Mariela Nedyalkova

La violinista que llegó de Bulgaria hace 30 años y se jubiló en la Filarmónica con honores

Aunque tuvo oportunidades de regresar a su tierra natal, Mariela Nedyalkova eligió Mendoza para desarrollar su carrera y su vida familiar

Aunque lleva más años viviendo en Mendoza que en su lugar de origen, la búlgara Mariela Nedyalkova mantiene el acento extranjero al hablar sobre por qué eligió la provincia para desarrollar su carrera musical y formar aquí familia, pese a haber tenido la oportunidad de volver a su ciudad natal.

Es que Mariela tiene 62 años y cumplió 30 de trayectoria en la Orquesta Filarmónica de Mendoza, donde fue una de sus violinistas más destacadas y se acaba de jubilar con todos los honores.

"Llevo más de la mitad de mi vida en Mendoza. Llegué a la Argentina a principios de los '90 convocada por una orquesta de San Luis pero a los seis meses cerró y con mi marido tuvimos que salir a buscar trabajo. Así conseguimos ingresar a la Sinfónica de UNCuyo, y en julio de 1994 entramos a la Filarmónica", relata Mariela e incluye en la entrevista a Nikolay Grozdev, solista de violonchelo de la orquesta provincial con quien decidió buscar futuro al otro lado del mundo de Ruse, el pueblo de Bulgaria que los vio nacer.

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La violinista Mariela Nedyalkova y su marido, el violonchelista de la Filarmónica Nikolay Grozdev, vinieron de Bulgaria para desarrollar aquí su carrera musical.

La violinista Mariela Nedyalkova y su marido, el violonchelista de la Filarmónica Nikolay Grozdev, vinieron de Bulgaria para desarrollar aquí su carrera musical.

Hasta aquí llegaron con la primera de sus dos hijas, de apenas ocho meses de vida; entusiasmados por ese proyecto orquestal puntano que al poco tiempo quedó trunco. Las ansias por sembrar una vida tranquila, lejos de aviones de guerra y bombardeos, y con un pasar económico mejor, los impulsó a persistir en sus objetivos.

No son los únicos ejemplos de músicos clásicos que encuentran en Argentina -o en otros países latinoamericanos- un espacio para desarrollarse. Ganan los concursos de orquesta gracias a su formación académica que, en la mayoría de los países europeos inicia en jardín de infantes. "Allá no hay joven que no sepa tocar algún instrumento, es raro que no les guste la música aunque no todos después se dediquen a esto; desde muy chico te enseñan en todos los colegios y eso te da también disciplina, conocimiento e identidad", confirma Mariela.

Cómo recuperar la tradición musical en las escuelas

La música, que es además docente en la Facultad de Artes de la UNCuyo e investigadora, ha estudiado por 10 años la historia del "Repertorio latinoamericano para violín, siglos XX- XXI", llevado a un libro-catálogo; así como la “Creación latinoamericana para violín”, un catálogo de obras de los siglos XX y XXI, publicado por la EDIUNC de la UNCuyo en 2015.

"Acá se perdió la tradición, no es que no haya existido. Acá llegaban los inmigrantes italianos y judíos con sus instrumentos y tocaban en los trenes y enseñaban a los nativos. Esa cultura se ha perdido un poco, se han cerrado teatros y con la crisis económica que siempre nos persigue, ha decaído la tradición", considera Mariela Nedyalkova. No obstante, remarca el interés de muchos jóvenes por integrar orquestas, algo que no ocurría hace 15 o 20 años atrás.

"Si bien no es una profesión tan económicamente beneficiosa como otras, en Bulgaria muchos padres apoyan a sus hijos para que estudien música. Y acá ahora veo que está pasando un poco eso, me emociona ver a muchos jóvenes, aún sin recibirse de la Universidad, que se presentan a los concursos de la Orquesta Filarmónica, de la Sinfónica o de otras del resto del país", afirma la violinista.

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Mariela se jubiló con amplio reconocimiento de sus pares. Además sigue siendo docente e investigadora en la UNCuyo.

Mariela se jubiló con amplio reconocimiento de sus pares. Además sigue siendo docente e investigadora en la UNCuyo.

Rescata además en este contexto que recientemente en la Escuela de Música de la Facultad de Artes de la UNCuyo bajaron la edad para la iniciación musical. "Ahora pueden estudiar en nivel preparatorio a partir de los 7 años, antes era a partir de los 12; así que esperemos que haya una mayor convocatoria y que salgan más músicos mendocinos", declara la artista.

Y en este sentido, lamenta que sus hijas no contaran con esa educación musical en Argentina. "Acá no se da de forma natural, digamos, como parte de la cultura del pueblo; no es habitual que los niños estudien música, ellas aprendieron a tocar nuestros instrumentos porque nos ven a nosotros conviviendo con la música, pero no se motivaron a seguir una carrera musical que no tienen un ambiente que las motive, las frustró un poco eso a pesar que tienen mucho talento para el violín y el violonchelo", explica la violinista sobre la elección profesional de sus hijas: una estudia Educación Física y la otra se metió en Sociología aunque no terminó la carrera.

A esto se suma una realidad que, ahora pasado los años, imagina la tristeza de sus padres cuando ella emigró a nuestro país. Porque sus dos hijas se encuentran viviendo en el exterior. "Sí, quizás en este momento comprendo la angustia o incertidumbre de mis padres, lamento que mis hijas hayan decidido irse pero la actualidad del país hoy lleva a esto", confiesa y -como en un círculo de vida donde se vuelve al lugar de origen- revela que la más chica de sus hijas "se fue a vivir a nuestra ciudad natal, Rose, vive en la casa de mis padres, hace trabajo remoto así que le permite vivir allí y aunque nació en Mendoza ella quería conocer el lugar de su familia búlgara y vivir ahí".

La Patria está en el lugar donde se logran los sueños

Mariela llegó de Bulgaria con 31 años, su marido violonchelista Nikolay Grozdev y su beba en brazos. Confirma que fue difícil el desarraigo, sus familias los han venido a visitar pero nunca quisieron instalarse aquí para vivir. Con una hija búlgara y la otra argentina, la violinista se ríe al tener que contestar si se siente más mendocina que de su país de origen.

"La verdad que ya llevo más años viviendo acá que allá", suelta evitando la respuesta directa. E ironiza: "De lo único que no me acostumbro es del zonda".

Aclara: "En casa conservamos las tradiciones búlgaras y se las transmitimos a nuestras hijas, aunque también hemos adoptado tradiciones argentinas, mendocinas". Y dice que con su pareja no pensaban en aquel entonces quedarse a vivir en Mendoza. "Vinimos en busca de un mejor pasar, una vida tranquila, lejos de la guerra; no teníamos idea cómo era Argentina, no conocíamos nada, pero como conseguimos nuestro lugar en la orquesta, nos fuimos quedando hasta hoy", rememora a 30 años de aquella llegada al país.

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En esta entrevista, la violinista rememora sus inicios musicales en Rose, su ciudad natal, y cómo forjó una gran carrera en Mendoza.

En esta entrevista, la violinista rememora sus inicios musicales en Rose, su ciudad natal, y cómo forjó una gran carrera en Mendoza.

Al ser hijos únicos y sus padres ya no estar en esta tierra, Mariela revela que no volvería a vivir en Bulgaria. "Antes teníamos un pie allá y otro acá, ahora ya no. En nuestra ciudad natal, una vez me ofrecieron el cargo de segundo concertino y con mi familia decidimos no volvernos", revela quien siente que Mendoza "me dio muchas oportunidades, la Filarmónica me posibilitó ser solista en cinco conciertos, en dos ocasiones estrené obras latinoamericanas, pude dedicarme a la docencia y a la investigación que me gusta mucho".

La concertino volvió a tener contacto con su país natal cuando allí realizó en 2004 un doctorado en Musicología gracias a becas que le otorgó el Gobierno Nacional y la UNCuyo.

Nedyalkova alega que "el lugar donde uno logra desarrollarse personal y profesionalmente, esa es la Patria de uno" y se sincera: "Nacimos en Bulgaria pero en Argentina tuvimos las oportunidades".

"La sociedad no conoce la labor de los músicos sinfónicos"

Mariela Nedyalkova nos ofrece su mirada acerca de la relación de orquestas como la Filarmónica de Mendoza con su comunidad.

"La sociedad no desprecia la labor de los músicos sinfónicos, sólo que no la conocen", opina quien inició su formación musical a los 5 años de vida, a los 23 recibió su título de magister en violín y se ha perfeccionado en diferentes países como Italia y Alemania.

"Son cinco décadas las que llevo en la música, porque uno sigue perfeccionándose, es un entrenamiento constante, mucho estudio, disciplina y constancia". "Son cinco décadas las que llevo en la música, porque uno sigue perfeccionándose, es un entrenamiento constante, mucho estudio, disciplina y constancia".

También cuestiona a quienes miran con recelo los sueldos de los músicos de orquestas como la Filarmónica o la Sinfónica. Y detalla todo lo que abarca la actividad: "En el caso de los músicos de la Filarmónica, la mayoría utilizamos instrumentos de autor, propios y no del Estado, que debemos preservar con cuidados especiales, que tienen un alto valor y mantenerlos cuesta caro porque sus accesorios como las cuerdas son productos importados".

Mariela argumenta que "no somos con otros empleados públicos que trabajan en un horario fijo, de lunes a viernes; al contrario, muchas veces trabajamos los fines de semana, debemos invertir en vestuario (en 30 años una sola vez dieron la vestimenta y los zapatos), asistimos a los conciertos en distintos departamentos en nuestros autos porque no tenemos transporte, recién este año por primera vez la organización de la Fiesta de la Cosecha va a proporcionar transporte para la orquesta".

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Y apunta a la educación, promoción y difusión musical para acercar a más espectadores a conciertos sinfónicos. "Si hemos tenido las salas vacías en algunos conciertos ha sido por la falta de propaganda; ahora con la nueva gerenta las cosas están cambiando", confía la violinista acerca del cambio de gestión administrativa en la Orquesta Filarmónica de Mendoza.

Acerca de la despedida de la orquesta, revela su sentimiento más íntimo:

"La Filarmónica ha sido mi vida, los 30 años han pasado muy rápido; ahora tendré que aprender a ser público y ya no música de la orquesta". "La Filarmónica ha sido mi vida, los 30 años han pasado muy rápido; ahora tendré que aprender a ser público y ya no música de la orquesta".

Todavía no se siente una "jubilada" y lo que más extraña es la cotidianidad de los ensayos, "el armar algo en conjunto con los músicos y hacerlo a través del instrumento, compartir esos momentos es lo más lindo", expresa quien en su carrera siempre le atrajo más el repertorio sinfónico que el operístico.

Para ella, que permaneció en la orquesta provincial desde sus años de fundación -ingresó en 1994, ocho años después- el rol de la Filarmónica en la sociedad "es enorme, con funciones no sólo recreativas y artísticas sino también educativas". Y remarca que en estos 30 años de trayectoria, "con mi marido hemos sido testigos de cómo ha subido el nivel de la orquesta, cuando ingresamos muchos eran aficionados o autodidactas; hoy todos son profesionales y entra mucha gente joven, eso me pone feliz".

En diciembre, al cumplir tres décadas en la orquesta provincial, el Gobierno de Mendoza le otorgó la jubilación a través de una dedicatoria que a ella la colma de emoción: "El Gobierno de la Provincia de Mendoza manifiesta su especial agradecimiento a la señora Nedyalkova, Mariela Gueorguieva, por la valiosa colaboración prestada en el cumplimiento de sus tareas en los años de servicio como agente público".

Aún no se llama a concurso para cubrir su vacante. El concurso vigente de la Filarmónica es para el cargo de concertino-primer violín, cuya inscripción se realizará por mail ([email protected]), a partir del 18 de marzo y hasta el 3 de abril a las 12 del mediodía. Las audiciones se tomarán el 8 y 9 de abril.

En tanto, se espera en estos meses salgan los concursos del cargo de violín que dejó Nedyalkova y de trompeta que también se encuentra vacante.

Abrir más la convocatoria de músicos para Vendimia

Mariela Nedyalkova ha formado parte de las orquestas de Vendimia, actuando en diferentes Actos Centrales y repeticiones; el último espectáculo en el Frank Romero Day fue en el 2020. Así como cada año que puede asiste como público a la fiesta máxima de los mendocinos.

"He participado con la Filarmónica y también he tenido la oportunidad de tocar en algunas repeticiones; y voy a presenciar las fiestas cuando puedo", cuenta la violinista sobre un evento que define "único en el mundo".

Para ella, la inclusión de música en vivo para la Vendimia "le da un sentido especial". Aparte, destaca que "el público que va allí no es el mismo melómano que suele ir a las salas de conciertos", con lo cual se abre la posibilidad para que "más gente conozca el trabajo de los músicos de orquesta".

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Los ensayos con la orquesta en el teatro Independencia es lo que más extrañará Mariela de su rutina laboral.

Los ensayos con la orquesta en el teatro Independencia es lo que más extrañará Mariela de su rutina laboral.

Así también celebra que de este modo se le dé trabajo a músicos "que no forman parte de orquestas estatales". Y vuelve a enorgullecerse de dos alumnos suyos que este año participan en el elenco musical de "Coronados de historia y futuro".

A Mariela le gustaría que se ampliara la convocatoria para músicos en Vendimia "así pueden postular mendocinos que viven afuera, que los hay muchos, mucha gente talentosa como la mendocina Lucía Carusso que se formó en Nueva York y ha ganado varios premios con su música".

Y en este contexto vendimial, confiesa que le resultará extraño ver por televisión la Fiesta de la Cosecha, concierto que se realizará este miércoles 28 en los viñedos del aeropuerto y que desde sus inicios ella formó parte. "Lo veré por la tele, será raro; mi marido sí actuará porque él sigue en la orquesta, todavía no se jubila, así podré verlo y cuando llegue a casa podré decirle qué me pareció", concluye.