Espectaculos Sábado, 11 de agosto de 2018

Federico Castro, actor y bailarín

El artista será jurado de los Premios UNO Escenario en el rubro de danza. Fue elegido por su extensa trayectoria que lo encuentra en la actualidad con la obra Los invertidos.

Por María Echegaray

Comenzó cuando tenía cinco años en un taller de titiriteros, probó gimnasia artística, tomó clases en el Colón, estudió en la Universidad de Bellas Artes, ingresó al Ballet de la Universidad Nacional de Cuyo y, como si esto fuera poco, hoy dirige su propia compañía. No hay dudas de que Federico Castro es un artista con todas las letras.

Multifacético como pocos, el bailarín, coreógrafo y actor ha llevado una vida dividida entre sus dos grandes pasiones: la danza y el teatro.

Brilla en ambas por igual y con la misma pasión en cada una de ellas, y cuando muchos le preguntan cuál es su favorita, su respuesta siempre es la misma: "Ni una ni la otra, soy alguien que produce un hecho artístico".

Esta vez es el turno del teatro. Bajo la dirección del reconocido actor y director Guillermo Troncoso, Federico es uno de los protagonistas de Los invertidos, la polémica obra del autor argentino José González Castilllo que revolucionó el país en 1914 y que ahora regresa con todo. Estará en cartelera todos los jueves de agosto y setiembre en la Nave Cultural.

La controversial puesta trata sobre la sexualidad oculta y el travestimo a través de la historia de Clara, la esposa del distinguido doctor Flores, quien reprime sus deseos y pasiones secretas en un matrimonio sin amor hasta que Pérez, un seductor amigo de la infancia de su marido, llega a su casa y la insta a dar rienda suelta a sus sentimientos.

"Los invertidos es una obra emblemática del teatro argentino que hasta estuvo prohibida en su momento. El autor incluso debió reescribirla y cambiar parte de la trama para poder estrenarla. A pesar de eso marcó un golpe importante para los perjuicios y la discriminación que sufren las personas de la comunidad LGBT. Es una obra antigua porque es de 1914 pero a la vez es muy actual. Sus personajes y situaciones se ven presionados por los mismos dogmas, la mentira, la religión, el desconocimiento de la sexualidad de los demás, el poco respeto a la intimidad, y el mandato de los preceptos sociales que aún hoy hacen que muchas personas sigan viviendo en la clandestinidad y la oscuridad de su sexualidad", comentó Federico

La puesta es, además, la primera obra de texto a la que regresa tras su participación en Los jardines de pulpos, esta vez poniéndose en la piel de un rol de lo más llamativo.

"Yo hago de travesti, un personaje que si bien hace que la obra tenga momentos más relajados y divertidos también es quien da un discurso muy poderoso. Es quien defiende la homosexualidad y el travestismo, quien habla de la hipocresía de los hombres que viven su sexualidad escondida. En la obra es el que denuncia, el que no se calla nada, a diferencia de lo que hacen los otros protagonistas que viven un triángulo amoroso, que tienen historias no contadas. Así se ve la lucha que se produce entre lo que la sociedad dice que hay que hacer y la realidad de cada uno", afirma el artista.

Pero la sexualidad y la temática de género no son un tema ajeno para Castro. El año pasado, junto con Mario Dante Quevedo escribió y dirigió la obra Maricón, un espectáculo de teatro danza compuesto por escenas fragmentadas en las cuales según sus propias palabras puede verse qué significa el ser maricón, tratando de desmitificar esa palabra como si fuese algo malo.

Por el lado de la danza, junto al Ballet de la UNCuyo formó parte de Alicia en el País de las Maravillas, la primera obra infantil realizada por el ballet mendocino que se presentó durante estas vacaciones de invierno y que dada su repercusión volverá a presentarse en setiembre.

Para terminar, el destacado artista será jurado de los Premios UNO Escenario 2018 en la categoría de danza. Al igual que en el 2017 volverá a compartir la tarea con cuatro colegas. Al respecto destacó la importancia de que los nuevos productores anoten sus obras y reveló su criterio a la hora de avaluar.

"Hay que tener en cuenta el proceso de investigación que lleva la puesta y su elaboración, se tiene que notar que hay una preparación. Lo más importante es que yo mantenga siempre mi atención en lo que está pasando arriba del escenario, cuando me empiezo a distraer, a ver en qué estado se encuentra el techo, es que algo no está bien", concluyó.