La inigualable soprano mendocina cantará en la noche de este sábado a las 21.30, en un concierto gratuito en la plaza Independencia con la Sinfónica de la UNCuyo. Una voz que estremece al mundo.

Fabiana Bravo: “Soy la típica chica de barrio”

Por UNO

"Yo sé que en mi vida tengo mis tres gatos, mi tortuga, mi niña, mi marido y mi canto", suelta conserenidad la mendocina Fabiana Bravo, cuyo carácter cuyano la ha ayudado a sortear las vicisitudes

del competitivo mundo de la lírica. A pesar de lucir un semblante sesgado por "una bronquitis

terrible" de la que se está recuperando, la gran soprano que ha compartido escenario con leyendas

como Pavarotti o Plácido Domingo está entusiasmada por el concierto gratuito que esta noche

ofrecerá en la plaza Independencia, junto a la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo.

Madre de su primera hija desde hace 10 meses, Fabiana está feliz por esta nueva experiencia y

también por poder cantar nuevamente en su Mendoza natal. Bajo la dirección del maestro Carlos Vieu,

Bravo interpretará un repertorio muy cómodo para ella: arias célebres de compositores italianos y

canciones cuyanas. De este concierto y los distintos aspectos de la dedicación artística que le ha

valido el respeto, el prestigio y el reconocimiento mundial habló la mendocina, quien asegura que

sigue siendo "la Fabiana del barrio, la misma de siempre".

–¿Va a ser un repertorio popular?

– Popular pero es difícil. Son arias del verismo, que es lo que estoy cantando últimamente.

El verismo es un estilo que abarca a Puccini y muchos compositores italianos, y se llama así porque

habla sobre cosas reales. No son historias mágicas, sino tragedias de vida real, gente simple,

historias de poetas, gente enferma o casos así. También vamos a hacer Gershwin, que a la gente le

gusta, y algunas canciones cuyanas. Amo Compadre del sol, de Aníbal Cuadros, siempre digo que en

todos los conciertos lo tengo que cantar, y también otras clásicas como Virgen de la Carrodilla o

Tonada de otoño.

–Desde lo técnico, ¿cómo es pasar de Puccini al folclore cuyano?

–La voz es una sola para todo. Es la voz que tengo y no puedo modificarla, quizá pueda

suavizarla un poco, sacar algo de impostación. Uno ya viene con algo en la sangre desde que nace,

los mendocinos queremos mucho esa música, hasta los más jóvenes, aunque lo nieguen. Y cuando uno

vive afuera es más fuerte, de sólo pensar en esas canciones saltan los lagrimones.

–¿Qué sentís al cantar aquí?

–Es un honor enorme, especialmente en la plaza Independencia. Es una energía maravillosa que

me atraviesa entera. Al mismo tiempo es una gran responsabilidad y tengo mucha presión para estar

bien. Por eso esta enfermedad me preocupa, uno se da cuenta de que es humano, que no es una máquina

de cantar. Uno quisiera sacarse un chip y ponerse uno nuevo, pero no es así, hay que cumplir un

proceso. Me duele mucho porque no me lo esperaba, pero voy a dar lo mejor de mí. No puedo dejar a

la gente, con su ilusión y su amor. Por lo menos una canción bien cantada voy a hacer.

La Bravo actuó junto a la Sinfónica de la Provincia en la Fiesta de la Cosecha 2009.

–¿Cómo te recibe Mendoza?

–He tenido mucha suerte de tener el cariño de la gente. Cuando era chica miraba a los

cantantes líricos como una elite, como alguien muy lejano. Soy la típica chica de barrio que le

pasó lo que le pasó, pero soy una persona normal de carne y hueso. Hago mi vida como cantante pero

no he dejado de ser un ser humano, no he cambiado en absoluto, sigo siendo la misma Fabiana que se

adapta y que toma la vida con lo que viene. Por eso la gente me identifica de otra forma, porque no

soy de esas sopranos inalcanzables.

–La fama y el prestigio suelen cambiar a las personas, ¿a vos no te pasó?

–Es la inseguridad lo que los cambia, no la fama. La gente se vuelve arrogante o, de alguna

manera, inalcanzable por la propia inseguridad.

–¿Cómo fue compartir escenario con cantantes que considerabas inalcanzables como Pavarotti o

Domingo?

–Obviamente que al principio los miraba con admiración, pero cuando los conocí fue diferente.

Estás con ellos y te das cuenta de que son gente normal. Pavarotti era súper tierno, buena gente y

muy fuerte de carácter. Era lo que él decía o nada, pero generalmente tenía razón. Domingo es más

político, siempre le sonríe a todo el mundo. Son personas que han llegado adonde han llegado por el

esfuerzo, la tenacidad y por haberse puesto un objetivo.

–Se necesitan muchas cosas para esa cima: talento, suerte, disciplina...

–Claro, el talento solamente no alcanza. Ahora tenés que tener contactos, un agente que

maneje tu carrera. También el estudio permanente y continuo que hace que estés listo cuando surja

la oportunidad. Siempre mi filosofía ha sido aceptar roles que voy a disfrutar. No quiero ir a

sufrir al escenario, quiero ir a disfrutarlo para que la gente también lo haga.

–¿Te ves cantando a los 70, como Plácido Domingo?

–Tiene que ver con la personalidad y las ambiciones. Yo cuido mi instrumento para seguir

cantando hasta los 80, pero no sé si quiero llevar esta vida hasta los 80. Es mucho sacrificio, es

viajar y estudiar todo el tiempo. Ahora he formado una familia y me interesa darle tiempo a eso.

Creo que gente como Domingo ha ido al extremo. Este hombre solamente vivió para su carrera, todavía

está enfocado en eso y sigue siendo súper ambicioso. A mí me encantaría cantar hasta los 60, pero

no sé si voy a soportar el ritmo. Soy muy tranquila, vivo el hoy, el mañana es incierto y el pasado

pisado. A los 60 quiero estar sentada fumando un puro y viendo pasar la vida.

A pesar de que va a ser una de las pocas personas en cantar para dos Papas en una vida –ya

cantó para Juan Pablo II en el '98 y en 2012 cantará frente a Benedicto XVI en el Vaticano una

ópera sobre la pasión de Cristo de un compositor español contemporáneo– Fabiana Bravo continúa con

constantes evaluaciones y desafíos. "En cada audición que voy hay 500 personas por el mismo rol. No

es que ya estás consagrada con la carrera y listo, seguís en competencia. Todo el tiempo te quieren

escuchar. Son permanentes las audiciones porque la voz va cambiando, entonces quieren saber si

estás mejor, peor o igual. Después de tener a mi hija mi voz cambió, se puso más grande, así que

tuve que reentrenarla. Hay que crear una conexión interna con uno mismo para tener algo de paz. El

mundo está muy loco", contó.

Repertorio:

Entre las obras que interpretarán los músicos este sábado sonarán la

Obertura Nabucco, Obertura La Forza del Destino y

Pace, pace mio Dio (Verdi),

My man's gone now (Gershwin) y

Vissi D'arte, de

Tosca (Puccini).