En el espectáculo se narran los acontecimientos de una mujer en paralelismo con el proceso de gestación de la bebida nacional.

La actriz mendocina Liliana Moreno presenta hoy en la Nave Cultural "El vino secreto"

Por UNO

Lleva más de 25 años reflejando la idiosincrasia y la cultura de su tierra natal en CapitalFederal. Tiene un espacio turístico, cultural, artístico y gastronómico dedicado para tal fin. Y el

año pasado se le ocurrió montar una "mini Vendimia" en plena calle porteña.

Ahora, Liliana Moreno, actriz, investigadora teatral y cocinera, podrá cumplir un nuevo sueño

en su vida personal y profesional (dos caras, quizá, de la misma moneda). Porque ella ofrecerá una

función en su Mendoza añorada de

El vino secret

o, un "biodrama" en el que narra los acontecimientos de una mujer en paralelismo con el

proceso de gestación de la bebida nacional.

Sobre la obra que montará esta noche en la Nave Cultural y sobre su Vendimia en Boedo, que

desarrollará durante todo abril en su centro cultural, Pan y Arte (con la participación de

reconocidos artistas mendocinos), habló Liliana Moreno con Escenario & Tendencias.

–¿Cómo será esta presentación tuya de El vino secreto por primera vez en Mendoza, tu lugar de

origen?

–Va a ser muy especial. Invito a todos los mendocinos a probar este vino que es secreto, pero

que el misterio lo podemos develar entre todos. Asimismo, aprovecho mi estadía para promocionar mi

Vendimia en Boedo, un evento que hago en ese barrio porteño, donde tengo mi Pan y Arte. Ha tenido

una gran resonancia en el público de allá y en el turismo. Tal es así que este año, en su segunda

edición, vamos a cortar la calle por la gran concurrencia.

–Un evento que ha sido declarado de interés cultural por la Ciudad de Buenos Aires y ahora por

la provincia de Mendoza...

–Sí. Lo que estamos haciendo con esta Vendimia es llevar expresiones artísticas donde la

calidad y el arte estén en primer plano y donde el eje temático, que es el vino, sea destacado,

porque es un eje cultural en un barrio de tango como es Boedo. Entonces el vino y el tango son dos

ejes culturales muy valiosos que el turismo valora muchísimo. Me pareció que unirlos en un evento

anual, después de la Vendimia, en abril (va del 9 al 30), era meritorio. La idea es hacer yo de

embajadora para poner a los mendocinos en un lugar destacado, que se conozca nuestra identidad.

–Una embajadora que recibe a los turistas en su casa...

-Sí, porque Pan y Arte es un complejo cultural y gastronómico donde la comida es la típica

nuestra. Empecé cocinando nuestros platos y hoy es lo central del restorán, junto con los vinos

mendocinos. Hay una galería de arte, un teatro en el primer piso y un anfiteatro en la terraza. El

lugar es un lugar de cultura, de arte, de buena comida, de armonía, de recibir a la gente como

buenos anfitriones que somos los mendocinos.

–¿Recibiste apoyo de parte del Gobierno provincial o del sector privado para consolidar esta

propuesta vendimial en Buenos Aires?

–Sí. Nada es posible sin la fusión del esfuerzo privado con lo público. El Gobierno de

Mendoza declaró de interés cultural el evento y contamos con el apoyo de empresas mendocinas, sobre

todo de bodegas.

Vendimia fuera de Mendoza

–¿Y cómo se vive una Vendimia en Boedo, vos que has vivido la Vendimia en Mendoza?

–La gente lo agradece, hay algo que tiene que ver evidentemente con lo mítico, con la cosecha

de frutos que lo sentimos como algo muy inherente al ser humano, que cuando le hablás de vendimia,

la gente se emociona, lo vive como una ceremonia que le corresponde, quiere participar. Creo que

Vendimia en Boedo puede llegar a ser una verdadera fiesta del vino, va a llegar a ser un evento de

muchísima importancia en Buenos Aires, ya lo es, pero la proyección es que será multitudinaria. Y

Boedo, de por sí, es un lugar de cada vez más afluencia de gente, es un barrio que está

resurgiendo, como surgió en otro momento San Telmo o Palermo. Y Boedo para mí tiene un valor

genuino en cuanto a su patrimonio histórico y cultural. Por eso creo que la Vendimia puede llegar a

ser una fiesta popular donde la gente acuda de todo el mundo a Buenos Aires, a Mendoza, uniendo así

el este y el oeste del país en una fiesta que nos hermana. Por algo el vino es nuestra bebida

nacional.

–¿Y qué nos podés contar del biodrama El vino secreto, que presentarás en la Nave

Cultural?

–El vino secreto es el vino que el personaje femenino toma como bebida de conocimiento, de

transformación, para alquimizar las experiencias y transformar a esa mujer en un ser nuevo. Creo

que todas las experiencias, aún las más dolorosas, alquimizan algo bueno. Y el vino, en ese viaje

que hace de la semilla al vino, en esa alquimia, hace un viaje transformador que se transforma en

una bebida de los dioses. En la obra hago un trabajo metafórico, un paralelismo, sobre esa alquimia

del vino con el viaje profundo de una mujer al descenso de ella misma, a lo más profundo de su ser,

a la zona más oscura de su alma, como ese vino que descansa en la oscuridad de una barrica, para

poder renacer y brindar por el vino nuevo. Es un viaje mítico, donde se va atravesando por

distintos arquetipos femeninos, desde la infancia hasta el amor, el desamor, la muerte... hasta

renacer para seguir el viaje, como en cada vendimia.