Espectaculos Sábado, 11 de agosto de 2018

Julieta Navarro y el precio de la fama

La mendocina es la actual conductora de Buenos días América y en esta nota contó cómo fue llegar a Buenos Aires.

Julieta Navarro. <b>Fuente: Facebook</b>

Por María Echegaray

Armar las valijas, dejar todo atrás, viajar a la gran ciudad y prepararse para lo inesperado en la lucha por cumplir un sueño. Puede que esta historia suene familiar, que se asemeje a las típicas películas de Hollywood pero lo que no es nada convencional es la historia de quienes realmente logran su cometido y consiguen lo que tantos persiguen y pocos alcanzan: el cumplimiento de su sueño.

Así es el caso de Julieta Navarro, la joven mendocina que se animó a abandonar su provincia natal en busca de un futuro mejor. La conductora que a base de esfuerzo, valor, paciencia y dedicación dio el gran salto y hoy brilla en la televisión nacional siendo vista y seguida por millones de espectadores a lo largo y ancho del país.

Es que la ex Virreina Nacional de la Vendimia ha recorrido un largo camino desde que terminó su reinado. Condujo un programa de cine, acompañó a los mendocinos todas las mañanas durante tres años como co- conductora de Cada día, se casó con el también periodista Lucas Jérez y ahora, en un presente más que prometedor, despierta a toda la Argentina de la mano de Buenos días América, el programa de América 24 que tiene a Antonio Laje a la cabeza y a Julieta como su fiel compañera.

Cálida, humilde, honesta y con la misma dulzura y alegría contagiosa que transmite todos los amaneceres a través de la pantalla, la figura de A24 se animó a una entrevista a corazón abierto en un recorrido por sus inicios, sus momentos más duros, la llegada de la fama, el "Bailando" y más.

-¿Cómo pasaste de Virreina Nacional de la Vendimia a conductora de televisión?

-Siempre pensé que la Vendimia podía ser una buena oportunidad para mostrarme, para darme a conocer, pero nunca me imaginé todo lo que iba a venir después. Cuando estaba a la mitad de mi reinado me enteré de que estaban buscando conductora para un programa de cine. Fui muerta de miedo, hice como cinco castings, quedé y el mismo año en el que era reina arranque con El mirador de cine.

-Una reina televisiva...

-Lo cierto es que en un primer momento no nos permitían hacer nada, no me dejaban estar en la tele y ser reina a la vez. En ese momento dije renuncio, les planteé que me estaban haciendo elegir entre ser reina y mi carrera, mi futuro, cuando en realidad era un trabajo que no afectaba en ninguna forma mi reinado. Por suerte buscamos la manera y así comencé.

-¿Cómo llega Cada día?

-También volví a hacer casting. Nunca me resultó fácil, siempre tuve que ponerme a prueba. Me acuerdo que tenía muchísimos nervios, yo en ese momento estaba estudiando, sabía que me gustaba pero no tenía mucha experiencia. Finalmente quedé y estuve allí durante tres años.

-¿Cómo seguiste después de ese final tan abrupto?

-En ese momento la pase muy mal, fue muy difícil para mí. El lunes volvió el programa y no dijeron nada, martes tampoco y recién el jueves cuando mis ex compañeros se dieron cuenta de que ya no había posibilidades de que regresara allí anunciaron mi partida. Ese día para mí fue terrible, y después de eso me quedé sin trabajo durante un año entero. Me di cuenta de que aquí no se iba a dar y dije tengo que irme a otro lado. Mi novio, Lucas, fue el que más me insistió y me animó a que lo hiciéramos así que en noviembre de 2014 dejamos todos y nos vinimos.

-¿Dejaste todo y sin tener un trabajo asegurado?

-Nada de nada, ni siquiera castings o algún proyecto viable. Yo nunca en mis sueños me hubiera imaginado que América me fuera a tomar. Yo venía dispuesta a trabajar de lo que fuera. Apenas llegamos estuvimos veinte días viviendo en el departamento de un amigo hasta que encontramos uno para alquilar a dos cuadras del canal. Fue Lucas el que me dijo acá tenemos que vivir porque es donde vas a trabajar, y así fue.

-¿Cómo llegaste a América24?

-Le escribí a un amigo productor para decirle que estaba buscando trabajo, que estaba para cualquier cosa que tuvieran. Me entrevistaron diez días más tarde y me dijeron que fuera a América. Y al igual que antes llegué y era otro casting más. Cuando entre había otras chicas vestidas de noticiero, yo, en cambio, venía de jean y sin nada preparado porque no sabía de qué se iba a tratar. Me acuerdo que me titiritaban las piernas y más al estar en el estudio que yo siempre veía por la tele. Me pusieron una cucaracha me hicieron pasar y tuve que leer noticias, dar último momento, todo muy exigente.

-¿Qué sentiste?

-En ese momento no pensé en nada, mi mente solo decía "por favor quiero este trabajo tengo que trabajar, lo necesito". Yo nunca había hecho noticiero pero dije "da todo de vos y si no funciona aunque sea tuviste la experiencia del casting". Esa semana me avisaron que había quedado y el 30 de diciembre empecé. En un mes mi vida había cambiado por completo, después de un año perdida sin saber para dónde ir, arranqué y desde allí no paré más.

-¿Qué es lo más difícil de estar allá?

-Trato de no pensar en lo que me pierdo o en lo que me cuesta sino de recordar que este es mi sueño y que valió la pena, aunque a veces se hace muy difícil. Ahora nacieron mis sobrinos y todavía no los conozco, mi mejor amiga está embarazada, hace unos días falleció mi abuelo y no pude ir. Yo tengo tres hermanas, mi mamá, todo eso que para uno es cotidiano cuando se está acá es oro. Te morís por un domingo en familia, un vino con amigos. Acá es muy rápido todo, bastante intenso, pocas veces uno baja y cuando caés te das cuenta de que hace tres meses que no parás. Siento que es una elección y que estoy viviendo algo que va a ser inolvidable. Pase lo que pase es una aventura hermosa que pudimos hacer.

-¿Por qué creés que te eligieron?

-Siempre me acuerdo cuando los productores de El mirador me eligieron me dijeron que era por mi energía, por mi naturalidad pero me siento muy rara hablando bien de mí. En ese momento a comparación de lo que soy ahora era un queso total pero creo que lo de Buenos días América fue por mi buena energía, yo sabía que era a todo o nada, en ese momento fue relajarme y transmitir esto lo quiero, lo necesito. Incluso después me enteré de que Antonio Laje estaba viendo el casting y de que él también había sido uno de los que me habían elegido pero nunca me he animado a preguntarle qué me vio.

-¿Cómo es trabajar en un canal de Buenos Aires?

-Hay que ponerle mucho de uno. Es una TV que a medida que pasa el tiempo entendés la frase de la picadora de carne. No me gusta demonizarlo, hay un juego con reglas, si las podés cumplir entonces estás bien. Es muy fácil estar en la tele y creerte cualquiera, los que son así son descartables. Acá todo es muy exigente, a Antonio le gusta la excelencia y a mí eso me hizo crecer. Si querés ser buena y destacarte tenés que estar preparada. Yo al menos en lo laboral me cuido, desde el primer día en el que entré al canal trato de ser lo más correcta y cero estrella pero hay un universo lleno de personajes. Hay que tener cintura, estar despierta, a veces hay momentos en que uno da el cien y no recibe lo mismo pero te acostumbrás. Veo para atrás y digo en qué momento me convertí en esta mujer con esta tolerancia, con esta paciencia, es morder los dientes y seguir, pero eso es algo que hoy puedo manejar.

-¿Sos consciente de que ahora sos famosa y llegás a los hogares de todo el país?

-No, para nada, yo no me siento famosa. Tal vez desde Mendoza parezca que sí lo soy pero yo no me siento así. Este año puede ser que la gente me identifique más, que me reconozca. Las veces que me sorprende es cuando alguien que yo considero famoso me reconoce, me dice "hola, juli", por ejemplo Jesica Cirio, y yo me quedo como ¿a mí? o, por ejemplo, la otra vez un compañero me dice sabías que al Chato Prada le encanta tu programa y yo casi me muero. Y ni hablar cuando la Negra Vernaci, que es mi ídola total, habló de mí en la radio, llamé hasta a mis padres para contarles porque no podía creerlo, la escucho desde que tengo 12 años.

-Hablando del Chato Prada, ¿qué harías si te ofrecieran participar en el "Bailando"?

-No sé, es muy difícil de rechazar pero te puede resultar bueno o por el contrario te puede matar, eso es lo que me hace dudar. Yo nunca fui fanática de la fama, a veces recuerdo situaciones durante la Vendimia que me hacían doler el corazón que no me sentía cómoda y me imagino eso con tanta exposición y no sé si podría. Pero creo que diría que sí.

-¿Te arrepentís de algo?

-Hay días que me arrepiento de entregarle todo mi tiempo a mi sueño. Ahora que falleció mi abuelo siento que tendría que haberme pedido un día para ir a verlo, o que debería tomarme un tiempo para venir y ver a mi familia, pero después recuerdo lo importante que es para mí y lo mucho que me costó llegar hasta donde estoy y sigo para adelante.

-¿Volverías a la televisión mendocina?

-¡Qué difícil! Lo cierto es que fantaseo un montón con volver, de hecho siempre miro mucha tele mendocina. Creo que lo pensaría, tal vez la respuesta es sí pero hoy no es el momento.

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