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Historia del arte en Mendoza, escrita por Ignacio Gutiérrez Zaldívar, se gestó durante un año y acaba de ser publicada. El autor ya tiene ofrecimientos de otras provincias (Salta, Neuquén y Córdoba) para encarar un proyecto similar.
La historia del arte mendocino, reunida en una joya literaria
Una verdadera joya para las bibliotecas de los amantes del arte visual. Un proyecto ambicioso que abarca la vida artística mendocina desde principios de 1800 hasta la actualidad. Las figuras centrales junto a otras que hasta puedan resultar desconocidas integran una obra literaria digna de ser estudiada en las carreras artísticas de la provincia.
Hablamos de Historia del arte en Mendoza, libro del marchand y coleccionista Ignacio Gutiérrez Zaldívar, que editó y produjo la Universidad Champagnat.
Cuando le llegó la interesante propuesta, Gutiérrez Záldivar –que tiene en su haber un centenar de publicaciones– dudó. Nacido en Rosario pero autodefinido como mendocino, el director de la emblemática Galería Zurbarán porteña no quería arriesgarse a la polémica de ser criticado por incluir o excluir a tal o cual artista. Pero finalmente aceptó el desafío porque “el que hace es criticado siempre, y yo prefiero hacer a quedarme quieto”.
Así fue como, mediante su investigación y la experiencia personal de 30 años conviviendo con el arte de esta tierra, seleccionó a 83 exponentes de las artes visuales que marcan a fuego la cultura mendocina, desde la pintura hasta la escultura, pasando por el grabado, el dibujo y la ilustración.
“Gutiérrez Zaldívar cumple con el objetivo de volcar al papel un aporte imprescindible a la cultura de nuestra provincia como es el relato de los orígenes del arte en Mendoza, para luego pasar al decálogo biográfico de los más destacados exponentes a lo largo de la historia vernácula, ordenados cronológicamente”, detallan desde la Universidad Champagnat.
El autor avisa que se propuso escribir “para doña Rosa, no para los intelectuales”. Y así lo refleja su libro, que reseña datos curiosos de algunos pintores o explica con la destreza de una lectura comprensiva los inicios del desarrollo cultural en la época colonial, donde el pintor nativo Gregorio Torres fue pionero.
Y porque considera que Historia del arte en Mendoza es “una obra de arte visual”, el libro contiene casi 400 ilustraciones en sus 160 páginas de gran calidad en la impresión. Muchas de las fotografías de obras pertenecen a la colección privada del propio Gutiérrez Zaldívar.
Con los ejemplares ya a la venta en librerías, el marchand anticipa: “Voy a hacer un remate solidario el año que viene, unos mil libros ya está distribuyendo la Universidad Champagnat a Universidades y museos del resto del mundo, y pienso presentarlo en la Feria del Libro porteña 2015 con algunos de los protagonistas pintando en vivo”.
Las anécdotas con cada figura que convocó para esta obra parecen inagotables en la memoria de Gutiérrez Zaldívar.
“Hace 30 años que me relaciono con Mendoza. Mi primera gran muestra allí que causó sensación fue una con 50 obras de Soldi. Me hice amigo de los plásticos mendocinos y me enamoré de los jóvenes talentos que con 30 años de edad me impresionan”, cuenta el autor y comienza a justificar cada uno de los nombres que eligió para su publicación.
Claro que, en un momento, tuvimos que cerrar el tema. “Podríamos estar todo el día hablando de ellos. Los admiro y amo su arte, por eso no puedo parar de hablarte”, reconoce quien a los cuatro años de edad, en octubre de 1955, recibió como regalo de parte de sus padres un cuadro del pintor de arte sacro Carlos Valdés Mujica, quien en Mendoza desarrolló su más grande producción en la década del ’40 y está incluido en el libro. “Estábamos de vacaciones, me dieron a elegir el cuadro o un autito y yo preferí el cuadro. Después igual me compraron el autito”, rememora entre risas Gutiérrez Zaldívar.
E inicia su lista de preferidos: “Fernando Rosas es el más grande escultor del país y Luis Sacafati es un genio. Víctor Delhez es el primer grabador que hizo abstración con el grabado. Enrique Testasecca pinta como nadie los cielos de Mendoza. Estela Laviano es una dibujante extraordinaria. Antonio Sarelli es un fuera de serie. José Bermúdez es el Picasso mendocino. Fidel Roig Matóns nos dejó en lienzo la epopeya sanmartiniana”.
La obra de Gutiérrez Zaldívar abarc a familias completas de artistas como los Hocevar (Sergio Sergi y sus hijos Fernando y Sergio) o los Delhez.
Antes de finalizar la charla, Ignacio se sincera: “Casi todos los artistas que quise están en el libro, gracias a su predisposición o a la de los familiares en caso de los fallecidos. Pero algunos prefirieron no formar parte, como Selva Vega o Quino que no le pareció bien salir como ilustrador en un año memorable como el que tuvo”.
–¿Y le quedó algún artista afuera del que hoy esté arrepentido?–(Silencio, piensa). Sí, la verdad que me arrepiento de no haber incluido al ilustrador y dibujante Franco Bermúdez. Me di cuenta tarde.




