Los Modernos, integrado por el uruguayo Pedro Paiva y el cordobés Alejandro Orlando, más que originalidad buscan reinventar el género humorístico musical.

Las claves para modernizar fórmulas de humor repetidas

Por UNO

Los Modernos no vienen a inventar nada en la escena teatral "moderna", las risas surgirán delmismísimo texto discursivo que intercala monólogos y diálogos sobre lo que uno ya está acostumbrado

a ver de un dúo humorístico.

Pero las relaciones amorosas de entrecasa, las críticas a la realidad social o las retóricas

a clásicos literarios se convierten en sus voces en nuevas búsquedas escénicas.

El secreto quizás se encuentre en el trabajo vocal del dúo integrado por el cordobés

Alejandro Orlando y el uruguayo Pedro Paiva. Y, mejor aún, en sus múltiples códigos discursivos que

integran un universo semántico único, en el que juegan con versos en rima para darle elegancia y

originalidad a su propuesta de humor musical.

Los Modernos muestran claras influencias a legados de Les Luthiers, pero también a la fórmula

humorística de figuras como Diego Capusotto o Fabio Alberti.

El dúo de artistas no es ni tan uruguayo ni tan cordobés, mucho menos porteño. Es así como

suenan en vivo, si de sus melodías y cadencias armoniosas hablamos, como si formaran parte de la "

música del mundo". Esa amplitud térmica que siente la audiencia los hace triunfar en España más que

en su propia tierra.

Sin embargo, ellos son actores que se valen de sus cuerdas vocales para generar una propuesta

escénica digna de aplaudir. Porque en su juego teatral incluyen al público que los deberá seguir en

portugués, italiano o en ese idioma propio entrecortado que, escena tras escena, va provocando la

risa.

¿Y de qué nos reímos? De una sexual Blancanieves, de la pereza de la Justicia, de las

desventuras de los feos, y por supuesto de las burlas a las máximas de los filósofos universales.

Con una escenografía despojada, el dúo se vale cada cual de su personaje y de su interacción

cuasi matemática para hacer delirar al público como si fueran una sola persona.