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El filósofo y novelista José Pablo Feinmann es una de las personalidades sobresalientes de esta Feria del Libro del Cuyum, que se extenderá hasta el domingo 11. En una feria en que destaca que los invitados estén declaradamente identificados con las acciones del Gobierno nacional, no han faltado las clasificaciones de “feria kirchnerista” para este encuentro.
Feinmann, para el caso, presenta su libro El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner, así que la “mesa tipificadora” está servida. Y tal clasificación, que el filósofo llegará a considerar “pavota”, será uno de los temas centrales de nuestra charla con el autor de Filosofía y el barro de la historia, quien también se permitirá hablar de su programa de TV y sobre el valor real de una feria del libro.
–Viene a la feria a presentar El Flaco. Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner. ¿Cuál es la imagen de ese político que usted ofrece en su libro?–Es la imagen del primer Kirchner, el de 2003. Estos diálogos van desde 2003 a 2006, y la relación se cancela con un mail que me manda Néstor, y es uno de los documentos más preciados del libro. Después muestro cómo continuó la relación desde la lejanía, a través de mis notas y algunas contestaciones que yo me doy cuenta que él me da. Es un ensayo sobre la relación entre los líderes políticos y los intelectuales. Una especie de relectura de Las manos sucias, de Sartre, y de mi trabajo Filosofía y Nación…
–Hoy es común que a usted se lo llame con el sintagma “filósofo kirchnerista”. Antes el adjetivo era “peronista”. ¿Le molesta esa tipificación?–Me parece de una torpeza increíble. Ya cuando me decían “filósofo peronista” me parecía torpe. Fijate: ahora sale mi segundo tomo sobre el peronismo, y mucha gente se va a enojar. De hecho, está ya enojada porque lo pudieron leer en los fascículos que editó (el diario) Página/12. Mi visión del tercer Perón es devastadora. Yo me fui del Partido Justicialista en 1985. Lo que pasa es que mucha gente es bastante pavota: lo dejan a uno fijado por la ignorancia a acceder a lo que uno verdaderamente es. Yo me formé en Viamonte 430 (N. de la R: dirección de la Universidad de Buenos Aires), con grandes profesores, leyendo a Marx, a Hegel, a Sartre, a los estructuralistas. Y tengo un libro como Filosofía y el barro de la historia, que al que me llame “filósofo kirchnerista” le diría le lea sus 850 páginas para ver cuál es realmente mi posición filosófica. ¿Qué es la “filosofía kirchnerista”? Esas son cosas de periodistas a sueldo que quieren herir y reducirme a una nomenclatura política personal. Eso se ha hecho en la editorial Perfil. Ahí, no en Clarín y La Nación.
–¿Nunca esta calificación le ha dado algún rédito?–De ninguna manera. Uno apoya a este gobierno, pero no por eso me tienen que llamar “filósofo cristinista”. Me tendría que apartar de la política, porque ¿a quién quieren que apoye? Pero, además: ¿qué es la “filosofía peronista”? A esta altura, yo soy un filósofo feinmanniano (risas)... Si ser un “filósofo kirchnerista” significa que uno adhiere o adhirió a un gobierno no significa que el filósofo sea ese Gobierno. Y si uno lo es porque hay una filosofía kirchnerista, como podría una posestructuralista, sartreana, que me digan cuál es. No creo que puedan.
En la feria
–¿Cuál es el aporte real de las ferias del libro? En Buenos Aires es un éxito comercial, pero en Mendoza, como en otras provincias, tal “éxito” es errático y quizá se busca otra cosa…–Quizás en Buenos Aires las ferias del libro son sobre todo ferias de las editoriales. En las provincias noto más la presencia del escritor…
–Serían “ferias del escritor”…–Sí, la de Buenos Aires es claramente de editoriales, pero al decirlo yo no me quejo: creo que tienen que existir las editoriales. Estamos en un sistema que es así. Qué vamos a hacer, es el sistema que ha triunfado (risas).
–Hablemos de Filosofía aquí y ahora, su programa de TV que a cualquier productor de un canal mayoritario sin duda espantaría. ¿Cómo surge el proyecto?–Dijiste algo interesante: “espanta” a cualquier director de un canal mayoritario, pero porque tienen terror al pensamiento crítico. A mí me gustaría que saliera este programa en horario central de un canal mayoritario, pero seguro van a preferir otras cosas. En su momento, Daniel Filmus quiso que lo hiciera en el Canal Encuentro. Lo cierto es que el programa se ve en todo el mundo. Lo usan en escuelas de Italia, por ejemplo, adonde tuve que viajar para dar una conferencia sobre el programa: una emoción.
Filosofía, de vuelta en las escuelas
–En las escuelas secundarias la filosofía casi ha desaparecido. ¿Ayuda a paliar ese déficit su programa de TV?–Espero que en las escuelas lo aprovechen, porque los alumnos sin duda se ven interesados en él. En serio: me paran en la calle chicos de 15 años, me dicen que les iluminó la vida y hasta que van a estudiar filosofía.
–¿Debería volver a la escuela secundaria la asignatura de filosofía?–(Con énfasis) ¡Por supuesto! Esa asignatura es elemental, fundamental para todo ser humano que tiene que responder ciertas preguntas: “¿qué hago en este mundo?”; “¿cuál es el significado de nuestra existencia?”.



