculo es mágico, es uno de los mejor logrados por mí",

anticipa el director y puestista a Escenario.

Con una agenda apretadísima, en la que se destacan los seminarios dictados en distintas

provincias ("algo que me llena de placer y orgullo"), y aunque su tono de voz devele cansancio,

Pepito Cibrián se dispone muy amablemente a la charla.

¿Por qué revisitar esta historia?

–Porque creo que el hombre va modificando su vida, su historia y la visión que tiene de su

propia obra artística. Cuando empezamos a ensayar Las mil... yo sentí por tercera vez que me

modificaron muchas cosas. Entonces necesité ver la obra de otra manera, porque aun cuando el texto

fuese el mismo, las circunstancias, los entretelones y las relecturas hacen que la puesta nueva

esté viva, no muerta, repetitiva. Ahora tiene ingredientes mágicos, por Lapacó que a sus 70 años se

jugó de nuevo, por el elenco entero, por el vestuario, por la puesta de luces, por la música (de

Ángel Mahler) que está increíble. Es todo muy visceral.

¿Sentís que devolviste a Claudia Lapacó al musical?

–Desde que hizo Las mil... por primera vez, su carrera fue muy respetada, su lugar es de

privilegio, puede elegir qué hacer y es una estrella.

A la hora de elegir la obra para tus musicales, vas a los clásicos. ¿Te cuesta elegir textos

nuevos, de este siglo?

–Hay musicales que me han conmovido profundamente. Por ejemplo, uno chiquito, en el que

son siete actores, que se llama Falsettos, que habla del sida. Es una ópera moderna americana, muy

íntima, que me conmovió. También admiro la obra de Stephen Sondheim, autor de piezas maravillosas

como A little night music. Toca temáticas muy pequeñas, muy humanas.

Igual, parece que vos preferís trabajar con un elenco numeroso...

–Sí, estoy acostumbrado a trabajar con mucha gente en el escenario. Me gusta, lo disfruto, me

da placer mover masas. Siento que todos son uno solo. Trabajo mucho con ellos, hago una labor muy

profunda como director de actores, no soy solamente un puestista. Porque considero que lo

importante es que sean intérpretes, que sepan cantar.

Con más de 40 años de trayectoria, ¿te imaginabas que hoy ibas a ser considerado un maestro, un

verdadero formador de actores como Damián de Santo, Paola Krum, Cecilia Milone, Elena Roger o

Georgina Barbarrosa, por citar sólo algunos?

–(Silencio) Creo que sí, que soy un gran maestro. Soy un hombre que ha formado a mucha

gente y que sigo formando gente y dando posibilidades de educación a las nuevas generaciones. Eso

me encanta: darles oportunidades a jóvenes de todo el país, por eso recorro las provincias dando

seminarios. Es algo que ocupa casi todo mi tiempo porque es lo que más disfruto.

Quiere tener una nena

Pepe está cansado, dijimos, pero no sólo por las actividades que ocupan su carrera artística,

sino también porque esta semana encabezó en el Senado la defensa por la llamada ley de matrimonio

gay, que ya tiene media sanción en Diputados.

Emotivo casi hasta las lágrimas resultó su discurso, basado en Marica, unipersonal suyo que

habla sobre la muerte de Federico García Lorca debido a su condición sexual. "La gente es abierta,

no es tan cerrada como lo quieren mostrar algunos para bajar la ley" que permite que se casen

personas del mismo sexo, cuestionó Cibrián. Y reforzó: "Esto no lo hago por mí, lo mío ya lo tengo

resuelto. Es agotador hablar y hablar para defender los derechos de millones, pero siento que es mi

deber: debo seguir hablando, debo seguir haciendo obras, debo seguir peleando por mi país. Me

siento respetado y eso es un privilegio".

"Lo único que pretendo es que todos brindemos amor a esa cantidad de niños dejados de lado

por la sociedad. Por eso, si sale esta ley, con Santiago (su pareja) nos gustaría casarnos para

adoptar una nena juntos", confesó.

Las mil y una noches

Con: C. Lapacó, J. Rodó y G. Frere. Género: musical. Funciones: hoy a las 21.30 y mañana a

las 20.30, en el teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz). Entradas: $80, $100 y $120.