Espectaculos Sábado, 15 de septiembre de 2018

Hugo Gálvez Arangüena, cincuenta años de pasión

El actor, director y autor mendocino cumple las cinco décadas dedicadas al teatro, la radio y la TV. Será homenajeado el lunes por Argentores en Buenos Aires.

Celebrar las bodas de oro no es algo muy frecuente hoy en día, muchos incluso afirmarían que es casi utópico e imposible de realizar. Es que ya sea en el matrimonio o en otros aspectos de la vida, celebrar cincuenta años de continuidad no es una tarea fácil, sin embargo para el actor, director y autor mendocino Hugo Gálvez Arangüena sí lo es.

Con motivo de su incorporación en 1968 a la Asociación Argentina de Actores Argentores, el mendocino que estuvo en los inicios de la televisión de nuestra provincia y que desarrolló una carrera imparable en la escena cultural será homenajeado por la asociación con la entrega de un premio por esas bodas de oro. La cita es el próximo lunes, a las 19.30, en la Sala Pablo Neruda del Paseo en la Plaza en la Ciudad de Buenos Aires.

Un reconocimiento más que merecido que el multifacético pionero de la cultura recibirá tras haber sido homenajeado en 2015 por su trayectoria con el Premio Podestá el galardón más importante a la labor de los actores en nuestro país, en una emotiva ceremonia en el Congreso de la Nación.

"Estoy muy sorprendido y agradecido de que se me reconozcan los años que llevo en la actividad artística. Hice teatro, televisión, cine y radio. Comencé en el teatro con el señor Antonio Manzur; allí di mis primeros pasos, después fui a la escuela de teatro con Humberto Crimi y luego ingresé al Departamento de Arte Escénico y Arte de la universidad y al tiempo llegó la señora Eloísa Cañizares, quien fue mi gran mentora y maestra", declaró en su mano a mano con Escenario.

En la década del '60 conformó numerosos proyectos en la pantalla de Canal 7 de Buenos Aires donde estuvo desde el día mismo en que inauguró y en donde realizó varios trabajos junto a su mentora.

Además, durante años, formó parte de la ficción Don Julio Pérez etcétera, junto a Luis Politti, y Recluidas, la novela protagonizada por Ibis Lusetti de Cepparo.

Como si fuera poco en 1995 llegó su debut en el mundo cinematográfico con El jardín de los infiernos, película en la que trabajó con la actriz Ana María Picchio, de la que reconoce es un gran amigo; con El viaje de Nahuel Pan, dirigida por Zuhair Jury, y hasta participó en un filme realizado en las islas Canarias.

Pero su gran amor sin duda es el radioteatro "De niño en Palmira escuchaba gente como Alfredo Alcón y siempre me llamó la atención. Las grandes pasiones que yo tenía eran poder hacer cine y radio. El radioteatro en esa época era un medio que llegaba a lugares donde la tele no podía llegar, que entraba a todos los hogares. Recuerdo incluso que mucha gente lo criticaba diciendo que era una cosa de segunda en cuanto a la calidad artística pero lo cierto es que era el medio más cultural y más importante en ese momento", recordó Gálvez.

"El radioteatro para mí era un centro de comunicación muy lindo, en mis primeras participaciones con Mónica Montiel me permitió conocer mucha gente, ir a los pueblos,a las fincas y a los campos. Viajamos mucho. A diferencia de otros medios, era un medio que llevaba la vida cotidiana de las amas de casa, era su compañía más importante. En los hogares se juntaba la familia alrededor de la radio y hacían silencio para escuchar la novela, que en ese momento era como se le decía. Era una cita impostergable", continuó.

Tal es su amor por este género que tras haber creado un elenco radioteatral en los '60 junto a Mónica Montiel, en el año 2006 fundó con Juan Pablo Favari La Gran Compañía Argentina el Nuevo Radioteatro, con el objetivo de revivir y e impedir que el género desaparezca y pierda notoriedad.

"He tenido una vida muy próspera. Gracias a mi carrera y mis trabajos tuve la suerte de haber conocido a mucha gente linda. También conocí de las otras pero hice amistades maravillosas con artistas, actores y actrices que jamás olvidaré. He tratado de no caer en cosas que no corresponden a la cultura artística y he tratado de honrar y reconocer a estos grandes referentes con los que transité mi camino y quienes dejaron una huella que jamás debe olvidarse dentro de la cultura mendocina. Por este motivo con nuestra compañía creamos los Premios Eloiza Cañizares para honrar y reconocer a destacadas figuras del radioteatro mendocino", recordó emocionado.

"Mi carrera ha estado llena de felicidad, no me arrepiento de nada aunque debo admitir que me da mucha nostalgia cuando recuerdo que esos maravillosos compañeros, maestros y referentes ya no están aquí. Sin embargo trato de honrarlos día a día con mi trabajo y siempre incentivando al público que vaya al teatro, que vea las obras, que escuche la radio que brinde apoyo a los artistas locales", agregó.

Ardua tarea que no solo promueve desde su compañía de radioteatro sino que incluso a sus casi 80 años de edad lleva a cabo a través de su programa radial La pandilla cultural, el único noticiero dedicado exclusivamente a la cultura en Mendoza que se emite por radio Libertador.

"Estamos luchando para que la gente no solo vaya a ver a nuestros artistas locales sino también para que los elencos y las comunidades artísticas vayan al interior de las provincias, que vuelvan a meterse en los pueblos como solía hacerlo el radioteatro", dijo con convicción.

Como si todo esto fuera poco, Hugo aún tiene varios proyectos más por realizar. El más importante de ellos es dirigir una película y realizar un documental donde espera mostrar en profundidad el lugar donde se realice, dar a conocer las historias de la gente, de los pueblos que muchas veces están olvidados pero que vale la pena contarlas.

"He tratado de expandirme para que la gente conozca que somos un país culto. Siempre me reconocí un pionero de la cultura con mi trabajo en cine, TV, radio y teatro y espero seguir siéndolo. Soy un pionero, solo eso", concluyó.