Por Selva Florencia [email protected]
La española Sheila González es conocida por estos días gracias a su personaje de Dalma Escudero en Los vecinos en guerra. Allí interpreta a una secretaria supersensual que tiene un amorío con su jefe. Fue conductora de Estrictamente soci
Forjada en Mendoza
La española Sheila González es conocida por estos días gracias a su personaje de Dalma Escudero en Los vecinos en guerra. Allí interpreta a una secretaria supersensual que tiene un amorío con su jefe, un dentista interpretado por el actor Carlos Portaluppi.
Pero a los mendocinos está pelirroja de marcado acento español ya nos resultaba conocida. Es que ella estuvo durante todo el año 2010 trabajando como conductora de Estrictamente social, que se ve por Canal 7 Mendoza, y en otros programas locales. Luego, la joven compartió programa con Roberto Pettinato, y de allí saltó a la tira de televisión que tiene como estrellas a Diego Torres y Eleonora Wexler.
La novela, producida por Sebastián Ortega, la puso en boca de todos y la dejó desplegar su buen humor e increíble cuerpo.
La historia de cómo llegó de Madrid a San Martín es simple: amor. Se enamoró de un mendocino con el que mantuvo una relación por 10 años, y cuando él no aguantó más estar lejos, ella lo acompañó. Cuando el noviazgo llegó a su fin, Sheila hizo sus maletas y siguió en Buenos Aires con los oficios que la apasionan desde hace años: la música electrónica, como DJ, y el stand up.
Diario UNO tuvo la oportunidad de dialogar con la actriz en Buenos Aires, una ciudad en la que ya todos se dan vuelta al verla pasar.
–Estuviste un año viviendo en Mendoza y conduciendo Estrictamente social, ¿qué recordás de tu tiempo en la provincia?–Lo recuerdo con mucho cariño porque el clima de Mendoza es maravilloso, tengo muy buenas amigas en San Martín. Y mi ex novio también, que es divino, Mauricio Cairo, con quien la pasé muy bien durante el tiempo que estuvimos juntos. El tiempo que pasé en Mendoza me enseñó muchísimo porque obtuve otra visión trabajando en Estrictamente social, porque en España hacemos las notas de una forma y cuando llegué a Mendoza me ayudó mucho porque aprendí la forma de trabajar en la Argentina, que me sirvió para todo lo que hago ahora. Además, aprendí mucho sobre vinos y es algo de lo que estoy muy agradecida.
–¿Tu idea siempre fue hacer el pase a la actuación?–Bueno, yo estudié actuación tres años en España, pero siempre había trabajado en programas de entretenimiento. También había hecho algo de ficción, pero no era tanto. Este año se me dio la oportunidad que tanto había estado esperando.
–¿Te costó mucho meterte en la actuación por tu acento, que es tan marcado?–Al contrario, porque llama la atención y hay muchos españoles viviendo en Argentina. Y gracias a Dios el acento español gusta mucho aquí, entonces también me ha ayudado a conseguir varios personajes.
–¿Cómo fue trabajar con Roberto Petinatto durante el tiempo que fuiste panelista de Un mundo perfecto? –¡Genial! Porque él tiene un humor que me gusta mucho y una forma de hacer las cosas que es dinámica, es el equivalente a hacer un curso acelerado de televisión. Es muy ocurrente. Hace stand up, algo que me gusta mucho. Tiene una rapidez mental de la que puedes aprender mucho.
–¿Cómo es ir a trabajar todos los días al set de Los vecinos en guerra?–Es increíble trabajar con el elenco de Sebastián Ortega y con actores de primera línea. Trabajar en Telefé para mí es un honor y con una producción que funciona como un reloj.
–¿Cómo es la convivencia con los actores? ¿Son amigos?–Es superdivertido. Hay mucha camaradería. Carlos Portaluppi es genial, nos la pasamos rebien con él. Hay mucha confianza dentro y fuera del set, porque él aparte de ser un actor regroso es increíble como persona también.
–¿Hay una clave para que halla química en un elenco?–Bueno, aquí todos son buena onda, pero cuando los números van bien y la cosa funciona, todos están contentos. Vecinos en guerra es un ejemplo de eso ahora.
–Compartís elenco justamente con dos actores mendocinos: Mike Amigorena y Marco Antonio Caponi...–¡Sí! Cuando les conté, alucinaron. “¿Una gallega como tú viviendo en San Martín?”, me decían. No se lo creían. Siempre me gastan con eso.
–En todas partes te destacan como la chica del momento y una de las revelaciones sensuales del año, ¿cómo te llevás con ese título de femme fatale?–Bien, pero lo cierto es que ayuda mucho el vestuario, el maquillaje y la peluquería. Tampoco es que soy tan sexy. Pero creo que lo dicen por el acento, porque si sacás eso tampoco es para tanto.
–¿Qué otros proyectos te esperan para los próximos meses?–Ahora, estoy grabando Celebraciones, que es un unitario y en el que comparto trabajo con Violeta Urtizberea. En setiembre voy a grabar una película de cumbia. Es una película que tiene esa temática y me parece muy divertido. Una española metida en el universo de la cumbia puede resultar en algo muy cómico.
–¿Tenés pensado volver a visitar Mendoza?–Hace poco volví a Mendoza, porque me contrataron para tocar en la Bodega O. Fournier. Fui en mi faceta de DJ. Tengo ganas de volver. Ojalá que con la excusa de la música electrónica pueda volver más seguido.
