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El actor, músico y humorista habla aquí de su debut cinematográfico con el protagónico en la comedia Romer el huevo

Hugo Varela y su debut en la pantalla grande

Por UNO

Sergio ArboleyaAgencia Télam

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El humorista Hugo Varela, que desde hace más de tres décadas trajina escenarios con unipersonales, protagoniza Romper el huevo, un filme de Roberto Maiocco que aborda desde el absurdo la  problemática de la adopción.

“La película despliega un humor especial, absurdo e interesante para hablar de un tema muy fuerte dentro de una historia dramática”, dijo Varela en la presentación de la cinta que el jueves llegó a cines locales.

En esta entrevista, Hugo confesó: “Primero leí el guion que me gustó muchísimo por los toques humorísticos y cotidianos puestos en juego para tratar un asunto delicado como el de la adopción de losniños”.

Pero tras esa primera aproximación, recordó: “Me pareció algo atípico para mí y no solamente porque mi formato artístico habitual suele ser otro. Me tocó un personaje muy oscuro y trabado que tenía que ser poco gestual y eso me obligó a adecuarme a un personaje ceñido”, señaló el artista acerca del relojero Manso Vital que interpreta en Romper el huevo.

Manso Vital descubre que padece una enfermedad terminal al mismo tiempo que le entregan al niño que espera en adopción desde hace 12 años. La presencia del Pollo (el chico asumido por Conrado Valenzuela) agita el pequeño mundo que Manso apenas comparte con Cecilia (Agatha Fresco) y Raúl (Tony Lestingi) y acompaña las vicisitudes –entre crueles y graciosas– que lo enfrentan con la burocraciaestatal.

Varela reflexionó: “Casi todos los personajes que andan dando vuelta por ahí tienen algún ingrediente que resuena en uno en algún lado y yo también tengo mis costados de silencio. En este caso –sostuvo– lo de ‘romper el huevo’ tiene que ver con el nacimiento, con abrirse a algo, y por mi oficio llevo tiempo abriéndome a cosas”.

Consultado acerca del vínculo con Maiocco, médico, dramaturgo y cineasta que anteriormente filmó Gracias por los servicios, Solo gente y Un minuto de silencio, deslizó entre risas: “Me convertí en un actor muy obediente”.

“Roberto es muy meticuloso, de explicar cada detalle y por eso es que ensayamos durante mucho tiempo”, relató el también músico y luthier cordobés próximo a cumplir 67 años.

Capaz de explicar las coincidencias en torno a la película, agregó: “Se ve que yo entendí perfectamente que una película es del director y a él le gustó contar su historia a través de un humorista”.

Al repasar las vivencias que le generó llegar al cine, consignó: “Más que temor, uno siente que se mete en un camino nuevo, un terreno desconocido que me generó dudas. Pero el arte es riesgo y cada tanto me gusta asomarme a formatos diferentes y salirme del camino conocido”.